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Vie, Jul

España Enfrenta Mortalidad por Calor e Incendios en Medio de Emergencia Nacional

Internacionales
España ha concluido su tercera ola de calor veraniega con 151 fallecimientos estimados, mientras que una serie de incendios forestales de gran magnitud ha llevado al Gobierno a declarar la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila. Esta situación subraya la grave crisis ambiental y sanitaria que atraviesa el país, marcado por temperaturas extremas y una devastación forestal sin precedentes en los últimos años.

La tercera ola de calor del verano en España finalizó este jueves, dejando un balance estimado de 151 decesos atribuibles a las elevadas temperaturas. Simultáneamente, el país se encuentra inmerso en una grave crisis de incendios, lo que ha llevado al Gobierno a declarar la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila.

Estas cifras provienen de las estimaciones preliminares del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III. Es importante destacar que este sistema no certifica que cada fallecimiento haya sido causado directamente por el calor, sino que calcula la mortalidad adicional observada en comparación con la esperada y la vincula con las condiciones de calor extremo.

El episodio de calor se extendió desde el martes hasta el jueves y su impacto fue menor en comparación con las dos olas precedentes. La primera, registrada entre el 21 y el 25 de junio, resultó en 333 muertes posiblemente relacionadas con el calor, mientras que la segunda, del 5 al 9 de julio, alcanzó las 454.

Desde el 15 de mayo, fecha de inicio del plan nacional para enfrentar las altas temperaturas, MoMo ha estimado 2,680 fallecimientos asociados al exceso de calor en España. Estos datos aún podrían modificarse a medida que el sistema integre y consolide nuevos registros.

El 23 de julio fue el día de mayor afectación durante esta tercera ola, con 61 muertes atribuidas a las temperaturas extremas. El día anterior se estimaron 47 y, durante la primera jornada, 43. En el último día de este período, algunas regiones alcanzaron temperaturas de hasta 44 grados. Aunque se anticipa un descenso térmico durante el fin de semana, las autoridades mantienen la alerta debido a la persistencia del calor y el elevado riesgo de incendios forestales.

La situación crítica generada por el fuego ha impulsado al Gobierno español a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila. Esta medida permite al Ministerio del Interior asumir la dirección y coordinación de los medios estatales, autonómicos y locales desplegados para combatir las llamas.

Aproximadamente 20,000 personas fueron evacuadas en la Comunidad de Madrid, mientras que en Ávila los desalojados superaron los 1,500. Los incendios de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias se unieron en un único frente, y las autoridades advirtieron sobre la posibilidad de que los focos de Madrid y Ávila también terminen conectándose.

Mientras tanto, el incendio de La Mierla, en Guadalajara, descendió al nivel 1 después de haber quemado unas 35,000 hectáreas. Esta mejora posibilitó el regreso paulatino de algunos habitantes, aunque los equipos de emergencia continúan con las labores de seguimiento ante posibles reactivaciones.

Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales revelan que, hasta el 22 de julio, habían ardido 119,458 hectáreas en España. Esta cifra excede significativamente el promedio de 35,736 hectáreas registrado para el mismo periodo durante los últimos 20 años.

Además, España se ha consolidado como el país de la Unión Europea con la mayor superficie forestal quemada durante 2026, con cerca de 120,000 hectáreas afectadas, una extensión casi tres veces superior a la registrada en Francia. El incremento de las temperaturas y la sequedad de la vegetación propician la rápida propagación del fuego.

Expertos indican que las olas de calor actúan como uno de los principales factores que impulsan los incendios de gran magnitud, especialmente cuando coinciden con vientos fuertes y grandes acumulaciones de material vegetal seco. Este panorama mantiene activas las alertas en España, que ya experimentó en 2025 el verano más cálido desde que se iniciaron los registros nacionales. La combinación de calor constante, vegetación reseca y varios incendios simultáneos vuelve a situar al país ante una emergencia ambiental y sanitaria de gran envergadura.