Una monumental figura de la Catrina, con una altura equiparable a un edificio de once niveles, se ha erigido como el centro de atención en el Zócalo capitalino. Vestida con un vibrante tono rosa mexicano y adornada con detalles florales, esta impresionante obra rinde tributo a una de las representaciones más icónicas de la identidad cultural del país, en el marco de las festividades del Día de Muertos.
Una gigantesca representación de la Catrina, que supera los treinta metros de altura y viste un distintivo color rosa mexicano con ornamentos florales en su cráneo, se ha transformado en uno de los principales atractivos del Zócalo en la Ciudad de México, como parte de las celebraciones tradicionales del Día de Muertos. Esta figura, cuya estatura equivale a la de un edificio de once pisos, honra una de las imágenes más emblemáticas de la cultura mexicana, estrechamente ligada a la costumbre de recordar y venerar a los seres queridos que han fallecido.
El origen de la Catrina se encuentra en las ilustraciones del creador artístico mexicano José Guadalupe Posada, quien ideó una calavera femenina con fines de crítica social a principios del siglo veinte. Posteriormente, el muralista Diego Rivera ayudó a su difusión al incluir una figura elegante, ataviada con sombrero, en su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. Con el transcurso del tiempo, la Catrina se consolidó como un símbolo del Día de Muertos, una festividad donde las familias mexicanas conmemoran a sus difuntos a través de altares, ofrendas, flores de cempasúchil y otras manifestaciones culturales.
La construcción de esta Catrina requirió la labor de aproximadamente 140 individuos, incluyendo herreros, escultores, pintores, artistas textiles, expertos en iluminación, electricistas y arquitectos. Carlos Báez, director del taller de arte Xibalba, encargado de la edificación, comentó a la agencia AFP que el proyecto significó un reto considerable debido a sus proporciones y su complejidad técnica. “Presentó un grado de dificultad extremadamente alto. No es común que nos soliciten Catrinas de estas magnitudes”, declaró Báez desde el Zócalo, la principal plaza pública de la capital mexicana.
La instalación de esta figura monumental es parte de las actividades conmemorativas del Día de Muertos, una de las tradiciones más distintivas de México, que fusiona expresiones artísticas, creencias populares y costumbres familiares para mantener viva la memoria de quienes han partido.