Las empresas hoteleras españolas Meliá, Iberostar y Barceló han finalizado sus actividades en Cuba, marcando la retirada más significativa del sector turístico español de la isla en más de tres décadas. Esta decisión se produce tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra compañías vinculadas al turismo cubano y la falta de rentabilidad del negocio. La medida impacta profundamente la capacidad hotelera y los planes de expansión turística del país caribeño.
Las compañías hoteleras españolas Meliá, Iberostar y Barceló han optado por cesar sus actividades en Cuba, lo que representa el mayor retiro de entidades turísticas de España en la isla en más de treinta años. Esta determinación surge a raíz del incremento de las penalizaciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump contra empresas asociadas al sector turístico cubano y al conglomerado militar Gaesa, lo que ha acelerado la salida definitiva de estas corporaciones. Meliá fue la primera en confirmar que dejará de gestionar y comercializar todos sus establecimientos hoteleros en Cuba a partir del 24 de julio. Poco después, Iberostar informó que ya no opera ni comercializa ninguno de sus alojamientos en la isla, mientras que Barceló ratificó el cese de sus actividades, aunque aclaró que solo administraba dos hoteles. Con estas resoluciones, las principales firmas españolas ponen fin a una presencia que durante muchos años representó cerca del 35 % de la infraestructura hotelera cubana.
Falta de rentabilidad
Aunque las sanciones de Estados Unidos fueron el catalizador de la retirada, la escasa rentabilidad de la actividad en Cuba también influyó en la decisión. Previo a la pandemia, los ingresos obtenidos por Meliá en la isla eran considerablemente menores a los registrados en otras localidades del Caribe como República Dominicana y México. En el caso de Iberostar, sus ganancias en Cuba constituían solo una pequeña parte de sus beneficios globales, evidenciando que el mercado cubano ya no ofrecía los mismos niveles de lucratividad. A este escenario se agrega la drástica disminución del turismo internacional. Las restricciones energéticas y las dificultades para proveer combustible a las aerolíneas han reducido notablemente la llegada de visitantes extranjeros, provocando incluso la suspensión de rutas por parte de empresas como Iberia. Como consecuencia, muchos hoteles dependen casi exclusivamente del turismo nacional, el cual es insuficiente para mantener la ocupación y la operación del sector.
Impacto en el turismo de la isla
La partida de estas empresas representa un fuerte golpe para la economía cubana, dado que administraban aproximadamente 30,000 habitaciones y eran componentes esenciales en los proyectos de crecimiento hotelero del Gobierno, que aspiraba a alcanzar 173,000 habitaciones para el año 2030. Además, las compañías españolas habían acumulado una vasta experiencia operativa y esperaban beneficiarse de una eventual apertura económica y del incremento del turismo internacional hacia la isla. Por el momento, resta por determinar el destino de otras hoteleras españolas con presencia en Cuba, tales como Roc, Blau, Valentín y Axel Hotels, algunas de las cuales ya habían disminuido sus operaciones. Ninguno de los hoteles afectados es propiedad de las cadenas españolas, ya que la mayoría pertenecen a empresas estatales cubanas y eran explotados mediante convenios de administración o sociedades mixtas.