En República Dominicana, un número creciente de ciudadanos se ve forzado a tener múltiples empleos para cubrir sus gastos básicos, sacrificando tiempo personal, salud y momentos familiares. Esta tendencia, impulsada por el aumento del costo de vida, revela una lucha silenciosa detrás de las estadísticas, donde la búsqueda de estabilidad económica tiene un alto precio en la calidad de vida de los trabajadores.
A las seis de la mañana, mientras la mayoría apenas inicia su día, Margaret Muñoz ya organiza una jornada que abarcará un trabajo formal, consultas psicológicas privadas y servicios profesionales independientes. Al finalizar, apenas le queda tiempo para el descanso, la convivencia familiar o el cuidado personal. Su situación no es un caso aislado. Cada vez más dominicanos recurren a tener varios empleos para solventar los gastos que un único sueldo ya no cubre. Detrás de esta decisión, no siempre está el deseo de progreso profesional o de aumentar el patrimonio; en muchos casos, es una respuesta a la necesidad de mantener el hogar, financiar la educación de los hijos, pagar una vivienda o simplemente llegar a fin de mes.
Los datos oficiales indican que el pluriempleo sigue en aumento en el país. Según el Ministerio de Hacienda y Economía, con información del Banco Central, esta modalidad experimentó un incremento interanual del 13.5 % al cierre del tercer trimestre de 2025, impulsada principalmente por trabajadores de los sectores de salud, construcción, transporte y enseñanza. Sin embargo, más allá de estas cifras, existe una realidad que las estadísticas no logran captar: el costo humano de trabajar cada vez más para mantener la estabilidad económica.
“El pluriempleo te quita más de lo que te da”
Margaret, psicóloga de profesión, tiene un empleo fijo, ofrece servicios de forma independiente y también atiende consultas privadas. Explica que decidió asumir más responsabilidades laborales porque los ingresos de su empleo principal no son suficientes para cumplir algunas de las metas de su familia. “Quiero darles una mejor educación a mis hijos y terminar la construcción de nuestra casa”, relata. Pero reconoce que el costo ha sido elevado. El exceso de trabajo le ha provocado problemas circulatorios por pasar muchas horas sentada, un agotamiento físico constante y poco tiempo para compartir con su familia. Incluso, uno de sus mayores deseos, cursar una maestría, ha tenido que posponerse porque no dispone ni del tiempo ni de los recursos necesarios. “El pluriempleo te quita más de lo que te da. Nos arrebata cosas que no podemos recuperar, como el tiempo con la familia y la salud”, asegura.
La experiencia de Arlette Frías es diferente, pero la conclusión es la misma. Aunque todavía no tiene hijos, decidió mantener dos empleos para construir una base económica que le permita alcanzar sus proyectos personales y prepararse para el futuro. Lo que más ha tenido que sacrificar, comenta, ha sido el descanso y el tiempo con su familia. “Si pudiera vivir de un solo trabajo, descansaría más, cocinaría en casa, haría ejercicios y tendría una vida mucho más saludable.”
Stephanie Marte conoce otra faceta del pluriempleo. Profesional y madre soltera de un niño de cuatro años, mantiene dos empleos porque asegura que con un solo salario no puede cubrir las necesidades básicas de su hogar. “Gano el salario mínimo siendo una profesional”, expresa. Entre el alquiler, el colegio, la comida, los medicamentos y los gastos cotidianos, explica que gran parte de sus ingresos desaparece antes de que termine el mes. El mayor sacrificio ha sido perder tiempo con su hijo. “También afecta mi salud por el estrés”, reconoce. Aun así, sigue trabajando porque entiende que es la única forma de ofrecerle una mejor calidad de vida.
Estefanie Soto también tiene dos empleos y afirma que el desgaste va mucho más allá del cansancio físico. Para ella, la falta de tiempo termina afectando el descanso, los estudios, la convivencia familiar y la salud emocional. “El verdadero éxito no se mide por cuánto trabajamos, sino por el tiempo de calidad que logramos dedicar a nuestro propio equilibrio emocional y al bienestar de las personas que nos rodean”, sostiene.
Aunque las historias son diversas, todas coinciden en algo: el mayor sacrificio no ha sido trabajar más horas, sino renunciar al tiempo que antes dedicaban a su salud, a su familia y a sus propios proyectos.
Cuando el salario no alcanza
Las narrativas de estas trabajadoras encuentran sustento en los datos del mercado laboral, ya que, según estadísticas del Banco Central, citadas en informes del sector asegurador, el 68.92 % de los trabajadores formales en República Dominicana percibe RD$30,000 o menos al mes. Además, el 27.63 % recibe RD$15,000 o menos, mientras que un 4.56 % gana hasta RD$10,000 mensuales.
Aunque los ingresos laborales han registrado incrementos en los últimos años, el costo de la vida sigue siendo uno de los principales desafíos para las familias dominicanas. El Banco Central calcula mensualmente el costo de la canasta familiar, la cual incluye gastos esenciales como alimentación, vivienda, transporte, salud, educación y servicios básicos. Dependiendo del nivel de ingresos del hogar, ese costo puede superar ampliamente el salario que perciben miles de trabajadores.
Para muchos hogares, cubrir esos gastos consume la mayor parte del presupuesto mensual y reduce considerablemente la capacidad de ahorro, lo que empuja a numerosos trabajadores a buscar una segunda o incluso una tercera fuente de ingresos.
Más empleo, pero no necesariamente mejor calidad de vida
Para la economista Edita Rodríguez Salce, el incremento del pluriempleo responde a una combinación de factores económicos y estructurales; entre ellos menciona el aumento del costo de vida, el crecimiento de los salarios por debajo del ritmo de algunos gastos esenciales, el endeudamiento de los hogares y la expansión de actividades independientes que permiten generar ingresos adicionales. “Cuando un número creciente de personas necesita dos o tres empleos para cubrir sus gastos básicos, queda en evidencia que una parte importante de los empleos disponibles no genera ingresos suficientes para sostener un nivel de vida adecuado”, explica.
Agregando, además, que “el desafío no es solamente crear más empleos, sino crear empleos productivos, bien remunerados y con capacidad de sostener dignamente a una familia.” La especialista advierte además que el pluriempleo prolongado puede provocar agotamiento físico y mental, aumentar el estrés, reducir las horas de descanso y limitar las oportunidades de capacitación, afectando directamente la productividad y la calidad de vida de los trabajadores.
El tiempo, el sacrificio que no aparece en las estadísticas
Las cifras permiten conocer cuántos dominicanos tienen más de un empleo. Lo que no reflejan son las horas de sueño perdidas, las comidas familiares que se dejan de compartir, las maestrías que quedan en pausa, los fines de semana convertidos en jornadas laborales o los hijos que crecen mientras sus padres trabajan. Las historias de Margaret, Tania, Stephanie y Estefanie muestran que el pluriempleo ha dejado de ser, para muchos, una herramienta para aumentar ingresos y se ha convertido en una necesidad para sostener el hogar. Cada empleo adicional representa una oportunidad para pagar el colegio de un hijo, construir una vivienda, cubrir el alquiler o enfrentar los gastos cotidianos. Pero también implica un costo silencioso: menos tiempo para descansar, cuidar la salud, compartir con la familia o simplemente disfrutar de la vida.