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Sáb, Ago

La Generación Z desafía el tabú del dinero: una nueva era de transparencia salarial

Tecnologia
Mientras que para generaciones anteriores hablar de dinero era un tema vetado, la Generación Z está rompiendo este silencio. Este cambio de paradigma se debe a la creciente presión económica y a la apertura que caracteriza a las redes sociales, donde la comparación de salarios se convierte en una herramienta para evaluar la equidad laboral. Aunque en España este proceso es más lento, la tendencia global apunta hacia una mayor transparencia financiera.

Cada noche, en el programa La Revuelta, numerosos invitados se enfrentan a preguntas incómodas sobre su vida sexual y sus ingresos. Aunque la educación sexual ha disminuido el tabú en torno al sexo, hablar de salarios sigue generando nerviosismo y evasivas. El dinero persiste como el verdadero tabú en las conversaciones españolas de sobremesa. Fuera de España, una situación similar ha prevalecido durante décadas: los salarios no se discutían ni con amigos ni con familiares. Esta norma no escrita, que los Baby Boomers y la Generación X cumplieron estrictamente, está siendo rota por la Generación Z.

El silencio sobre el dinero no surgió de la nada. Tiene sus raíces en la comparación social, donde discutir los ingresos posiciona a una persona en una escala de éxito o fracaso, lo cual resulta incómodo. También influye la ética del esfuerzo, la idea de que tener poco dinero es sinónimo de poca ambición, un concepto que en España se entrelaza con un componente religioso que asocia la riqueza con la avaricia, como explicó el economista Joan Tubau en una entrevista para El Mundo. El sociólogo Iván Parro coincide en que el dinero dejó de ser solo un medio de intercambio para convertirse en un medio de identificación de estatus social. Tener o no tener dinero define, en parte, el lugar de una persona en un grupo. Por ello, mantener el silencio sobre el salario también protege el ego; nadie desea exponer su posición en esa escala frente a los demás.

Mary Julia Koch, editora del Wall Street Journal, explicó en Fox Business que su generación ha crecido compartiendo toda su vida en redes sociales: relaciones sentimentales, amistades, vida universitaria y laboral. Según ella, hablar del salario era el siguiente paso lógico. Y este paso ya se está dando de forma masiva. Según un estudio de Stepstone, el 74% de los menores de 30 años ya habla abiertamente de su salario, en contraste con menos de la mitad de los mayores de esa edad. La presión económica contribuye a esta apertura: alquileres elevados, empleos precarios y una generación que necesita comparar cifras para determinar si su remuneración es justa. El informe señala que "La Generación Z y los Millennials están cada vez mejor informados sobre el salario que pueden pedir, ya que lo discuten más abiertamente que las generaciones mayores".

En España, hablar de dinero sigue siendo un desafío. El cambio avanza más lentamente. Según datos de un análisis de Younited, recopilados por El Periódico, el 51% de los españoles prefiere no hablar de dinero abiertamente, y hasta un 60% de los menores de 40 años cree que no debe hacerse en público. La cultura influye, pero también la falta de formación. El propio Banco de España lo subraya en su última Encuesta de Competencias Financieras: casi la mitad de la población considera que sus conocimientos son bajos o muy bajos. Cuando no se comprende cómo funciona algo, resulta más sencillo evitar hablar de ello que arriesgarse a parecer ignorante.

Un nuevo lenguaje para abordar el dinero está surgiendo. Este cambio de tono también se manifiesta en España. Streamers como Ibai Llanos han logrado que hablar de sueldos, alquileres o hipotecas suene a conversación normal y no a una reunión bancaria, lo que ha ayudado a que los creadores se conviertan en una puerta de entrada a la educación financiera para muchos jóvenes. El secretismo tradicional se está desmantelando gradualmente, entre reels compartidos en redes sociales y una generación que percibe el silencio sobre el dinero más como una desventaja que como un tabú.