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Sáb, Ago

Jubilados Franceses Descubren el 'Home-Sitting' para Vacacionar en Lujosas Propiedades sin Costo

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Una pareja de jubilados franceses ha encontrado una ingeniosa forma de disfrutar de vacaciones en castillos y mansiones sin incurrir en grandes gastos. A través del 'home-sitting', cuidan propiedades a cambio de alojamiento gratuito, una práctica que les permite viajar a pesar de las limitaciones de su pensión. Este sistema de intercambio en especie se ha convertido en una alternativa popular, especialmente entre los mayores, para explorar distintos destinos.

Cada pocos meses, Claudine y Jean-Louis, una pareja de jubilados residentes en Aveyron, al sur de Francia, preparan sus maletas para unas vacaciones poco convencionales. A veces su destino es un castillo en la región de Saona y Loira; otras, una casa con piscina en la Provenza francesa. Aunque no son millonarios, no pagan por alojarse en estos lujosos inmuebles.

A cambio, la pareja solo debe alimentar a un gato, regar un jardín y recoger el correo de personas que apenas conocen. Llevan doce años practicando esta modalidad, que describen en Le Figaro Emploi como una rutina más. Detrás de estas aparentes vacaciones de lujo, existe un sistema con reglas claras y un motivo inesperado: se ven obligados a pasar el verano en palacios y grandes casas con piscina porque su pensión de jubilación no les alcanzaba para costearse unas vacaciones.

El método se conoce como home-sitting. El concepto, aunque con un nombre moderno, es tan antiguo como pedirle a un familiar, vecino o amigo que se encargue de regar las plantas o alimentar al gato durante las vacaciones. En el caso del home-sitting, el cuidador no es un vecino; de hecho, es posible que deba viajar a través del país para realizar estas tareas, y el incentivo es permitirle alojarse gratis en la casa mientras dure el encargo. Es un intercambio en especie sin transacción monetaria de por medio.

La pareja de jubilados utiliza desde hace años DomSitting, una plataforma francesa especializada en este tipo de situaciones, diseñada exclusivamente para jubilados. Cada encargo puede durar desde unos días hasta varias semanas, y el propietario suele detallar las tareas a realizar y mostrar la casa en persona antes de partir de vacaciones. "Sin DomSitting, simplemente no podríamos viajar", declaró Claudine al periódico digital francés.

Acceder a este sistema no es automático, ya que implica permitir que un desconocido se aloje en la vivienda. Como medida de control, se solicita un historial penal limpio y un seguro que cubra posibles daños en la propiedad. Nomador, la plataforma más utilizada en Francia fuera del circuito exclusivo para jubilados, exige la verificación del DNI o pasaporte y cubre la vivienda con un seguro de hasta 50.000 euros por daños. Una vez aprobado el perfil, el jubilado puede elegir entre encargos distribuidos por toda Francia, y ocasionalmente también en Suiza o los Países Bajos. Antes de cada estancia, se firma un contrato con normas específicas, como la prohibición de recibir invitados en la casa "prestada". Las tareas asignadas son sencillas: pasear al perro, regar macetas, verificar que todo funcione. Nada que un jubilado de setenta años no pueda realizar sin esfuerzo.

El boca a boca sobre este "truco" para alojarse en villas de lujo, castillos o grandes casas durante el verano se ha extendido rápidamente. Una youtuber de viajes francesa publicó un vídeo desde una villa en Nantes con jacuzzi que, según ella, "jamás habría podido pagar" por su cuenta. Sus únicas tareas eran regar un jardín enorme y alimentar a Melchior, el gato de la casa. Pagó unos 30 euros por tres meses de acceso a Nomador y encadenó cinco semanas de alojamiento gratuito en diferentes destinos.

Según lo indicado en su entrevista con el medio francés, la pensión conjunta de Claudine y Jean-Louis asciende a unos 2.400 euros al mes. Si bien no es una cifra baja, tampoco deja un gran margen para escapadas frecuentes, considerando los precios en Francia.

Según los últimos datos de 2025 del organismo estadístico del Gobierno francés, la pensión media de un jubilado en Francia es de 1.666 euros brutos, lo que equivale a unos 1.541 euros netos. Actualmente, el país cuenta con 17,2 millones de personas jubiladas. La alternativa del home-sitting les permite viajar a otras ciudades del país sin pagar alquiler, ni luz, ni gas, ni agua en el lugar donde se alojan. Además, apenas gastan en su propia casa mientras están fuera. Los gastos de sus vacaciones se limitan a la gasolina y la comida diaria. Claudine estima que, de esta manera, ahorran unos 5.000 euros al año, dinero que antes se destinaba a hoteles o casas de vacaciones que nunca se habrían podido permitir.