El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha declarado que el reciente fallo eléctrico a nivel nacional en la isla es una consecuencia directa de las políticas restrictivas de Estados Unidos. Según Rodríguez, estas medidas constituyen un "castigo colectivo" que busca desestabilizar la nación, afectando gravemente el Sistema Eléctrico Nacional. El funcionario reitera el compromiso de las autoridades y trabajadores para restaurar el servicio.
El titular de la cartera de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, manifestó este sábado que la reciente interrupción total del suministro eléctrico en la nación caribeña se debe al asedio energético impuesto por Estados Unidos, a quien atribuyó el deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). A través de su perfil en la plataforma X, el diplomático afirmó que “la nueva interrupción del Sistema Eléctrico Nacional es una consecuencia directa del cerco energético y el recrudecimiento extremo del bloqueo de EE. UU. contra Cuba”. Asimismo, calificó las acciones de Washington como un “castigo colectivo dirigido al pueblo cubano” y aseguró que el Gobierno estadounidense pretende debilitar la Revolución cubana.
Rodríguez indicó que las autoridades, en colaboración con el personal del sector eléctrico, continuarán sus labores para restablecer el Sistema Eléctrico Nacional y avanzar en su recuperación paulatina.
El viernes por la tarde, Cuba experimentó una desconexión completa de su red eléctrica. Esta representa la tercera interrupción generalizada registrada en las últimas dos semanas. El día 6 de julio, las autoridades reportaron otro colapso del sistema y anunciaron una indagación sobre sus causas. Tres días antes, una avería en la central Victoria de Girón, situada en las afueras de La Habana, dejó sin electricidad a extensas áreas del territorio nacional.
El Gobierno cubano sostiene que las frecuentes interrupciones del servicio eléctrico obedecen al cerco energético derivado del endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos, que ha estado vigente por más de seis décadas. Según La Habana, la situación se exacerbó a partir del 29 de enero, cuando el entonces presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que proclamó una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según Washington, representa Cuba para la seguridad de Estados Unidos y de la región. En ese contexto, la Administración estadounidense anunció aranceles para las naciones que suministren petróleo a la isla y advirtió sobre posibles represalias contra aquellos que no cumplan las disposiciones establecidas por la Casa Blanca. Además, el mes pasado Washington impuso sanciones contra Unión Cuba-Petróleo (CUPET), la compañía estatal encargada de las operaciones de petróleo y gas en el país.