El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, comparte su perspectiva sobre el poder, afirmando que este no altera a las personas, sino que expone su auténtica naturaleza. Durante una entrevista, profundizó en su visión del servicio público, la importancia de su familia y los principios fundamentales que orientan su trayectoria personal y profesional.
El titular de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, sostuvo que la autoridad no transforma a los individuos, sino que desvela lo que realmente son. “La autoridad no cambia, la autoridad muestra quién eres en realidad”, declaró en una conversación, donde también compartió una mirada personal sobre el servicio a la nación, su núcleo familiar, su creencia y los pilares que han guiado su existencia.
En esa misma línea, el funcionario afirmó que ocupar una posición de liderazgo conlleva una gran obligación y descartó la idea de que los puestos gubernamentales deban ser vistos como una fuente de privilegios. “La autoridad no es para obtener ventajas, la autoridad es para llevar a cabo acciones”, manifestó, asegurando que una de las mayores satisfacciones que le ha brindado la labor pública es contribuir a que otros puedan transformar sus vidas. Sin embargo, admitió que ejercer un cargo también implica sacrificios, ya que “las responsabilidades imponen mucho”.
Sanz Lovatón reveló que uno de sus mayores temores es fallarse a sí mismo y que sus descendientes no sientan orgullo por él. Asimismo, aseguró que resguarda con ahínco su esfera personal y que nada le proporciona mayor serenidad que compartir momentos con su familia.
El ministro también abordó los valores que rigen su vida, destacando que el esfuerzo, la fidelidad y su devoción a Jesucristo son los cimientos de su proceder. En ese sentido, compartió una de las reflexiones que lo acompaña: “Lo más valioso de una meta no es el desenlace, es la batalla por alcanzarla”.
Al rememorar su niñez, se describió como un niño curioso y juguetón que creció en un hogar acomodado, aunque eso no le impidió trabajar desde temprana edad. Antes de ejercer como abogado, desempeñó diversos oficios, entre ellos encargado de distribución de volantes, asistente de caja en una entidad bancaria y empresario con una imprenta, experiencias que, según explicó, contribuyeron a modelar su carácter.
También evocó dos lecciones familiares que marcaron su vida. De su progenitora conserva la frase: “El temor no debe ser un obstáculo para la verdad”, mientras que de su padre adoptó como principio: “La vida puede vivirse de muchas maneras, pero no de cualquier forma”. Además, reveló que está trabajando en un libro titulado “Hacerse oír”, cuya publicación espera sea pronto.
Al concluir la entrevista, Sanz Lovatón expresó su profundo cariño por el país y manifestó que uno de sus mayores deseos es dejar un legado de servicio. “Quiero partir de esta tierra complacido por todo lo que realicé y logré”, finalizó durante su participación en el pódcast “Cinco Palabras”, conducido por Nathalie Hazim.