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Mié, Sep

León XIV Advierte Sobre los Peligros de la Inteligencia Artificial en la Toma de Decisiones Humanas

Internacionales
El Papa León XIV ha emitido una advertencia sobre la creciente tendencia a delegar decisiones cruciales a algoritmos de inteligencia artificial, en detrimento de la conciencia humana. Durante su audiencia general, el pontífice destacó las oportunidades que ofrece la tecnología, pero enfatizó el riesgo de despersonalizar las relaciones y la importancia de mantener la dignidad humana como eje central en la sociedad. Su mensaje subraya la necesidad de un discernimiento ético frente al avance tecnológico.

El sumo pontífice León XIV alertó el pasado miércoles acerca del peligro de acostumbrarse a "confiar a los algoritmos elecciones que únicamente corresponden a la conciencia humana". Sus palabras se pronunciaron durante la catequesis de la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro. El líder religioso manifestó la urgencia de abordar cómo "el progreso tecnológico, la difusión de los medios de comunicación y de las redes sociales, así como el uso cada vez mayor de la inteligencia artificial, abren nuevas posibilidades, eliminando obstáculos y distancias".

Sin embargo, señaló que, por otro lado, "las interacciones tienden a volverse menos personales, más virtuales, y existe la posibilidad de habituarse a delegar en los algoritmos decisiones que solo pertenecen a la conciencia humana", afirmó. "Hacer que las relaciones sociales posean una esencia real y una profundidad personal constituye, en este sentido, la aportación que la comunidad cristiana se propone brindar", expresó el pontífice de origen estadounidense, quien ha dedicado su primera encíclica, 'Magnifica humanitas', a la inteligencia artificial.

El Papa reflexionó este miércoles sobre el documento 'Gaudium et spes', resultado del Concilio Vaticano II, que aborda la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo. Recordó que este texto enfatizó que "el origen, el sujeto y el propósito de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su propia naturaleza, necesita absolutamente la vida social".

Al respecto, explicó que en 'Gaudium et spes' se establece "que la diversidad de individuos y de pueblos en el mundo no debe ser vista como un peligro o una amenaza, sino como una capacidad de enriquecimiento y de desarrollo". Mencionó que el documento destaca que "cualquier forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea de índole social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, posición social, idioma o religión, debe ser superada y eliminada por ser contraria al plan divino".

Agregó que esta concepción de la humanidad como "comunidad de personas" es "un legado invaluable que nos dejó el Concilio Vaticano II". "Nos ayuda a todos a llevar a cabo un discernimiento personal y comunitario, para evaluar con responsabilidad los proyectos sociales y políticos actuales, basándose en los criterios de la dignidad de la persona humana, la justicia social y la participación libre en la construcción del bien común", añadió.

Finalmente, resaltó que "el porvenir de la humanidad depende del compromiso de cada individuo para colaborar con Dios y con los hermanos en la construcción de un mundo más humano".