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Sáb, Ago

El Mundial 2026: Una Estrategia de la FIFA para Impulsar Ingresos a Través del Modelo de Entretenimiento Estadounidense

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El Mundial de 2026 ha implementado pausas de hidratación en todos los partidos, una medida que, aunque justificada por la FIFA como sanitaria, se ha revelado como una significativa fuente de ingresos publicitarios. Este cambio es parte de una estrategia más amplia de la FIFA para adaptar el fútbol a los códigos culturales y televisivos de Estados Unidos, buscando expandir su mercado y generar mayores beneficios financieros en un contexto de estancamiento en Europa.

Cada encuentro del Mundial de 2026 ha incluido dos interrupciones para que los jugadores se hidraten. Lo que la FIFA presentó como una regulación médica se ha transformado en una de las mayores fuentes de ingresos por publicidad en la historia del fútbol. Estas pausas de hidratación recuerdan a las que ya se observan en algunos partidos de LaLiga en agosto, donde el calor de la tarde las justifica. Sin embargo, en estadios climatizados, donde incluso se ve a aficionados con prendas de abrigo, esta medida parece más una excusa, siendo solo el síntoma más evidente de una transformación mayor.

La FIFA ha estado buscando expandirse en el mercado estadounidense durante años, sin que el fútbol logre consolidarse frente a deportes como el baloncesto, el fútbol americano o el hockey. Este verano, la estrategia ha cambiado: en lugar de presentar el fútbol en su formato tradicional, se ha rediseñado siguiendo los códigos culturales y televisivos de Estados Unidos. Esto incluye pausas que fragmentan el juego, publicidad durante el partido, celebridades pagadas en los palcos, una hospitalidad desbordada, entradas con precios elevados y un descanso en la final que duplica su duración habitual para incluir un concierto. Aunque el torneo también se ha celebrado en México y Canadá, su desarrollo ha evocado fuertemente a la NFL y la NBA. El partido en sí ha dejado de ser el único producto; el espectáculo previo, el intermedio y el show posterior también son parte de la oferta y compiten por la misma atención.

El elemento central de esta estrategia son las pausas de hidratación: tres minutos en los minutos 22 y 67 de cada uno de los 104 partidos, sin distinción de la temperatura. La FIFA las anunció en diciembre como una medida de prevención sanitaria y autorizó a las cadenas televisivas a llenar este espacio con hasta dos minutos y diez segundos de anuncios. Pero no es el único cambio en el escenario: el descanso de la final se ha extendido a unos 30 minutos para integrar una actuación musical al estilo del Super Bowl. Se ha introducido una zona VIP, muy similar a los palcos de la NFL, donde autoridades, familiares y figuras públicas siguen el partido. La producción televisiva ha adoptado planos, accesos a vestuarios y túneles que hasta ahora eran característicos del fútbol americano.

Es fácil atribuir a Estados Unidos la "americanización" del fútbol. Sin embargo, cada decisión (pausas, calendario, 48 selecciones) ha sido tomada por la FIFA, que ha identificado en el modelo de entretenimiento estadounidense la vía más rápida para seguir incrementando sus ingresos, precisamente cuando Europa, su mercado tradicional, muestra signos de estancamiento. La Ligue 1 francesa, por ejemplo, perdió sus acuerdos de televisión y tuvo que establecer su propia plataforma de venta directa.

El cambio no se limita a modificaciones en el reglamento, también se manifiesta en la forma de retransmitir los partidos. Las cadenas enfocan constantemente a celebridades, palcos y reacciones en la grada en busca de momentos virales. Cada interrupción, cada saque de esquina, cada sustitución representa una oportunidad de patrocinio, no solo las pausas de hidratación. El aficionado en el estadio ya no es solo un espectador, sino que se convierte en parte del decorado. La grada se ilumina, se enfoca y se edita, emulando el estilo de la NFL.

Las cifras demuestran por qué a la FIFA le ha resultado ventajoso este cambio de modelo. Los ingresos audiovisuales del organismo han aumentado un 36% en comparación con Catar 2022, alcanzando aproximadamente 3.925 millones de dólares. Fox estima generar entre 250 y 500 millones de dólares solo con la publicidad de las pausas de hidratación. Un anuncio de 20 segundos durante una de estas pausas llegó a venderse en Francia por 425.000 euros. Para la licitación de derechos de 2030 y 2034, las ofertas en Estados Unidos podrían comenzar en 1.000 millones de dólares y alcanzar los 2.000 millones si se comercializan ambos torneos conjuntamente.

No todo el fútbol ha adoptado esta tendencia. La Premier League, la liga más rica y con menos necesidad de nuevas fuentes de ingresos, no contempla pausas: la regulación británica restringe los anuncios en directo y en Inglaterra rara vez se dan las altas temperaturas que las justificarían. La UEFA ha declarado que no las implementará ni en la Champions League ni en la Eurocopa de 2028.

La CONMEBOL ya ha anunciado pausas de 90 segundos para la Libertadores y la Sudamericana de 2026. La MLS y la NWSL negociarán sus próximos derechos con el precedente del Mundial en consideración. Y la FIFA prepara la licitación de 2030, con España como una de las sedes, consciente de que las cadenas ya no pagarán únicamente por los 90 minutos de juego, sino también por los momentos en que el partido se detiene.