Una investigación reciente ha puesto de manifiesto que más de medio centenar de padres y cónyuges de personal militar en servicio activo han sido aprehendidos desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump. Esto se debe a un endurecimiento en las normativas migratorias que históricamente protegían a estos familiares. La situación ha generado preocupación por el impacto en la moral y el desempeño de los soldados.
Desde el comienzo de la segunda administración del presidente Donald Trump, más de cincuenta padres y parejas de miembros del ejército de Estados Unidos han sido arrestados. Esto ocurre tras el endurecimiento de las regulaciones de inmigración para los allegados de los integrantes de las Fuerzas Armadas, según una investigación de The Associated Press. La pesquisa identificó un mínimo de 51 situaciones. Seis individuos fueron expulsados del país y ocho permanecen bajo la custodia de las autoridades migratorias federales. La cantidad real podría ser superior, ya que el Gobierno estadounidense no lleva un registro detallado de estas aprehensiones.
Durante varias décadas, los parientes directos de los militares solían estar resguardados de la expulsión gracias a políticas apoyadas por administraciones tanto republicanas como demócratas. No obstante, una disposición implementada desde abril de 2025 estableció que el servicio militar de un familiar no exime a una persona de las repercusiones por quebrantar las leyes de inmigración.
La AP descubrió que padres y cónyuges han sido detenidos incluso mientras intentaban regularizar su situación a través de programas disponibles para las familias de militares, como el conocido permiso de permanencia temporal para militares, denominado en inglés como military parole-in-place. Este beneficio posibilita que ciertos padres, hijos y parejas de militares activos o veteranos soliciten un estatus legal sin salir de Estados Unidos. Sin embargo, su aprobación depende de una evaluación particular y no garantiza automáticamente la permanencia en el país.
Las detenciones han provocado que algunos militares pidan licencias, pospongan sus despliegues o asuman en solitario la crianza de sus hijos. Especialistas en temas migratorios y militares advierten que esta situación podría afectar la concentración, preparación y rendimiento de los soldados. “¿Cómo puedo enfocarme en mi carrera militar si debo preocuparme por el bienestar de mi esposa?”, expresó el sargento del Ejército Hedar Leonel Turcios Juárez. Su esposa fue detenida en julio frente a un establecimiento Walmart, en presencia de la hija de seis años de la pareja, mientras Turcios Juárez se encontraba desplegado en Fort Bliss, Texas.
Algunas detenciones generaron desaprobación pública y motivaron la intervención del secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, para gestionar la liberación de familiares de militares. Mullin ocupa el cargo desde marzo de 2026. Para elaborar el recuento, la AP examinó miles de expedientes de tribunales federales compilados por Habeas Dockets, un proyecto de la Immigration Justice Transparency Initiative. También revisó noticias y corroboró los casos con familiares y abogados.
El Departamento de Seguridad Nacional indicó que no reúne estadísticas específicas sobre familiares de militares detenidos. La institución señaló que, entre los casos identificados, al menos siete personas habían sido expulsadas previamente, ocho tenían órdenes de deportación y dos contaban con condenas relacionadas con conducir bajo los efectos del alcohol o delitos de drogas. “El DHS y el ICE valoran las contribuciones de todos aquellos que han servido en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, expresó el departamento. La entidad añadió que el servicio militar “no otorga automáticamente un estatus migratorio legal ni exime a los extranjeros de las consecuencias de violar las leyes migratorias de Estados Unidos”. El Pentágono se negó a comentar los hallazgos de la investigación.