El nombramiento del nuevo director de la Policía Nacional ha generado un debate en el Congreso, donde legisladores de distintas bancadas expresan puntos de vista divergentes sobre la eficacia de la institución y el progreso de la reforma policial. Mientras la oposición critica la gestión gubernamental en seguridad ciudadana y la frecuencia de los cambios, el oficialismo defiende la renovación y muestra confianza en la nueva dirección. El tema central es la necesidad de una estrategia efectiva para la seguridad del país.
Las discusiones continúan en el Congreso Nacional tras la designación de un nuevo líder para la Policía Nacional, con opiniones encontradas entre parlamentarios de la oposición y del partido gobernante respecto al desempeño de la institución y el avance de la reestructuración policial. El congresista Tobías Crespo, de la Fuerza del Pueblo, reconoció la prerrogativa constitucional del presidente Luis Abinader para nombrar y remover a los funcionarios de su administración, pero criticó la forma en que, según su apreciación, el Ejecutivo ha manejado la reforma de la policía y la seguridad de los ciudadanos.
Crespo argumentó que la breve estancia de solo seis meses del anterior jefe de la Policía demuestra dificultades en la dirección de la reforma y aseguró que no se obtuvieron resultados suficientes durante ese lapso. El legislador también cuestionó la manera en que el Gobierno presenta las cifras de criminalidad, al considerar que estas no concuerdan con la sensación de inseguridad que perciben los habitantes. Para Crespo, la transformación policial debe ir más allá de los incrementos salariales para los agentes y centrarse en fortalecer el orden y la autoridad en las calles, a la vez que instó a abordar la seguridad ciudadana de forma “inteligente” y sin convertirla en un asunto de confrontación política.
En una línea similar de crítica, el diputado José Alberto Jiménez calificó de inquietante que, después de la inversión efectuada en la reestructuración policial, se produzca un nuevo cambio en la cúpula de la institución apenas medio año después del nombramiento previo. Jiménez puso en tela de juicio la planificación del Gobierno y consideró que un período tan corto no permite a un funcionario desarrollar e implementar una estrategia de trabajo. “La dificultad aquí no es tanto del jefe de policía, el problema aquí es de la Presidencia de la República”, aseveró el legislador, quien atribuyó los relevos a una supuesta falta de planificación e improvisación.
Mientras tanto, desde el partido oficialista, la diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Carmen de la Rosa, valoró favorablemente la renovación en las entidades y expresó confianza en el recién designado director de la Policía Nacional. “Los cambios son beneficiosos”, afirmó De la Rosa, quien resaltó la trayectoria del general Ernesto Rafael Rodríguez García y manifestó su expectativa de que pueda llevar a cabo una gestión provechosa al frente de la institución. Estas nuevas declaraciones se suman a las emitidas anteriormente por otros parlamentarios, quienes también han señalado que el nuevo jefe policial deberá combatir la delincuencia, mejorar el ambiente interno de la institución y dar seguimiento al proceso de reforma policial que se discute en el Congreso Nacional.
El diputado del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Gómez, sostuvo que desde hace tiempo la ciudadanía demandaba modificaciones en la institución, afirmó que mantiene la esperanza de que el nuevo jefe policial logre mejores resultados, e instó a los funcionarios a mantener una comunicación cercana con los miembros del partido y reconocer la labor de las bases políticas.