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Jue, Jul

Modelos Internacionales: Lecciones para la Transformación Policial en República Dominicana

Nacionales
La Policía Nacional de República Dominicana enfrenta el desafío de una reforma profunda, más allá de la mera adquisición de equipos y cambios estéticos. El análisis de experiencias internacionales en la reestructuración policial, como las de Georgia, Ucrania, Escocia, Colombia y Chile, ofrece valiosas perspectivas sobre cómo abordar la corrupción, la desconfianza ciudadana y la necesidad de una institución más profesional y respetuosa de los derechos humanos.

Desde el catorce de octubre de dos mil veinticuatro, cuando el gobierno exhibió en un evento público la nueva imagen de la Policía Nacional, diversos sucesos han evidenciado el limitado impacto de este proceso de reforma en la institución. Durante dicha presentación, se mostraron uniformes renovados para los oficiales, se anunciaron incrementos salariales, un mayor presupuesto y la adquisición de cámaras, vehículos, motocicletas, radares y programas informáticos, entre otros recursos. Sin embargo, todo parece indicar que estos esfuerzos gubernamentales, junto con las modificaciones propuestas en el proyecto de ley que se discute en el Congreso Nacional, aún no han generado una transformación sustancial en la conducta de los agentes.

Entre los ejemplos internacionales que pueden ser examinados se encuentran Georgia, país que desmanteló su fuerza policial para restaurar la credibilidad entre dos mil cuatro y dos mil seis; Ucrania, que estableció una nueva entidad policial tras abandonar el modelo soviético a partir de dos mil quince; Escocia, que unificó ocho cuerpos policiales y redujo las oportunidades para actos ilícitos; Colombia, que profesionalizó su policía sin dejar de fortalecer los sistemas de supervisión entre dos mil veintiuno y dos mil veintidós; y Chile, que reformó una institución ampliamente cuestionada sin perder su capacidad operativa desde dos mil diecinueve.

Conceptos como disolución, irregularidades, abusos, transgresiones de los derechos fundamentales, tecnificación, formación, homicidios y la falta de confianza del público fueron algunos de los principales factores que impulsaron estas reestructuraciones. Muchos de estos indicadores tampoco son ajenos a las acciones de la Policía Nacional de la República Dominicana que, en numerosas ocasiones, opera más como un instrumento de coerción estatal que como una institución encargada de identificar correctamente a los ciudadanos, distinguir a quienes representan una amenaza real y saber cuándo emplear toda la autoridad del estado o cuándo imponer el orden respetando la vida y la integridad física de las personas. En una época en la que los derechos ciudadanos son una exigencia constante, la percepción de la Policía Nacional, según analistas y expertos en la materia, colisiona con las aspiraciones propias de una sociedad democrática.

LA REFORMA VA MUCHO MÁS ALLÁ DE UNA NUEVA LEY

Lo que se requiere va más allá de la aprobación de una posible legislación que contemple aspectos como una nueva estructura de carrera policial, el refuerzo de la profesionalización, la prohibición de que los agentes realicen servicios de seguridad privados, un nuevo esquema disciplinario, mayor énfasis en la investigación científica, la transformación administrativa y operativa, así como nuevos mecanismos de supervisión y rendición de cuentas.

La salud mental, la comprensión de los procesos democráticos, el respeto a los derechos humanos, las sanciones penales por asesinatos injustificados, la enseñanza de valores, la urbanidad, la moral y la ética deben tener la misma importancia que la preparación para enfrentar a los delincuentes, una labor que por sí sola ya resulta complicada y delicada. Los especialistas en temas legislativos saben que un proyecto de esta magnitud no se analiza ni se aprueba en un solo mes. También demanda la participación de numerosos sectores, incluida la propia sociedad, que en muchas ocasiones termina siendo víctima de la institución que debería protegerla.

La gran pregunta es si realmente se está diseñando la Policía Nacional que necesitará la República Dominicana hacia el año dos mil cincuenta, capaz de combatir eficazmente la delincuencia y, al mismo tiempo, proteger a los ciudadanos honestos e indefensos. Como han señalado quienes lideran el proceso de reforma, el nuevo modelo debe basarse en un perfil profesional con una sólida formación humana. Su enfoque también debe ir de la mano con el análisis de los perfiles criminales, mediante el fortalecimiento de la Policía Científica, evitando actuaciones que desencadenen crisis por la muerte injustificada de personas inocentes.

LAS REALIDADES INTERNACIONALES

1. GEORGIA, EL PAÍS QUE DESMANTELÓ SU POLICÍA PARA RECONSTRUIR LA CONFIANZA (2004-2006)

Después de la Revolución de las Rosas en dos mil tres, Georgia enfrentaba una de las fuerzas policiales más corruptas del antiguo bloque soviético. Los sobornos eran comunes, el crimen organizado había penetrado numerosas instituciones y la confianza ciudadana en los cuerpos policiales era prácticamente inexistente. El nuevo gobierno tomó una determinación sin precedentes. En lugar de reformar progresivamente la institución, optó por desmantelar gran parte de la estructura existente. Cerca de dieciséis mil agentes fueron destituidos, se redujo el tamaño del Ministerio del Interior, se eliminaron unidades consideradas ineficientes y se creó una nueva Policía de Patrullaje mediante procesos de selección más rigurosos. Paralelamente, se incrementaron los salarios, se modernizó el equipamiento, se construyeron nuevas estaciones policiales y se fortalecieron los sistemas internos de supervisión. Los resultados fueron rápidos. La corrupción diaria disminuyó drásticamente y la confianza ciudadana aumentó considerablemente. Diversos estudios consideran esta transformación como uno de los casos más exitosos de reforma policial de las últimas décadas.

2. UCRANIA, CONSTRUIR UNA NUEVA POLICÍA DESPUÉS DEL MODELO SOVIÉTICO (DESDE 2015)

Después de la Revolución de la Dignidad y del cambio político ocurrido en dos mil catorce, Ucrania inició una profunda transformación de su sistema policial. El objetivo era romper con la antigua militsiya soviética, ampliamente cuestionada por corrupción, abuso de poder y falta de credibilidad. En dos mil quince nació la Policía Nacional de Ucrania. El proceso incluyó concursos públicos para reclutar nuevos agentes, evaluaciones del personal existente, modernización de la formación académica, incorporación de mujeres, mayor transparencia administrativa y un enfoque orientado al servicio ciudadano. Durante los primeros años, la reforma mejoró la percepción pública y proyectó una imagen renovada de la institución. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron dificultades importantes. Persistieron redes de corrupción, algunos procesos disciplinarios perdieron efectividad y las presiones políticas dificultaron consolidar plenamente el nuevo modelo policial.

3. ESCOCIA, UNA SOLA POLICÍA PARA TODO EL PAÍS (2013)

A diferencia de otras reformas motivadas por crisis de corrupción, Escocia buscó mejorar la eficiencia institucional. En dos mil trece unificó sus ocho cuerpos policiales regionales en una única organización nacional, Police Scotland. La unificación permitió centralizar la administración, compartir recursos especializados, coordinar investigaciones complejas y optimizar el uso del presupuesto público. También facilitó la creación de unidades especializadas en ciberdelincuencia, crimen organizado y análisis criminal. Los resultados fueron positivos en términos de capacidad operativa y reducción de duplicidades. No obstante, la centralización también generó críticas. Diversos sectores señalaron que algunas comunidades percibían una menor cercanía con la policía local y reclamaron mayores mecanismos de supervisión y rendición de cuentas.

4. COLOMBIA, PROFESIONALIZAR LA POLICÍA SIN DETENER EL PROCESO DE SUPERVISIÓN (2021-2022)

Las protestas sociales registradas en Colombia entre dos mil diecinueve y dos mil veintiuno abrieron un intenso debate sobre el funcionamiento de la Policía Nacional, especialmente por las denuncias relacionadas con el uso excesivo de la fuerza y la necesidad de fortalecer la protección de los derechos humanos. Como respuesta, el gobierno impulsó una reforma orientada a profesionalizar la carrera policial. Se modificó el estatuto de carrera, se crearon nuevas oportunidades de ascenso basadas en el mérito, se reforzó la capacitación y se actualizaron diversos procedimientos internos. Además, se promovieron cambios para fortalecer la transparencia institucional y mejorar los mecanismos disciplinarios.

5. CHILE, REFORMAR UNA INSTITUCIÓN CUESTIONADA SIN PERDER CAPACIDAD OPERATIVA (DESDE 2019)

Las manifestaciones sociales de dos mil diecinueve colocaron a Carabineros de Chile en el centro del debate nacional. Las denuncias por uso desproporcionado de la fuerza impulsaron una agenda de modernización orientada a fortalecer la legitimidad institucional. Entre las principales medidas figuraron la revisión de los protocolos de actuación, la actualización de los programas de formación, el fortalecimiento de la enseñanza en derechos humanos, la modernización tecnológica y el incremento de los mecanismos internos de control y transparencia. La reforma permitió introducir mejoras en los procedimientos policiales y reforzar la capacitación de los agentes. Sin embargo, especialistas coinciden en que recuperar plenamente la confianza ciudadana requiere un proceso mucho más prolongado que la simple aprobación de nuevas normas o protocolos.