La Dirección General de Migración (DGM) ha intensificado sus operaciones en la frontera y vías principales, respondiendo a la creciente inestabilidad en Haití. Estas acciones incluyen la verificación documental y la biometrización en los pasos formales, complementando el aumento de la presencia militar ordenado por el presidente Luis Abinader para salvaguardar la seguridad nacional.
La Dirección General de Migración (DGM) fortaleció durante el reciente fin de semana sus departamentos operativos, de inteligencia y de supervisión en las provincias colindantes y en los principales corredores viales que conectan con los centros urbanos. Esto forma parte de las precauciones de seguridad implementadas por las autoridades dominicanas frente al aumento de la violencia y la inestabilidad en Haití. Las iniciativas implementadas incluyen la mejora de los procedimientos de identificación y verificación de documentos en los cruces fronterizos oficiales, así como el registro biométrico del cien por ciento de los individuos que acceden a los mercados binacionales.
Según el informe oficial, durante la inspección se observó un ambiente de normalidad en la zona limítrofe y la integración de las unidades desplegadas para reaccionar ante cualquier eventualidad.
Reforzamiento militar
Este operativo de la DGM se añade a las medidas de seguridad anunciadas por el presidente Luis Abinader, quien dispuso un aumento en la presencia militar a lo largo de la franja fronteriza, con particular énfasis en la región Sur, a raíz de las tensiones provocadas por la crisis en Haití y el reciente suceso que involucra a militares salvadoreños.
La República Dominicana mantenía una dotación de entre diez mil novecientos y once mil efectivos en la frontera, a los cuales se incorporaron dos batallones adicionales. El despliegue abarca además maquinaria pesada, unidades de artillería, vehículos blindados, aeronaves de reconocimiento y sistemas de drones para asegurar la cobertura táctica del área.
El mandatario reiteró que la prioridad de su administración es proteger la tranquilidad del territorio nacional y que mantiene una comunicación constante con las autoridades de la fuerza internacional que opera en Haití, así como con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para seguir de cerca los acontecimientos en el país vecino y evaluar posibles repercusiones en la República Dominicana.
Qué pasa en Haití
El aumento de la vigilancia coincide con la situación generada tras la desaparición de cuatro aerotécnicos salvadoreños pertenecientes a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), ocurrida luego de una emboscada ejecutada por grupos compuestos por pandilleros el pasado domingo dieciocho de octubre en el sector de Santo, comuna de Croix-des-Bouquets, en las cercanías de Puerto Príncipe.
Sobre este incidente, Bukele descartó que los restos humanos entregados recientemente por una organización no gubernamental en Haití correspondan a los miembros de la delegación militar de su país, al indicar que las características físicas analizadas no coinciden con las de los uniformados. Hasta el momento, las autoridades dominicanas informaron que no se registran flujos migratorios masivos hacia el territorio nacional como consecuencia directa de los últimos incidentes en Haití, manteniéndose la vigilancia institucional en toda la línea limítrofe.