China avanza en la construcción del Aeropuerto Internacional Dalian Jinzhouwan, un ambicioso proyecto edificado sobre una isla artificial de 20,1 km² en la bahía de Jinzhou. Aunque la ingeniería china ha demostrado su capacidad con obras monumentales, este aeropuerto enfrenta desafíos adicionales, abarcando aspectos financieros, administrativos y de expropiación, que van más allá de la complejidad técnica de ganarle terreno al mar.
China ha demostrado una impresionante capacidad de ingeniería con proyectos como la presa de las Tres Gargantas, la conexión entre Hong Kong, Zhuhai y Macao, y el ferrocarril Qinghai-Tíbet. El siguiente gran desafío del país es la construcción de un aeropuerto masivo sobre terreno ganado al mar. Sin embargo, este proyecto, ubicado en Dalian, una ciudad portuaria en el noreste de China, presenta retos que trascienden lo técnico.
El futuro Aeropuerto Internacional Dalian Jinzhouwan se está erigiendo en una isla artificial de 20,1 km² en la bahía de Jinzhou, a unos tres kilómetros de la costa. Aunque las imágenes pueden sugerir un progreso más avanzado, la construcción continúa, con elementos principales que comienzan a emerger sobre el terreno, especialmente en 2026.
La primera fase del proyecto revela su magnitud: una terminal de 500.000 m², una pista norte de 3.600 metros y otra sur de 3.400, junto con instalaciones para carga, mantenimiento y operaciones aeroportuarias. Se proyecta que para 2035 el aeropuerto manejará hasta 43 millones de pasajeros, 550.000 toneladas de carga y correo, y aproximadamente 330.000 movimientos de aeronaves anualmente. Es importante destacar que estas son capacidades futuras, no cifras de actividad actuales, ya que el sistema completo aún debe ser construido y puesto en servicio.
A finales de mayo se alcanzó un hito significativo con la finalización de las estructuras subterráneas del núcleo de la terminal y de los espigones C y E, lo que permitió continuar con las obras en superficie. Casi simultáneamente, se aprobó el segundo paquete de diseño preliminar y presupuesto, que incluye el campo de vuelo, la zona de carga, el mantenimiento y varias redes de servicio. Estos avances son cruciales, ya que uno es visible y el otro facilita la organización de los componentes restantes.
Las cifras oficiales de finales de mayo indican que el tratamiento profundo del terreno ha alcanzado el 58% y los pilotes de cimentación de la terminal y del viaducto de acceso están al 84%. También se ha completado la precarga de las áreas destinadas a las dos pistas. Esto significa que el suelo recuperado del mar ha sido comprimido y estabilizado, pero las pistas aún no están construidas. Gran parte de la infraestructura aeroportuaria todavía debe levantarse sobre esta base.
El 11 de junio, durante una reunión del grupo coordinador del nuevo aeropuerto y su zona económica, las autoridades locales reconocieron que, a pesar de los avances, el proyecto aún enfrenta dificultades, desafíos y puntos de bloqueo que deben ser resueltos. Este mensaje, aunque no indica una paralización ni retrasos específicos, sí rompe con la idea de una ejecución sin problemas. La reunión estableció como prioridades mantener el calendario de 2026, acelerar los proyectos complementarios y resolver los obstáculos que impiden el progreso.
A medida que el aeropuerto progresa, también deben completarse trabajos previos y complementarios esenciales. El Ayuntamiento de Dalian solicitó la culminación de las expropiaciones y reubicaciones pendientes, la aceleración de las infraestructuras de acceso y la sincronización de las obras asociadas con el complejo principal. Aunque no se precisó el número de terrenos o viviendas afectadas, se confirmó que la infraestructura futura depende de intervenciones que van más allá de la isla misma.
Otro aspecto crucial es el financiero y administrativo. Las autoridades buscan ampliar las fuentes de financiación y asegurar que los fondos lleguen de manera suficiente y oportuna. También se ha ordenado una supervisión estricta de los costes, un control reforzado sobre las licitaciones y la reducción de riesgos en la contratación. Esta información sugiere que varios elementos esenciales aún requieren una supervisión rigurosa.
Estos frentes no operan de forma aislada, y su interconexión será la verdadera prueba para el proyecto. Por el momento, las fuentes oficiales reportan que la obra sigue en curso, sin comunicar una paralización o retraso general. La previsión oficial más reciente, publicada por el Departamento de Transporte de Liaoning en enero de 2024, sitúa la finalización de la construcción y la entrada en servicio en 2028. Los próximos trabajos determinarán si Dalian logra mantener este cronograma mientras resuelve las dificultades reconocidas por sus propias autoridades.