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Sáb, Ago

Modelos meteorológicos anticipan una posible ola de calor extrema con temperaturas superiores a los 45°C

Tecnologia
Los principales modelos meteorológicos están sugiriendo la llegada de una ola de calor extraordinaria la próxima semana, con pronósticos que superan los 45°C. Aunque aún se requiere cautela, la consistencia de estas predicciones indica una alta probabilidad de un evento de calor extremo. Este fenómeno se sumaría a un verano ya inusualmente cálido, marcando la tercera ola de calor en un mes.

“Esto es brutal. Los principales modelos estarían insinuando una posible Ola de Calor extraordinaria la semana que viene con máximas de +45ºC e incluso otros valores que no me atrevo a mencionar”, son las palabras que resumen la preocupación. En los últimos días, las noticias sobre el clima no dejan de acumularse. Es cierto que, “por ahora, conviene esperar, pero la insistencia es tal que empieza a ser muy posible”. Y esta observación es acertada.

Desde que la predicción semanal de AEMET señaló temperaturas por encima de lo habitual para la próxima semana, la variabilidad de los modelos ha disminuido. Esto significa que lo que era una posibilidad se está convirtiendo en un escenario más que probable. Lo crucial en este momento es discernir entre lo que se sabe y lo que no.

A día de hoy, ya hay aspectos confirmados: se espera que “los 38-40 °C vuelvan a alcanzarse en muchas zonas” y que se superen “holgadamente” los umbrales de ola de calor. Sin embargo, lo que aún no se puede determinar es la temperatura exacta que se alcanzará, las zonas precisas que se verán afectadas y la duración del evento.

De hecho, estas incertidumbres son tan significativas que los dos grandes modelos climáticos no concuerdan completamente. Mientras el GFS americano proyecta una ola generalizada y muy intensa, el modelo europeo concentra el calor extremo en la mitad este de la península. En cualquier caso, parece que el fenómeno nos impactará de lleno.

Si los pronósticos se confirman, este episodio de calor extremo afectaría a un país (y un continente) que ya ha experimentado un verano excepcional: sería la tercera ola de calor en un mes, con el Mediterráneo registrando 26,63 °C (2,6 grados por encima de lo normal) y tras el segundo junio más cálido desde 1961. De hecho, la mortalidad, según las estimaciones de MoMo del Instituto de Salud Carlos III, habría alcanzado las 1.682 muertes atribuibles desde el 1 de mayo; de ellas, aproximadamente 500 ocurrieron solo durante los cinco días de la segunda ola.

Hace apenas una semana, las redes sociales estaban llenas de mapas que prometían “el fin del calor”, y se explicó la necesidad de interpretar esos datos con cautela. Ahora se confirma esa lectura: no se debe confundir un escenario a 15 días con una predicción.

Ahora solo queda esperar la confirmación. En los próximos días, las incertidumbres irán disminuyendo y se tendrá la confirmación (o el descarte) de estos pronósticos. En olas anteriores, los avisos especiales se emitieron con unos cuatro días de antelación. Pase lo que pase, hay algo claro: el verano se presenta realmente complicado.