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Vie, Jul

El 'Everything Shower': ¿Tendencia de autocuidado o riesgo para la salud y el medio ambiente?

Tecnologia
La tendencia viral de la Generación Z, conocida como 'Everything Shower' o 'olimpiadas de la higiene', promueve duchas prolongadas de hasta 50 minutos como un ritual de autocuidado. Sin embargo, esta práctica, que incluye múltiples pasos de belleza, podría tener consecuencias negativas significativas tanto para la salud dermatológica como para la sostenibilidad ambiental, según expertos.

Las redes sociales, periódicamente, popularizan desafíos o hábitos que antes no eran ampliamente conocidos. El más reciente es una tendencia de autocuidado de la generación Z denominada 'Everything Shower', o en español, las 'olimpiadas de la higiene'. Este concepto es simple: transformar la ducha en un extenso ritual de belleza que abarca exfoliación, depilación, mascarillas capilares, limpieza profunda e hidratación, con duchas que pueden durar hasta 50 minutos.

Impulsada por la premisa del autocuidado y la relajación mental, esta práctica se ha viralizado como la rutina definitiva para 'reiniciarse' durante el fin de semana. No obstante, al analizar esta tendencia desde una perspectiva científica, la situación cambia drásticamente. Tanto desde el punto de vista de la salud pública como de la sostenibilidad, las duchas de 50 minutos no benefician al cuerpo, sino que podrían ser perjudiciales.

Aunque parezca contradictorio, exponer el cuerpo al agua durante casi una hora no lo hidrata; de hecho, provoca el efecto contrario. El consenso dermatológico indica que la exposición prolongada al agua, especialmente si está caliente, y el uso continuo de tensioactivos presentes en geles y champús, afecta negativamente nuestra barrera cutánea.

La razón de este daño está bien documentada: permanecer 50 minutos bajo el chorro de agua provoca la pérdida de agua transepidérmica. Al eliminar de forma agresiva los lípidos y los factores hidratantes naturales de la piel, la capa más externa de esta se deshidrata. Además, el lavado excesivo altera el pH y daña nuestro microbioma cutáneo, que consiste en bacterias protectoras.

Las consecuencias de esta deshidratación de la piel incluyen un mayor riesgo de xerosis (piel seca crónica), así como sensación de tirantez, descamación y picazón. En personas con piel sensible o propensión a la dermatitis atópica, un ritual de este tipo puede desencadenar un brote severo.

Los expertos son claros: la ducha ideal debería ser corta, de entre 3 y 5 minutos, y siempre con agua tibia, no hirviendo. Respecto al uso del jabón, recomiendan aplicarlo exclusivamente en áreas de mayor sudoración, como axilas, ingles o genitales.

De hecho, señalan que, para la mayoría de las personas, una ducha diaria con jabón en todo el cuerpo no es estrictamente necesaria para mantener una buena salud.

Si el impacto en la piel es preocupante, el impacto ambiental es una catástrofe. Calculando que una ducha de 10 minutos consume un promedio de 200 litros de agua, realizar este ritual de higiene durante 50 minutos puede significar un consumo de 1.000 litros de agua por persona.

Esta cifra es desorbitada y contradice cualquier política de protección del recurso hídrico, que escasea, sin mencionar el enorme coste energético que implica calentar tal cantidad de agua.

Para contextualizar este despilfarro, basta con revisar las directrices de la OMS a través de su programa WASH, que establece como referencia de higiene sostenible una ducha de 5 minutos o menos. Para tener una idea, el objetivo de consumo medio diario fijado por la organización para cubrir todas las necesidades básicas de una persona ronda los 95 litros de agua en total.