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Sáb, Oct

Rusia Contempla Desmantelar la Histórica Torre Shújov para Reconstruirla

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La icónica Torre Shújov de Moscú, un prodigio de ingeniería soviética de 1922, enfrenta la posibilidad de ser desmantelada y reconstruida. A pesar de haber sobrevivido a un siglo de eventos históricos, las autoridades rusas argumentan que su restauración es demasiado costosa, proponiendo reemplazarla con una versión moderna. Esta decisión ha generado un debate significativo entre conservacionistas y especialistas que abogan por su preservación.

En 1922, la Unión Soviética erigió en Moscú una torre de acero con la ambición de rivalizar con la Torre Eiffel de París. Esta imponente estructura resistió la era de Stalin, la Segunda Guerra Mundial y la desintegración del país que la creó. Más de un siglo después, su destino está en manos de las autoridades rusas, quienes consideran que su restauración es excesivamente costosa y planean desmantelarla para construir una nueva versión. Rusia parece dispuesta a mantener la esencia de uno de sus mayores logros de ingeniería, incluso si eso implica su destrucción física.

La Torre Shújov, ubicada al sur del centro de Moscú, fue encargada por Lenin y finalizada en 1922. Diseñada por el ingeniero Vladímir Shújov, alcanza los 148 metros y se compone de una serie de estructuras hiperbólicas de acero entrelazado. Su propósito original era transmitir señales de radio a través del territorio soviético y simbolizar las aspiraciones tecnológicas del nuevo Estado comunista. La ligereza de su diseño la convirtió en un referente de la arquitectura moderna y en una respuesta simbólica a la Torre Eiffel, inaugurada en París en 1889.

La estructura superó las purgas estalinistas, la invasión alemana de la Unión Soviética y el colapso del régimen en 1991. Su deterioro se manifestó de una manera menos dramática, a través de décadas de mantenimiento insuficiente. La última vez que se pintó fue en 1964 y su uso principal para transmisiones cesó en gran medida a finales de 2001. En 2014, ya existía un plan para demolerla, pero fue detenido por las protestas de expertos rusos e internacionales. Tres años después, se propuso desarmar las secciones superiores con un helicóptero para restaurarlas en un taller y reparar las inferiores in situ. Esa intervención nunca se llevó a cabo.

Ahora, según reportes, el Ministerio de Cultura ruso ha modificado las condiciones de protección patrimonial del monumento, permitiendo su desmantelamiento completo sin exigir la conservación de todos sus elementos originales. La Red Rusa de Televisión y Radiodifusión, propietaria de la instalación, argumenta que el acero está demasiado deteriorado y que su restauración sería económicamente inviable. Su propuesta consiste en recuperar las piezas aprovechables y construir una nueva torre inspirada en el diseño de Shújov. Hasta el momento, no se han presentado públicamente planos detallados ni se ha explicado cuánto material histórico se conservaría en la operación.

La entidad propietaria sostiene que las alternativas de restauración estudiadas costarían miles de millones de rublos y que el presupuesto podría incrementarse significativamente debido a daños difíciles de evaluar. El historiador Airat Bagautdínov sugiere que esta incertidumbre ha sido un factor decisivo en la elección del desmantelamiento. Además, la decisión se produce en un contexto en el que Rusia planea destinar más de 200.000 millones de dólares a defensa el próximo año, mientras otras partidas presupuestarias se reducen. De hecho, este contraste ha avivado las críticas sobre las prioridades presupuestarias del Kremlin.

Especialistas rusos e internacionales han enviado una carta abierta a Vladímir Putin solicitando la paralización del proyecto y una revisión del estado real de la estructura. Los firmantes argumentan que estudios recientes indican que una parte considerable del acero original podría conservarse. Entre quienes cuestionan la sustitución se encuentra Barry Bergdoll, historiador de arquitectura de la Universidad de Columbia, quien recuerda que la Torre Eiffel francesa ha sido restaurada en múltiples ocasiones sin necesidad de reemplazarla por una copia. Para los defensores de Shújov, reproducir su silueta con acero moderno destruiría una parte esencial del valor histórico del monumento.

El calendario comunicado por las autoridades rusas el pasado 22 de octubre prevé preparar la obra este otoño, iniciar el desmantelamiento de la sección superior a principios de 2027 y retirar posteriormente las otras cinco secciones. Los responsables del proyecto, por su parte, aseguran que intentarán conservar tantos elementos originales como sea posible, mientras los conservacionistas temen que la mayor parte termine siendo sustituida. Así, después de sobrevivir a más de un siglo de convulsiones políticas y guerras, la Torre Shújov se enfrenta a una amenaza diferente e inesperada: que su silueta perdure mientras desaparece gran parte de la obra auténtica que la hizo famosa.