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Sáb, Jul

Aumento inminente en tarifas de transporte amenaza la economía familiar dominicana, a pesar de la reducción en precios de combustibles

Nacionales
A pesar de la reciente baja en el costo de los combustibles, los ciudadanos dominicanos enfrentan la posible alza de los pasajes en diversas rutas clave del país. Mientras algunas organizaciones de transporte anuncian incrementos debido a costos operativos, otras se comprometen a mantener los precios congelados, buscando proteger el bolsillo de los usuarios. Esta situación genera incertidumbre y preocupación entre la población.

Una noticia que prometía un respiro para los habitantes de República Dominicana, tras la implementación de una reducción en los valores de los carburantes esta semana, se encuentra con la realidad del anunciado incremento en el costo del transporte en varias vías importantes de la nación. La Confederación Nacional de Organizaciones del Transporte (CNTT) comunicó que a partir de este lunes entraría en vigor un ajuste al alza en las tarifas del servicio público en 47 empresas o trayectos del país, con aumentos que oscilan entre RD$5 y RD$25 en las categorías urbana, suburbana e interurbana. La entidad atribuye esta determinación al aumento de los gastos de operación y a la dificultad de algunos conductores para acceder a los subsidios proporcionados por el Gobierno.

Sin embargo, las agrupaciones que conforman el G-12 del transporte urbano, interurbano y turístico aseguraron que conservarán sin cambios el precio del pasaje en toda la nación, a pesar del incremento que, según afirman, han experimentado los combustibles y otros gastos operacionales del sector de manera constante. El colectivo señaló que alcanzó un acuerdo amistoso con el Gobierno para evitar que el impacto de dichos aumentos recaiga sobre los millones de dominicanos que emplean diariamente el transporte público. Aunque reconocieron que las operaciones del transporte se han vuelto más caras debido a los incrementos en piezas, lubricantes, baterías y otros insumos esenciales para el funcionamiento de las unidades, garantizan que han podido asumir una parte de esos costos gracias al respaldo recibido mediante el subsidio estatal a los combustibles y las tarjetas Bonogás.

TRANSPORTISTAS DEFIENDEN REAJUSTE DE TARIFAS

Por otro lado, los sectores que aplicarán los incrementos argumentan que el reajuste acumulado en los pasajes ya supera el 85 %, por lo que consideran indispensable establecer nuevas tarifas para preservar sus operaciones. Adicionalmente, reconocieron que algunas empresas de transporte interurbano ya habían implementado aumentos previamente por las mismas razones. Estos transportistas cuestionan que el Gobierno no haya disminuido en mayor proporción los precios de los combustibles, a pesar de que el costo internacional del barril de petróleo ha registrado un descenso y se mantiene por debajo de los niveles previos al conflicto bélico en Oriente Medio.

Mientras tanto, el G-12 hizo un llamado a todos los choferes, operadores y miembros de sus organizaciones a respetar la determinación adoptada y evitar subidas unilaterales en las tarifas del transporte urbano, interurbano y turístico. Lo que sí es evidente es que, ante la incertidumbre sobre cuáles rutas elevarán sus precios y cuáles los mantendrán, al final serán los usuarios quienes enfrentarán esta situación, que podría afectar directamente sus finanzas.

PRESIONES INTERNACIONALES SOBRE LA ECONOMÍA

Respecto a las consecuencias del conflicto internacional, la UNU advirtió que la guerra en Oriente Medio, iniciada el 28 de febrero tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, no constituye un sobresalto momentáneo. El organismo describió el panorama como un “choque de desarrollo lento y potencialmente prolongado” que está modificando los mercados laborales, las cadenas de suministro y economías enteras a una velocidad que los gobiernos no logran manejar. La UNCTAD, por su parte, redujo sus pronósticos de crecimiento del comercio global, que se situarían entre el 1,5 % y el 2,5 % en 2026, en contraste con el 4,7 % registrado en 2025. La desaceleración es aún más pronunciada si se aísla el efecto distorsionador del auge del comercio vinculado a la inteligencia artificial, que ha disimulado la debilidad en sectores tradicionales y relacionados con materias primas. La inflación también se acelera con fuerza. Los países en vías de desarrollo verían cómo los precios aumentarían del 4,2 % en 2025 al 5,2 % en 2026. En las economías desarrolladas, la inflación pasaría del 2,6 % al 2,9 %, ubicándose por encima de los objetivos establecidos por los bancos centrales.