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Mar, Jul

El ejercicio físico: un aliado clave para dejar de fumar, según un nuevo estudio

Tecnologia
Un reciente estudio de la Universidad de Adelaida revela que el ejercicio físico es un complemento eficaz en el proceso para dejar de fumar. La investigación, que incluyó a más de 9.000 personas, sugiere que la actividad física no solo reduce los antojos y mejora el estado de ánimo, sino que también incrementa significativamente las probabilidades de abandonar este hábito.

Intentar dejar de fumar puede ser una experiencia muy difícil. Muchas personas prueban diversas estrategias, desde medicamentos hasta terapia psicológica, sin lograr abandonar el hábito por completo. Si bien estas suelen ser las soluciones más exitosas, a veces es beneficioso complementarlas con otras tácticas, como el ejercicio físico. Esta es la principal conclusión de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Adelaida.

El estudio en cuestión es una revisión exhaustiva que incluyó 59 ensayos controlados aleatorizados, con la participación de más de 9.000 individuos. En todos estos ensayos se analizó cómo el ejercicio físico, tanto en sesiones puntuales como en programas a largo plazo, influye en la capacidad de dejar de fumar. Los resultados obtenidos fueron muy alentadores.

En general, los científicos observaron que el ejercicio físico contribuye a disminuir los antojos, mejora los síntomas de abstinencia y eleva el estado de ánimo. Particularmente, se registraron resultados muy positivos en relación con la reducción de los antojos. Se encontró que los programas de ejercicio a largo plazo están asociados con un 21% más de probabilidad de abstenerse de fumar durante 7 días y un 15% más de probabilidad de dejar este hábito de forma sostenida. Además, para aquellos que no consiguen abandonarlo por completo, el ejercicio sirve para reducir su consumo. Específicamente, estos estudios vinculan la práctica de ejercicio físico con una disminución de 2 cigarrillos diarios.

En cuanto a las sesiones puntuales de ejercicio, se ha comprobado que una sola sesión puede reducir los antojos de fumar durante al menos 30 minutos. Algunos estudios han demostrado que una sesión tan breve como 10 minutos de ejercicio moderado puede ser suficiente.

Existen varias razones por las cuales el ejercicio puede ser útil para dejar de fumar. A grandes rasgos, la nicotina del tabaco actúa sobre los sistemas de recompensa del cerebro, promoviendo la liberación de dopamina, lo que a su vez genera una intensa sensación de placer. Durante la abstinencia, el cuerpo percibe la falta de dopamina, lo que provoca los conocidos síntomas del “mono”, que solo se alivian con el consumo de nicotina.

El ejercicio físico también produce dopamina, así como otras sustancias responsables de sensaciones placenteras, como las endorfinas. Por esta razón, cuando una persona está tratando de dejar de fumar, el ejercicio puede ser muy beneficioso. La dopamina que se genera con la actividad física ocupa el vacío que deja la nicotina que ya no se consume. Además, estudios realizados en ratones han demostrado que el ejercicio físico actúa sobre algunos de los receptores cerebrales de la nicotina. Por lo tanto, si el receptor está ocupado, la nicotina no puede ejercer su función y el cuerpo no percibe esa necesidad.

Finalmente, un aspecto interesante es que muchas personas no completan el proceso de dejar de fumar debido al aumento de peso que a menudo lo acompaña. El ejercicio físico ayuda a controlar ese aumento de peso, facilitando así la continuación del plan.

Cabe destacar que el ejercicio físico es un complemento para dejar de fumar. Los autores del estudio recién publicado enfatizan que este hábito no debe reemplazar los tratamientos convencionales, como los fármacos o el apoyo psicológico. Sin embargo, sí puede potenciar los efectos positivos de estos y reducir la probabilidad de abandonar el tratamiento. Además, hacer ejercicio físico es beneficioso por muchísimas otras razones, por lo que vale la pena incorporarlo al plan personal para dejar de fumar.