Varias familias en Folgueras de Cornás, Tineo, se han visto obligadas a abandonar sus viviendas debido a una persistente plaga de orugas 'gusano soldado'. Este fenómeno, que afecta principalmente a cultivos de gramíneas, ha provocado la invasión de hogares, generando malos olores y preocupación entre los residentes. Las autoridades asturianas y expertos vinculan la recurrencia y la intensidad de estos brotes a las condiciones climáticas de altas temperaturas y sequía.
Nadie se imagina regresar a casa después de un día normal y encontrar nuevos inquilinos. La idea de que miles de gusanos se hayan mudado sin previo aviso, colándose por debajo de la puerta, es perturbadora. Manuela Rodríguez, vecina de Folgueras de Cornás, en el concejo de Tineo, soportó días el mal olor antes de hacer la maleta y marcharse de su propia casa. No fue la única; varias familias tuvieron que abandonar sus viviendas ante una plaga que ya lleva casi dos semanas sin ceder.
El insecto en cuestión se llama Mythimna unipuncta, y en español se le conoce por varios nombres: oruga defoliadora de gramíneas, gusano soldado o lagarta de los cereales. Es una polilla de la familia Noctuidae, originaria de América y actualmente distribuida por casi todo el planeta. La larva mide entre tres y cuatro centímetros, es verdosa o parda, con rayas longitudinales claras. Sale a comer de noche, en grupo, y arrasa las hojas de maíz hasta dejar solo el nervio central. Cuando el pasto se agota, marcha en masa hacia la parcela vecina: de ahí el apodo de "soldado". El cultivo dañado, es decir, lo que más comen, suele ser específicamente el raigrás, la hierba base de la ganadería en la zona, muy relevante en Asturias por la ganadería lechera.
El menú de esta oruga son las gramíneas: maíz, avena, cebada, trigo, césped. Esto significa que no buscan armarios ni prendas de ropa. La confusión con la ropa es comprensible, ya que existe otra polilla, la de los tejidos (Tineola bisselliella), que sí perfora lana y algodón, pero es un insecto distinto, incluso con otro ciclo biológico. Para acabar con ellos se pueden usar insecticidas de uso común. Lo que sí ocurre es que, al agotarse la comida en el campo, miles de larvas cruzan hacia las viviendas más próximas, atraviesan cualquier rendija bajo puertas y ventanas, y muchas mueren allí mismo. El resultado es un olor a descomposición. Este es un patrón ya descrito en otros brotes de esta plaga: donde la invasión se dispara, las larvas pueden llegar a atascar canalones y desagües exteriores buscando humedad. En Tineo, el foco alcanzó una antigua escuela, varias fincas y alguna vivienda.
La Consejería de Asturias sostiene que el fenómeno es cíclico, reaparece cada dos o tres años y está ligado al calor. Las temperaturas de este año, por encima de los 25 grados, aceleran la reproducción de este tipo de orugas. Además, la falta de lluvia empuja a las larvas a buscar humedad donde la haya. Dicho de otro modo y utilizando los comentarios de una empresa profesional como modelo: el cambio climático no ha inventado esta plaga porque lleva décadas en la península, pero sí que acorta su ciclo vital y añade generaciones extra por temporada, el mismo mecanismo que dispara al gusano cogollero del maíz en medio mundo. Cuantos más veranos secos y calurosos, más oportunidades tiene el gusano soldado de completar una generación más antes de que llegue el frío.
Aunque lo vivido en Folgueras de Cornás supone un problema importante, no es algo local. En 2020, Astillero y Guarnizo, en Cantabria, vivieron el mismo guion de orugas soldado devorando praderas y colándose en viviendas de varios barrios. Este mismo verano, Galicia arrastra otro brote en Monterroso, Portomarín y Taboada. Son capaces de dejar parcelas de maíz completamente defoliadas en cuestión de días. Es un patrón repetido casi cada estío a lo largo de la cornisa cantábrica.
De fondo, la plaga también generó ruido en los despachos gubernamentales. El diputado popular Luis Venta Cueli acusó al Gobierno de Barbón de "dejación de funciones", y denunció que la respuesta oficial a la petición de auxilio de los vecinos fue que no podían actuar porque el gusano no es venenoso. Venenoso per se no es, si bien puede desencadenar una cadena infecciosa. Los técnicos del Laboratorio de Sanidad Animal y Vegetal de Asturias ya recogieron muestras y trabajan junto a los profesionales en limpieza. Los tratamientos fitosanitarios autorizados sobre maíz y raigrás son complicados de aplicar cuando el cultivo ya crece alto. En la calle, no queda otra que aplicar biocidas urbanos sobre viviendas y zonas públicas.
La directora general de Ganadería y Sanidad Animal, Rocío Huerta, pidió calma: la plaga es habitual, cíclica, y el Principado actúa con el mismo protocolo que aplican los gobiernos del PP en Galicia y Cantabria cuando les toca a ellos. Una ganadera de Ayones, Rosa López, entrevistada sobre la cuestión, dijo que la población creció de un día para otro y que será habitual para un medio rural, "pero aquí no". Porque, aunque todos coinciden en que el gusano soldado no supone peligro alguno para la salud humana (ni la animal), que miles de estos bichos se cuelen en casas, sin importar la causa, no sienta bien a nadie.