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Sáb, Jul

El mapa de la NASA revela las regiones más nubladas de Europa tras 25 años de monitoreo satelital

Tecnologia
Contrario a la creencia popular que asocia a Londres con la lluvia y Sevilla con el sol, un estudio de la NASA basado en 25 años de datos satelitales revela las verdaderas zonas de Europa con mayor cobertura nubosa. Este mapa, elaborado por el meteorólogo Guido Cioni, muestra un patrón claro: el noroeste de Europa concentra la mayor nubosidad, mientras que el sur mediterráneo disfruta de cielos más despejados, con el Reino Unido liderando la lista de países más nublados.

Si bien los tópicos suelen asociar Sevilla con el sol y Londres con la lluvia, la realidad de la nubosidad en Europa ha sido monitoreada por la NASA durante más de 25 años, ofreciendo una respuesta precisa sobre las regiones con mayor presencia de nubes. Esta revelación, que incluye al Reino Unido en un lugar destacado, proviene de datos recopilados por el satélite Terra, lanzado en 1999.

El satélite Terra incorpora el instrumento MODIS (espectrorradiómetro de imágenes de media resolución), un sensor que observa la Tierra en 36 bandas espectrales, desde el visible hasta el infrarrojo térmico. Esto le permite captar simultáneamente la temperatura, el vapor de agua, los aerosoles y la cobertura nubosa en una sola pasada. Gracias a esta combinación de bandas, MODIS genera productos de fracción de nubes con resoluciones espaciales que varían de los 250 metros a 1 kilómetro, dependiendo del canal utilizado.

Utilizando los datos obtenidos desde el año 2000 hasta 2025, difundidos por la NASA a través de su plataforma NASA Earth Observations, el experto en datos y meteorólogo italiano Guido Cioni ha elaborado un mapa que responde a la pregunta de un vistazo. El mapa muestra un patrón evidente: el noroeste de Europa concentra la mayor parte de la nubosidad del continente, mientras que las regiones del sur mediterráneo gozan de los cielos más despejados. De hecho, el Reino Unido se posiciona como el país de Europa con más nubes.

Más allá de la anécdota, la nubosidad tiene implicaciones significativas. Afecta directamente la radiación solar que alcanza la superficie terrestre, lo que tiene consecuencias en la producción de energía solar, la agricultura, el turismo e incluso en la salud de la población, influyendo en los niveles de vitamina D. Este mapa también proporciona una clave para entender la dependencia de ciertas regiones europeas de la energía fotovoltaica frente a la eólica.

Ciudades como la noruega Bergen o la escocesa Glasgow aparecen en rojo intenso en el mapa, lo cual es coherente con su clima lluvioso y su exposición directa a las condiciones meteorológicas del Atlántico Norte. El color rojo es más suave para Varsovia y Bucarest, dos ciudades del interior continental, lo que refleja un clima continental con nubosidad estacional pero menos persistente. En contraste, Sevilla y la turca Antalya aparecen en azul, característico de climas mediterráneos y subtropicales secos, y un poco por detrás se encuentra Marsella.

Este patrón norte-sur tiene una explicación lógica: el noroeste de Europa recibe borrascas atlánticas de manera casi constante. Estas borrascas son impulsadas por la corriente en chorro polar, que arrastra aire húmedo y frentes hacia la zona, y son precisamente esos frentes los que generan las nubes. En Noruega, además, las montañas de la costa obligan a este aire húmedo a elevarse, lo que propicia la formación de aún más nubes.

El sur de Europa experimenta el fenómeno opuesto: allí predomina el anticiclón de las Azores, especialmente durante el verano. Esta es una zona de altas presiones donde el aire tiende a descender en lugar de ascender, lo que resulta en cielos despejados.

Sin embargo, este mapa y sus datos presentan ciertas particularidades: el satélite Terra pasa por cada punto del planeta una sola vez al día, alrededor de las 10:30 hora solar local. Esto significa que los datos corresponden a un momento específico y no a una medición continua durante las 24 horas. La ventaja es que, en 25 años de registros, la variabilidad y los fenómenos poco comunes se amortiguan. Además, solo registra la nubosidad puntual, no la lluvia; una zona puede tener muchas nubes altas sin apenas lluvia, mientras que otra puede tener menos nubosidad total pero concentrar sus precipitaciones en episodios cortos e intensos. Finalmente, la NASA aclara que en las zonas polares, distinguir las nubes de la nieve es un factor limitante que la agencia ha ido mejorando con el tiempo.