El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha negado rotundamente que existan pruebas que vinculen a Marruecos con la organización del reciente flujo masivo de migrantes hacia Ceuta. Sus declaraciones surgen en medio de crecientes críticas hacia su administración por la gestión de esta crisis fronteriza, que ha generado importantes protestas ciudadanas y desafíos humanitarios en la región.
El titular del Gobierno español, Pedro Sánchez, desestimó este jueves la existencia de evidencias que sugieran que Marruecos haya orquestado o llevado a cabo la entrada masiva de personas migrantes en Ceuta, en un contexto de creciente desaprobación sobre su manejo de la situación en la frontera. “Les aseguro que ninguna entidad —ni la diplomacia, ni la Comisión Europea, ni ningún organismo internacional— ha presentado al Ejecutivo español pruebas contundentes de que Marruecos planificara o ejecutara este suceso. Ninguna”, aseveró Sánchez ante los legisladores.
Estas afirmaciones se producen luego de que decenas de miles de personas participaran en manifestaciones en diversas ciudades de España, exigiendo explicaciones sobre la situación humanitaria en Ceuta y la renuncia del presidente. A finales de julio, aproximadamente 72,000 migrantes llegaron a Ceuta, ya sea nadando o superando las barreras fronterizas. Este territorio español, situado en el norte de África, cuenta con una población de alrededor de 84,000 habitantes.
Según la administración española, la mayoría de los migrantes regresó a Marruecos o fue repatriada en los días subsiguientes, aunque cerca de 5,000 individuos, incluyendo 1,200 menores, permanecen aún en la ciudad. Las autoridades locales estiman que la cifra es superior. Sánchez también informó que 141 personas fallecieron durante los intentos de ingreso a Ceuta, si bien su despacho y el Ministerio del Interior no especificaron el método empleado para establecer dicho balance.
Persisten interrogantes sobre el origen de esta movilización a gran escala. El Gobierno español sostiene que el fenómeno fue impulsado, al menos parcialmente, por una campaña difundida a través de plataformas de redes sociales. En los últimos días, medios de comunicación españoles reportaron sobre un documento policial que indicaba una supuesta actitud permisiva por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes durante los cruces. No obstante, funcionarios españoles negaron que dicho informe atribuyera directamente a Rabat la organización de la operación.
A pesar de descartar una planificación por parte de Marruecos, Sánchez admitió que durante aproximadamente 10 horas del 30 de julio, momento en que las llegadas alcanzaron su punto máximo, la gendarmería marroquí “permitió que se cruzara la frontera” hacia Ceuta. El Gobierno español también ha rechazado las declaraciones de funcionarios marroquíes que pusieron en duda la soberanía de Ceuta y Melilla, los dos enclaves españoles ubicados en el norte de África y las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con el continente africano.
Tras estas declaraciones, Madrid convocó al embajador de Marruecos en España para manifestar su desaprobación. Sánchez aseguró que su Gobierno publicará informes relacionados con el cruce fronterizo, considerado uno de los episodios migratorios más serios registrados en la zona, aunque no precisó cuándo serán divulgados ni qué tipo de información contendrán.