La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que Haití tiene una oportunidad para progresar en su transición política y llevar a cabo elecciones. Sin embargo, advierte que la violencia ejercida por grupos criminales sigue siendo el principal impedimento para lograr la estabilidad en la nación caribeña, dificultando los preparativos electorales y la seguridad ciudadana.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado que Haití se encuentra en un momento propicio para avanzar en su cambio político y realizar comicios, aunque ha advertido que la agresión de las bandas armadas persiste como el principal impedimento para restaurar la paz en el país. Durante una sesión del Consejo de Seguridad, Carlos Ruiz Massieu, representante especial de la ONU para Haití, resaltó como logros la aprobación de una revisión del decreto electoral, el acuerdo sobre el presupuesto para las votaciones y el inicio del registro de votantes. Asimismo, indicó que el próximo paso será establecer un cronograma electoral "creíble y viable".
"El desafío ahora es mantener ese impulso y transformarlo en mejoras tangibles para la población haitiana", afirmó Ruiz Massieu. El funcionario enfatizó que los preparativos para las elecciones y el fortalecimiento de la seguridad deben progresar de manera conjunta, considerando que la crisis de violencia no puede ser un pretexto para posponer el proceso político.
No obstante, advirtió que las pandillas continúan expandiendo sus ataques en áreas como Cité Soleil, Kenscoff, Artibonite y el sureste de Haití, mientras millones de personas permanecen desplazadas o enfrentan escasez de alimentos. También mencionó que la mitad de los integrantes de estas bandas podrían ser menores de edad.
Por su parte, Monica Juma, directora ejecutiva de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), alertó que las organizaciones criminales ahora buscan controlar no solo territorios, sino también las instituciones y los circuitos económicos más importantes del país. Según explicó, las bandas se disputan el control del transporte, el suministro de combustible y la distribución de alimentos, al mismo tiempo que siguen ampliando su presencia fuera de Puerto Príncipe.
Juma también aseguró que Haití se ha convertido en un centro logístico para el tráfico de drogas en el Caribe y alertó sobre el constante ingreso de armas desde el extranjero, por lo que solicitó una respuesta coordinada entre los países de la región. En la misma sesión, Jack Christofides, representante especial de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF), informó que la misión internacional ya cuenta con una estructura de mando, una base operativa inicial y ha llevado a cabo intervenciones en Tabarre y Delmas, donde fueron detenidos varios sospechosos, se incautaron armas y se destruyeron cientos de cócteles molotov.
Sin embargo, reconoció que la misión aún se encuentra en una etapa temprana y solicitó un mayor apoyo internacional para intensificar la presión sobre las bandas armadas.