El ministro de Defensa de República Dominicana, Carlos Antonio Fernández Onofre, informó que el país ha identificado y monitorea los puntos donde operan las bandas armadas haitianas. Esta medida se toma ante la persistente violencia en Haití y la posibilidad de que estos grupos intenten acercarse a la frontera dominicana, lo que ha llevado al gobierno a intensificar la vigilancia y protección en la zona limítrofe.
El teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, titular de Defensa, comunicó el lunes que la República Dominicana tiene localizadas y bajo observación las áreas donde operan las facciones armadas que dominan vastas regiones de Haití. Esta acción se enmarca en el escenario de violencia continua en el país vecino y la potencial aproximación de estos grupos a la línea divisoria. Estas declaraciones surgen en un momento en que el Gobierno dominicano ha intensificado el esquema de seguridad en la frontera y ha advertido que no permitirá la presencia de grupos haitianos a menos de veinte kilómetros del territorio nacional. El presidente Luis Abinader aseveró que la franja fronteriza se encuentra en su máximo nivel de resguardo, con una movilización que abarca efectivos militares, vehículos blindados, aeronaves no tripuladas y aviones para responder ante cualquier suceso.
Durante su intervención en el programa “La Agenda Semanal”, Fernández Onofre detalló que las autoridades dominicanas han mapeado las zonas de desplazamiento de los contingentes armados haitianos y que este seguimiento es parte de las labores de inteligencia y prevención implementadas frente a la crisis de seguridad de Haití. El ministro había señalado previamente que las organizaciones criminales permanecen activas en las áreas que controlan dentro de Haití y que, hasta ese momento, no existían pruebas de que se hubieran movilizado hacia la frontera. En agosto de 2025, explicó que estos grupos controlaban las vías de acceso a Puerto Príncipe y que las autoridades dominicanas mantenían una vigilancia constante para detectar cualquier intento de acercamiento.
La inquietud dominicana se centra en evitar que la expansión territorial de las agrupaciones armadas haitianas genere una amenaza directa para las comunidades situadas en el lado dominicano de la frontera. El Gobierno ha reiterado que la situación en Haití demanda una respuesta global que permita restaurar el control territorial y fortalecer las instituciones de seguridad de ese país.
En este mismo contexto, el presidente Luis Abinader declaró este lunes que las autoridades dominicanas no consentirán que miembros de las facciones haitianas se asienten o lleguen a menos de veinte kilómetros de la frontera. El mandatario afirmó que el país está preparado para afrontar cualquier peligro y que el fortalecimiento de la frontera responde a la evolución de la crisis haitiana. La Presidencia informó que el Gobierno mantiene un dispositivo de seguridad ampliado en la zona limítrofe, con presencia militar y recursos destinados a reforzar la vigilancia. La advertencia se suma a otras medidas adoptadas en los últimos años para robustecer el control fronterizo, incluyendo la edificación de la valla perimetral y el aumento de las capacidades de vigilancia e inteligencia en los principales puntos de entrada y salida.
El escenario fronterizo también fue abordado por Abinader durante el encuentro, donde explicó que República Dominicana mantiene una relación de colaboración con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, especialmente en materia de seguridad y apoyo al grupo de supresión de pandillas. El jefe de Estado indicó que esa cooperación incluye asistencia en el ámbito de la salud, respaldo logístico y de inteligencia, y reiteró que cualquier acción dominicana debe ejecutarse bajo los acuerdos establecidos, mientras la prioridad del país continúa siendo asegurar la integridad de su territorio y de la población dominicana.
La situación que ha llevado a las autoridades dominicanas a incrementar la vigilancia tiene como trasfondo el deterioro de la seguridad en Haití, donde las organizaciones armadas han extendido su dominio sobre sectores estratégicos y mantienen bajo coacción a la ciudadanía y a las instituciones estatales. La Presidencia dominicana ha insistido en que la crisis haitiana constituye un asunto que requiere una intervención de la comunidad internacional. Abinader ha planteado ante organismos internacionales que no es suficiente con tomar decisiones, sino que es imprescindible pasar a la acción para encarar la situación de seguridad y prevenir un mayor declive del país vecino. La República Dominicana, entretanto, mantiene su estrategia de intensificar la vigilancia en la franja fronteriza y de evaluar constantemente los movimientos que puedan representar un riesgo para su seguridad nacional.
En ese sentido, el Gobierno busca mantener una frontera bajo control sin esperar a que una posible amenaza llegue hasta la línea divisoria, mediante el seguimiento de inteligencia, el despliegue militar y la coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad nacional.