El proyecto Air City Madrid Sur, que busca establecer un segundo aeropuerto en Madrid, ha cobrado relevancia al reducir sus ambiciones iniciales y centrarse en atraer a compañías de bajo coste. Sus promotores pretenden transformar el aeródromo de Casarrubios en una alternativa comercial a Madrid-Barajas, aprovechando su ubicación estratégica y la posibilidad de operar con un gestor distinto a Aena para ofrecer tarifas más competitivas.
Madrid se distingue como la única capital europea con un único aeropuerto, una situación que, según los impulsores de Air City Madrid Sur, resulta insuficiente. Este proyecto, que lleva casi una década buscando la aprobación para un nuevo aeropuerto en la ciudad, ha moderado sus objetivos iniciales tras años sin progresos significativos. Sin embargo, ahora cuentan con un enfoque estratégico: las aerolíneas de bajo coste.
Air City Madrid Sur es un proyecto conocido desde hace casi diez años. Sus desarrolladores aspiran a convertir el aeródromo de Casarrubios, que actualmente se dedica principalmente a vuelos privados y formación aérea, en un aeropuerto comercial que funcione como alternativa al actual Madrid-Barajas.
Según sus cálculos, el único aeropuerto madrileño atiende a cerca de 10 millones de personas, considerando el área metropolitana de Madrid y los potenciales usuarios de zonas cercanas que se desplazan debido a la ausencia de un aeropuerto próximo o de rutas comerciales adecuadas.
La meta es que este segundo aeropuerto funcione como un punto de descongestión para la aviación comercial y de carga, aprovechando una ubicación que consideran crucial: a solo 30 kilómetros de Madrid, pero con una conexión directa hacia la zona sur.
El proyecto para transformar este aeródromo en aeropuerto ha vuelto a los titulares esta semana, en parte gracias a las declaraciones de Eddie Wilson, CEO de Ryanair, durante el Foro de Nueva Economía de Madrid. Javier Ruedas, consejero delegado de la empresa promotora de la expansión, aprovechó la ocasión para consultarle a Wilson sobre el proyecto. Este último admitió no tener un conocimiento profundo del mismo, pero afirmó que Ryanair siempre apoya la competencia a Aena para lograr una reducción de las tasas aeroportuarias. Este último punto es precisamente el argumento principal que esgrimen los promotores para impulsar la iniciativa.
Cuando el proyecto se presentó por primera vez, las aspiraciones eran muy elevadas. Específicamente, se quería que Casarrubios se convirtiera en un aeropuerto con capacidad para movilizar a diez millones de pasajeros. No obstante, tras años de bloqueo, Air City Madrid Sur ha optado por una estrategia diferente.
Este nuevo enfoque, según explican desde Cinco Días, implica reducir la escala del proyecto. Ahora buscan que el aeródromo pueda gestionar hasta un millón de pasajeros al año. Aunque esto podría parecer un retroceso, les permite buscar un gestor alternativo a Aena (ya que los aeropuertos de mayor capacidad deben operar obligatoriamente con la empresa pública).
Con esta medida, pretenden atraer a aerolíneas de bajo coste interesadas en operar en Madrid a precios más económicos. De ahí el respaldo de Wilson a la iniciativa, a pesar de su limitado conocimiento sobre el tema.
Actualmente, el aeropuerto cuenta con 400.000 metros cuadrados de terreno en la frontera entre Madrid y Toledo. De estos, 30.000 metros cuadrados están ocupados por hangares. La única pista mide actualmente 1.000 metros.
El proyecto contempla la ampliación de esta pista a 1.800 metros y la construcción de una segunda pista de 3.200 metros, lo que permitiría operar vuelos de mayores dimensiones. Asimismo, se prevé la construcción de una terminal para pasajeros de vuelos comerciales y otras dos terminales para usuarios de vuelos privados.
Los promotores argumentan que el tráfico en Madrid-Barajas está en constante crecimiento y que para 2032 se alcanzará la máxima capacidad del aeropuerto. La ampliación prevista en este aeropuerto apenas "tendrá una vigencia de uno o dos años", según declaraciones recogidas por La Tribuna de Talavera.
Además, el actual aeródromo tiene una excelente conexión con la A-5, una carretera clave para el tráfico hacia el suroeste de la Península. Esto representa una ventaja significativa para el transporte de mercancías, ya que no sería necesario atravesar Madrid para tomar esta ruta.
La ubicación a 30 kilómetros de Madrid también resulta especialmente atractiva para las compañías de bajo coste. Es común que estas empresas operen en aeropuertos algo distantes de la ciudad, lo que les permite ofrecer vuelos más económicos. El hecho de no estar gestionados por Aena, como ocurre en el de Lleida o el de Andorra–La Seu d’Urgell, puede ser percibido por algunas compañías como una fortaleza.
No obstante, la conexión con Madrid para vuelos comerciales es deficiente. La ausencia de un tren cercano que conecte rápidamente con el centro de la ciudad lo hace mucho menos atractivo para el turismo.
Además, Aena ha insistido en que Madrid no requiere un segundo aeropuerto, lo que complica las aspiraciones de crecimiento, dado que gran parte del proyecto depende de las decisiones de los ministerios involucrados. Sin embargo, tanto la Comunidad de Madrid como la de Castilla-La Mancha siempre han manifestado su apoyo al proyecto.