Un reporte del inspector general del Pentágono revela que los ataques iraníes han impactado gravemente infraestructuras estadounidenses en Oriente Medio, afectando a cientos de edificaciones. El informe también señala una 'escasez estratégica' de municiones para la continuidad del conflicto, mientras que el objetivo completo de la misión estadounidense en Irán permanece clasificado, sugiriendo metas no divulgadas públicamente.
Los ataques perpetrados por Irán contra objetivos de Estados Unidos en la región de Oriente Medio han causado perjuicios a «cientos de edificaciones y estructuras» propiedad de EE. UU. en esa zona, conforme a un informe elaborado por el inspector general del Pentágono. Dicho documento también advierte sobre una «carencia estratégica» en el suministro de municiones de Washington para proseguir con el conflicto bélico.
El informe oficial, remitido al Congreso el pasado lunes y difundido este miércoles por diversos medios de comunicación estadounidenses, también establece que la finalidad integral de la misión del Pentágono en Irán sigue siendo «clasificada». Esto implica que la campaña militar contra Irán, iniciada en colaboración con Israel, podría perseguir objetivos adicionales que Estados Unidos no ha hecho públicos, más allá de los ya enunciados por el Pentágono, los cuales incluyen la destrucción del programa nuclear iraní, su producción y arsenal de drones y misiles ofensivos, así como otras infraestructuras militares.
El informe del inspector general, una figura responsable de supervisar el funcionamiento interno del Departamento de Defensa, abarca los primeros cuatro meses de la contienda contra Irán, desde su inicio el 28 de febrero hasta el 30 de junio, y representa el primer balance oficial del Pentágono acerca del impacto de la guerra. Durante ese período, «las agresiones iraníes dañaron y destruyeron centenares de edificaciones y estructuras en bases de Estados Unidos situadas en Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania».
Adicionalmente, «decenas de aeronaves estadounidenses resultaron destruidas o perjudicadas», incluyendo 30 drones Reaper y cuatro aviones de combate F-15, según detalla el informe, que cita datos proporcionados por el Mando Central de EE. UU.
La destrucción del centro principal de logística de Estados Unidos en Baréin ha generado «dificultades considerables» para mantener la guerra, dado que el puerto que lo reemplaza, el británico de Diego García en el océano Índico, implica que los buques de reabastecimiento demoran entre 14 y 18 días en entregar combustible y provisiones al golfo Pérsico, señala el documento. A esto se suma que los ataques iraníes han ocasionado daños por aproximadamente 184 millones de dólares en las embajadas y consulados estadounidenses en Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, asegura el mismo documento. La guerra ha cobrado la vida de al menos 18 combatientes estadounidenses y ha herido a otros 417, según el informe y una base de datos del Pentágono, de un total de aproximadamente 50.000 militares desplegados en la región. Aunque el Pentágono sigue negando que Estados Unidos experimente problemas con las municiones para continuar la guerra, el informe del inspector general menciona «una carencia estratégica en el inventario» y dificultades de reabastecimiento.
Otro estudio publicado este martes por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) corroboraba este mismo inconveniente y estimaba que Estados Unidos requerirá 21.700 millones de dólares para reponer el armamento utilizado en la guerra, de los cuales 13.100 millones corresponden a interceptores de defensa antimisiles y otros 7.300 millones a misiles de crucero. Ese último análisis calcula que la guerra contra Irán ha supuesto para el Departamento de Defensa un gasto aproximado de 38.000 millones de dólares hasta el 1 de agosto y podría añadir entre 2.000 y 3.000 millones de dólares mensuales a esa suma mientras el conflicto persista.