Japón, uno de los destinos turísticos más populares del mundo, enfrenta un desafío inesperado en su creciente industria: la falta de personal en sus hoteles. A pesar de un flujo récord de visitantes, una encuesta revela que el 72.2% de los alojamientos carece de trabajadores suficientes, lo que genera sobrecarga en las plantillas existentes y reduce la calidad de los servicios. Esta situación se atribuye a las difíciles condiciones laborales del sector y a la contracción demográfica del país.
Convertirse en uno de los principales destinos turísticos globales tiene sus implicaciones. España, que se encamina a superar los 100 millones de visitantes extranjeros, lo sabe. Y Japón, que en los últimos años ha visto cómo su afluencia de viajeros foráneos se disparaba hasta rozar los 43 millones, también lo experimenta. Esta masiva llegada de personas deseosas de explorar el Monte Fuji, presenciar geishas y el sakura, o fotografiarse en Shibuya, ha generado tensiones en la convivencia, alimentando el debate sobre la turistificación y una creciente oposición social. Sin embargo, Japón podría encontrar un freno natural e inesperado a su expansión turística: la escasez de personal en los hoteles, con un porcentaje del 72,2%.
En medio de este auge turístico y con Japón batiendo récords de visitantes internacionales, las autoridades niponas realizaron recientemente un peculiar estudio: consultaron a los hoteles del país sobre su situación. No se centraron en la facturación y la demanda, sino en su capacidad para ofrecer servicios. Aunque pueda parecer una tarea inusual, esta investigación ha arrojado un dato sorprendente: el 72,2% de los más de 500 alojamientos encuestados admitió tener menos personal del que realmente necesita. Esto significa que, en pleno auge turístico, a las empresas les resulta más sencillo atraer clientes que trabajadores.
¿Afecta esta situación a todos por igual? Para su estudio, los expertos conversaron con 522 establecimientos de diversas categorías, desde grandes cadenas hoteleras hasta alojamientos más modestos y ryokan tradicionales. Entre todos ellos, los que manifestaron mayores dificultades para conformar sus plantillas son los negocios de tamaño mediano, con una facturación anual de entre 100 y 1.000 millones de yenes, lo que equivale a entre 540.000 y 5,4 millones de euros. De los 280 negocios con estas características entrevistados, el 77,1% reconoció la dificultad para encontrar profesionales. Y esto a pesar de que casi todos (el 90%) son empresas con menos de 100 empleados; de hecho, la mitad ni siquiera alcanza los 30.
Una palabra clave para entender la situación es el sobreesfuerzo. El problema no radica únicamente en la mayor o menor escasez de personal, sino en las consecuencias que esto tiene para los profesionales que ya trabajan en los hoteles. La ecuación es simple: más trabajo sin más personal conduce a una mayor presión para las plantillas. El estudio gubernamental lo confirma con cifras: el 79,3% de los alojamientos con falta de personal admite que este déficit acaba sobrecargando a su plantilla durante la temporada alta. Además, al 40,6% no le queda otra opción que reducir sus servicios.
El gran misterio es evidente a estas alturas: si el turismo se ha convertido en un negocio próspero en Japón y el país aspira a un crecimiento continuo de la demanda, ¿por qué a los hoteles les cuesta tanto contratar personal? La respuesta es compleja y requiere considerar varios factores. El principal es que la hostelería no es el sector más atractivo del país. Los bajos salarios y la escasez de descansos disuaden a la población japonesa de buscar empleo en este sector, lo que ha llevado a los autores del 'Libro Blanco' del turismo nipón a sugerir una mejora de las condiciones laborales. También proponen modernizar los alojamientos.
No es este el único problema. De fondo, existe otro obstáculo ineludible: Japón no solo tiene menos empleados para sus hoteles, sino que, en general, cuenta con menos gente para todas las actividades. Su población ha estado contrayéndose durante años, lo que impacta directamente en la fuerza laboral de la nación: si en 2010 rozó los 128,1 millones de habitantes, en 2025 no alcanzaba los 124 millones. Además, una parte significativa de esa población está ya muy envejecida. Con estos datos como contexto, se comprende mejor que el sector haya optado por buscar talento fuera, contratando personal extranjero y ofreciendo contratos a tiempo parcial. Irónicamente, en los últimos años Japón no ha facilitado la situación a los inmigrantes que llegan al país para trabajar o emprender, endureciendo los requisitos para optar al estatus de residentes.
Se estima que a finales de 2025, Japón acogía algo más de cuatro millones de residentes extranjeros, un dato interesante por partida doble: representa un 9,5% más que el año anterior y, sobre todo, constituye un nuevo récord histórico.
Esta advertencia no es tan reciente. No es la primera vez que Japón experimenta una alerta por la escasez de mano de obra en el sector turístico. Ya ocurrió en 2025, cuando el Asia Pacific Institute of Research advirtió que el país corría el riesgo de sufrir un déficit de cientos de miles de trabajadores en la hostelería. En concreto, se calcula que si la nación mantiene su objetivo de alcanzar los 60 millones de turistas en 2030, se enfrentará a un 'agujero' de unos 536.000 empleados. El problema persiste: aumenta la demanda en hoteles y restaurantes, pero no se fortalece la capacidad del sector para atenderla. Incluso el sector de la aviación podría tener problemas. En 2024, Bloomberg alertó que para alcanzar la meta de los 60 millones de turistas, el país necesitará muchos más pilotos. Por el momento, el flujo de visitantes extranjeros se mantiene por debajo de los 43 millones, pero la tendencia es de claro crecimiento.