Irán ejecutó ataques contra instalaciones de radar y defensa aérea en el Golfo, respondiendo a los bombardeos previos de Estados Unidos y prometiendo acciones más contundentes. Esta escalada ocurre en un ambiente de elevada tensión regional, con la posible expansión del conflicto debido a la participación de los rebeldes hutíes de Yemen. Los Guardianes de la Revolución también informaron sobre la detención de petroleros en el estratégico estrecho de Ormuz.
Irán llevó a cabo el martes ataques contra sistemas de radar y defensa antiaérea ubicados en el Golfo, como contestación a los recientes bombardeos estadounidenses, a la vez que comunicó a Washington su intención de llevar a cabo acciones “mucho más potentes”. Esta agresión se produce en un escenario de creciente tensión y con el peligro de una expansión regional del conflicto, exacerbado por la implicación de los insurgentes hutíes en Yemen.
Los Guardianes de la Revolución, la fuerza militar ideológica de la República Islámica, también comunicaron la interceptación de dos buques petroleros en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global de hidrocarburos. Esta acción se suma a la captura de otros dos navíos el día anterior y cuatro más en la jornada previa.
La intensificación de las hostilidades ocurre después de que el ejército estadounidense anunciara el lunes la finalización de su décima noche consecutiva de ataques contra Irán. Según declaraciones de Washington, los bombardeos impactaron centros de mando, capacidades marítimas y bases de misiles y drones, con el propósito de “disminuir la capacidad de Irán para seguir atacando buques mercantes que transitan por el estrecho de Ormuz”.
Riesgo de una escalada regional
Simultáneamente, los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, anunciaron un bloqueo en el mar Rojo dirigido a Arabia Saudita, el principal exportador de petróleo del mundo. El portavoz del secretario general de la ONU advirtió que esta decisión podría generar una “escalada regional aún mayor”.
La medida fue condenada por Riad y generó inquietud entre los analistas. Andreas Krieg, un especialista en seguridad del King’s College de Londres, alertó que el bloqueo del estrecho de Bab el Mandab sugiere “un enfrentamiento mucho más severo” debido a la relevancia de esta ruta marítima como alternativa al estrecho de Ormuz.
Amenazas y ampliación de los ataques
A poco más de un mes de la firma del protocolo de acuerdo que se esperaba condujera a la paz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán pagaría “muchas veces más” el costo por cada militar estadounidense fallecido en el conflicto. Tres soldados estadounidenses murieron recientemente en Jordania e Irak, siendo las primeras bajas de Washington desde el recrudecimiento de la violencia. Con esas muertes, el número de militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra en febrero asciende a 17.
Mientras tanto, el alcance de los bombardeos estadounidenses se ha expandido hacia el centro y el este de Irán, yendo mucho más allá de las zonas del sur donde comenzaron los ataques tras la reanudación de las hostilidades el 7 de julio. El lunes también se reportaron bombardeos en Bushehr, donde se localiza la única central nuclear iraní operativa.
Según el último informe oficial iraní, publicado el viernes, los enfrentamientos han dejado al menos 50 fallecidos y más de 500 heridos desde la reactivación de los combates. La nueva escalada anula el protocolo de acuerdo firmado el 17 de junio para negociar el fin del conflicto, que comenzó el 28 de febrero con los ataques israelo-estadounidenses contra Irán. No obstante, el portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, declaró el lunes que los esfuerzos diplomáticos entre Teherán y Washington continúan a través de países mediadores.