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Sáb, Ago

SK Hynix Debuta con Éxito en Nasdaq y Realiza Inversión Masiva en Producción de Memoria

Tecnologia
SK Hynix hizo un debut impresionante en el Nasdaq, recaudando 26.500 millones de dólares en la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en EE. UU. Este capital se destinará a la construcción de nuevas fábricas, apostando a que la demanda de memoria de alto rendimiento impulsada por la IA ha roto el patrón histórico de ciclos de sobreoferta en el sector. La empresa surcoreana busca consolidar su liderazgo en el mercado de memoria HBM.

SK Hynix debutó en el Nasdaq con una subida del 13% el viernes pasado, tras colocar 26.500 millones de dólares en la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en la historia de Estados Unidos. Este dinero no se destinará a dividendos ni a recompras, sino a la construcción de más fábricas. La compañía surcoreana vendió 177,9 millones de ADR a 149 dólares cada uno, con una prima del 2,9% sobre su cotización en Seúl, algo inusual en este tipo de colocaciones, que suelen salir con descuento para atraer compradores. La demanda multiplicó por siete la oferta disponible. El primer día de contratación, el título llegó a tocar los 170 dólares. Con esta operación, SK Hynix se convierte en la segunda empresa surcoreana en superar el billón de dólares de capitalización, después de Samsung. En los últimos doce meses, su acción ha subido más de un 630% en su mercado de origen, Seúl.

El sector de la memoria ha estado atrapado desde los noventa en el mismo patrón: exceso de demanda, inversiones enormes en capacidad, sobreoferta y colapso de precios. Esto ha ocurrido en 1997, en 2001 y en 2008. Esta vez, SK Hynix defiende que la inteligencia artificial ha roto ese patrón para siempre, y que la demanda de memoria de alto rendimiento no tiene un techo previsible. Para demostrarlo, la empresa está haciendo lo único que en las tres crisis anteriores encendió la mecha: invertir miles de millones en ampliar fábricas justo cuando los márgenes están en máximos históricos.

En cifras, SK Hynix controla algo más de la mitad del mercado mundial de memoria HBM, la que necesitan las GPUs de NVIDIA para entrenar modelos de IA. Su margen operativo del primer trimestre de 2026 ha sido del 72%, con un margen neto del 77%. Junto a Samsung, ha comprometido más de 500.000 millones de dólares en dos nuevos complejos de fabricación. El fondo destinado solo a equipos de litografía ultravioleta extrema asciende a unos 7.900 millones de dólares.

Todo esto tiene un motivo técnico: el HBM4 de 16 capas. NVIDIA ha pedido a SK Hynix, Samsung y Micron que lo tengan listo antes de que acabe 2026, cuando el estándar anterior de 12 capas ni siquiera ha entrado en producción masiva. Apilar 16 capas obliga a adelgazar cada oblea hasta 30 micrómetros, un tercio de un cabello, con un margen de error casi nulo: un solo defecto arruina la pila. SK Hynix ya ha mostrado un módulo de 48 GB y prevé fabricarlo en serie este trimestre. Samsung va por detrás, con un rendimiento por oblea de apenas el 10% a comienzos de año. Micron ha preferido no arriesgar: ya ha vendido toda su producción de HBM4 de 2026 y aplaza el salto a 16 capas hasta 2027. Quien gane esta carrera se quedará con los pedidos de la próxima plataforma de GPU de NVIDIA, donde SK Hynix ya suministraría en torno al 70% de la memoria.

El mercado parece creer en el fin del ciclo, pero no actúa como tal. En junio, un simple comentario de SK Hynix sobre ralentizar parte de su negocio de memoria para IA provocó el quinto peor día de la historia del Kospi. Micron, su referencia en Estados Unidos, sigue creciendo mucho, pero ya no al ritmo de hace unos trimestres.

SK Hynix, Samsung y Micron controlan juntos más del 90% del mercado y afrontan una demanda por presunto pacto de precios en el salto de DRAM estándar a HBM. Las tres están ampliando capacidad a la vez, con la fábrica de Micron en Nueva York sin aportar volumen real hasta 2028. Cuando toda esa producción llegue junta, el sector volverá a la pregunta de siempre: qué pasa cuando la oferta alcanza a la demanda. SK Hynix apuesta a que, con la IA, la respuesta ya no es la misma.