Un jurado en Las Vegas ha declarado a Duane “Keffe D” Davis culpable de homicidio en primer grado, acusándolo de planear el tiroteo que terminó con la vida del rapero Tupac Shakur en 1996. Este veredicto marca un avance significativo en uno de los casos más notorios de la historia del hip-hop, con Davis siendo la única persona enjuiciada por el crimen. El proceso ahora se encamina a la fase de sentencia, donde se determinará su condena final.
En Las Vegas, un panel de jurados populares ha declarado a Duane «Keffe D» Davis responsable de homicidio en primer grado por organizar el ataque con arma de fuego desde un vehículo que resultó en la muerte del rapero Tupac Shakur en 1996. El proceso judicial se encuentra ahora en la etapa de sentencia, esperando que el juez dicte la pena definitiva para la única persona acusada en relación con uno de los crímenes más tristemente célebres en la historia de la cultura hip-hop estadounidense.
El jurado, compuesto por dieciséis individuos, incluyendo cuatro suplentes, escuchó durante nueve días de audiencias los testimonios de aproximadamente treinta testigos convocados por ambas partes. Davis, de sesenta y tres años, enfrentaba un único cargo de asesinato con un arma letal, agravado por la intención de promover, fomentar o asistir a una organización criminal, y es la única persona que ha sido llevada a juicio por el fallecimiento del rapero.
El fiscal Binu Palal argumentó ante el jurado que Davis, junto con su sobrino Orlando Anderson y el resto de su grupo, decidieron perseguir a Shakur después de que Anderson tuviera un altercado con el rapero y su séquito en el hotel MGM Grand de Las Vegas. El fiscal también identificó a Davis como uno de los líderes de la pandilla Southside Compton Crips, una afirmación que el propio acusado refutó con gestos desde la sala.
Palal enfatizó que la acusación contra Davis no se basa exclusivamente en sus admisiones públicas, en las que afirmó haber participado en la planificación del tiroteo, sino también en pruebas circunstanciales que, en conjunto, permitieron que el caso avanzara a juicio. La fiscalía sostuvo que, si bien Davis ha modificado algunos detalles de su relato a lo largo de los años, los elementos esenciales de su versión se han mantenido consistentes desde la noche del crimen. Según el fiscal, lo que ha cambiado no son los hechos, sino la disposición de Davis a hablar de ellos, a medida que hacerlo se volvía legalmente más peligroso para él. Palal resaltó que, desde 1998 hasta 2023, Davis nunca negó haber estado presente en el lugar del crimen.
Palal se refirió al libro de memorias de Davis, ‘Compton Street Legend’, como una confesión de culpabilidad, a pesar de haber sido coescrito con Yusuf Jah. Palal argumentó que al presentarlo públicamente como la verdad del caso, Davis lo transformó en una admisión tan válida como si él mismo la hubiera pronunciado.
La defensa, por su parte, liderada por el abogado Michael Sanft, intentó desacreditar esas mismas declaraciones, argumentando que Davis ha ofrecido versiones contradictorias del tiroteo y que gran parte de su narración es, en realidad, una invención. Sanft también puso en duda la solidez de las pruebas presentadas por la fiscalía, al señalar que no existe evidencia que confirme la presencia de Davis en Las Vegas la noche del asesinato, ni que haya certeza de que la disputa previa en el MGM Grand ocurrió tal como se describe. El abogado defensor añadió que incluso dentro de la propia Policía Metropolitana de Las Vegas existían dudas sobre el manejo y la seguridad del expediente del caso.