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Sáb, Jul

La ciencia desmiente el mito: la cerveza no hidrata y puede ser perjudicial con altas temperaturas

Tecnologia
Contrario a la creencia popular de que una cerveza fría refresca en verano, la ciencia advierte que su consumo bajo altas temperaturas es contraproducente. El alcohol deshidrata el cuerpo al suprimir una hormona clave y afecta la capacidad de regular la temperatura interna, lo que puede llevar a un estado de deshidratación.

En las tardes de verano, es común ver a personas en playas y terrazas pidiendo una cerveza fría para combatir el calor. Sin embargo, esta bebida, tan arraigada en España, ofrece una falsa sensación de frescor inmediato y alivio temporal. La pregunta es si realmente es útil para paliar la sensación de calor, y la ciencia indica que es un mito.

Ante esta escena clásica, la ciencia señala que consumir cerveza para calmar la sed es una mala idea, ya que el alcohol provoca el efecto contrario al desencadenar una respuesta que deshidrata el cuerpo. Esto se explica por una hormona fundamental llamada vasopresina u hormona antidiurética.

Como su nombre indica, la función de esta hormona es retener agua en los riñones cuando el cuerpo la necesita por deshidratación, y el alcohol la suprime casi de inmediato. Esto ha sido probado por estudios que demuestran que el etanol bloquea la liberación de vasopresina, observándose una caída aguda de esta hormona en el torrente sanguíneo tras la ingesta de alcohol. Como consecuencia, los riñones dejan de reabsorber líquidos y comienzan a expulsar agua a un ritmo vertiginoso para favorecer la producción de orina y, por ende, la pérdida de líquidos.

Un experimento clave demostró que los sujetos estudiados llegaron a perder hasta 0,9 kg de peso de agua en apenas dos horas. Esto significa que por cada cerveza que se bebe para "hidratarse", el cuerpo expulsa más líquido del que consume. En un contexto de calor y alta sudoración, esto representa un camino directo a la deshidratación si no se ingiere también agua.

El segundo gran problema de beber alcohol bajo el sol es térmico. El alcohol es un potente vasodilatador, lo que significa que ensancha los vasos sanguíneos, llevando más sangre a la superficie de la piel. Esto produce el típico rubor facial y una sensación repentina de calor al beber. Aunque inicialmente la brisa sobre la piel pueda generar una sensación de frescor, en realidad se está comprometiendo la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna.

Un modelo publicado en el International Journal of Legal Medicine demostró que consumir alcohol antes de exponerse a un entorno con alta temperatura empeora drásticamente la respuesta del organismo. El alcohol literalmente "hackea" los núcleos del cerebro encargados de la termorregulación, activando respuestas anómalas del organismo ante el calor.

Tomar una cerveza fría se ha convertido en una costumbre social arraigada. Sin embargo, cuando se tiene sed y se ha estado sudando durante mucho tiempo, lo mejor es hidratarse con agua de primeras. Esto también confirma que no existe un alcohol "seguro" desde el punto de vista médico.

La cerveza sin alcohol, al estar compuesta mayoritariamente por agua y carecer de alcohol, sí puede ser una opción, ya que no tiene efecto sobre la hormona antidiurética.