Las Fuerzas Armadas iraníes han declarado que cuatro buques cisterna de petróleo se prendieron fuego después de impactar con minas en el estratégico estrecho de Ormuz. Esta afirmación surge en un contexto de versiones contradictorias sobre la seguridad marítima en la región, poco después de que Estados Unidos anunciara el despeje de rutas de navegación principales. Teherán atribuye los incidentes a colisiones con minas y a la desobediencia de advertencias navales por parte de los buques.
Las fuerzas militares de Irán comunicaron que cuatro embarcaciones de transporte de crudo se incendiaron tras impactar con minas en el estrecho de Ormuz. Este anuncio se hizo público después de que el gobierno de Estados Unidos asegurara haber despejado las principales vías navegables de dicho paso marítimo. Según la Guardia Revolucionaria de Irán, tres de las naves experimentaron explosiones y llamas mientras intentaban transitar por el corredor sur, una ruta que Teherán considera no autorizada. El organismo indicó que esos buques habían desactivado sus sistemas de radar y navegación e ignorado las advertencias emitidas por sus fuerzas navales.
El Ejército iraní informó posteriormente sobre un cuarto petrolero incendiado al este del estrecho, en una zona que describió como restringida y peligrosa.
Los informes no especificaron las banderas de los cuatro buques cisterna ni el momento exacto en que ocurrieron los sucesos. Las declaraciones iraníes sobre las embarcaciones deben distinguirse de los incidentes comunicados por otras entidades marítimas. Por su parte, la agencia británica de seguridad marítima UKMTO reportó un incendio en un petrolero cerca de Khasab, Omán. Según ese organismo, una pequeña embarcación colocó dos artefactos explosivos en el casco. El fuego fue controlado y la tripulación se encuentra a salvo, sin que esta información confirme por sí misma los cuatro casos anunciados por Irán.
Los anuncios reflejan las versiones contrapuestas acerca de la seguridad en Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo. Mientras Washington sostiene haber despejado las principales vías, Teherán insiste en que el corredor sur permanece minado.