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Sáb, Jul

El Origen Renacentista del Helado: De la Italia de los Médici a la Realeza Francesa

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La historia del helado, un deleite que hoy conocemos en incontables variedades, se remonta al Renacimiento italiano, aunque sus predecesores helados datan de civilizaciones antiguas como la griega, persa y china. Este artículo explora cómo el helado se popularizó en Europa gracias a figuras clave como Cosme I de Médici en Florencia y Catalina de Médici en Francia, marcando su evolución hasta convertirse en un postre globalmente apreciado.

Desde los sabores tradicionales hasta las creaciones más innovadoras, el helado es considerado por muchos el rey de los postres. Su historia moderna se remonta al Renacimiento italiano, aunque la idea de "hielo con ingredientes" se originó mucho antes, con civilizaciones como la griega, persa y china utilizando hielo picado mezclado con frutas, miel o zumos para refrescarse, lo que hoy conocemos como sorbete, a diferencia del helado que contiene ingredientes lácteos.

La forma en que esta práctica llegó a Italia no está del todo clara, debatiéndose si fue a través de la Ruta de la Seda desde China o mediante la influencia árabe en Sicilia.

Lo que sí se sabe es que el helado ganó popularidad en Europa gracias a Cosme I de Médici, una figura prominente del siglo XVI. Cosme I, quien asumió el poder en Florencia a los 17 años en 1537, no solo impulsó una exitosa política económica y militar y reformó la administración florentina, sino que también fomentó el florecimiento de las ciencias y las artes, siendo un gran mecenas.

Entre los talentos que Cosme I apoyó se encontraba Bernardo Buontalenti, un inventor, arquitecto y diseñador versátil de la corte florentina. Se cuenta que, ante la inesperada llegada de invitados de la corte española, Cosme encargó a Buontalenti un postre sorprendente. Buontalenti, quien ya había desarrollado métodos para conservar la nieve de las montañas en cámaras subterráneas, creó un postre mezclando nieve con leche, huevos, limón, naranja, bergamota y endulzándolo con miel o azúcar. Este invento fue un éxito rotundo en la corte florentina.

Hoy en día, el festival de helado más grande de Europa se celebra en Florencia, rindiendo homenaje tanto a Buontalenti como a Ruggeri, un vendedor ambulante de aves que, años antes, había ganado un concurso de cocina con un postre de nieve y fruta congelada.

Curiosamente, la receta no fue adoptada de inmediato por los españoles, y el siguiente capítulo importante en la historia del helado se escribió en Francia. Catalina de Médici, pariente de Cosme I, se casó en 1533 con Enrique II de Orleans, convirtiéndose en reina de Francia en un período turbulento. Después de la muerte de su esposo y de su hijo Francisco II, Catalina ejerció como regente de su segundo hijo, Carlos IX, y posteriormente como consejera de su tercer hijo, Enrique III.

Catalina, además de ser una hábil política, era una humanista y mecenas de las artes, al igual que Cosme I. Fomentó las artes en Francia y mantuvo una fuerte influencia italiana en la corte francesa, introduciendo el ballet y contribuyendo a la popularización de la commedia dell'arte.

En el ámbito culinario, Catalina consideró que la gastronomía francesa era deficiente y trajo a cocineros italianos a la corte, introduciendo ingredientes como el aceite de oliva, las alcachofas, las judías, las anchoas y la pasta. También enseñó a los franceses a usar el tenedor y, crucialmente, puso de moda el helado, llevando consigo a Ruggeri, el ex vendedor de pollos convertido en cocinero, a la corte francesa.

A partir de entonces, la expansión del helado fue imparable. En 1686, Francesco Procopio dei Coltelli se trasladó de Palermo a París y abrió el Café Procope, el establecimiento más antiguo de Francia, donde se servían cafés y helados. Personalidades como Rousseau, Voltaire, Diderot, Balzac, Victor Hugo, George Sand, Napoleón Bonaparte y Oscar Wilde fueron asiduos del lugar, que aún hoy se puede visitar.

Durante el siglo XVII, se publicaron numerosos libros de gastronomía con recetas del famoso helado italiano, y a finales del XIX, los inmigrantes italianos introdujeron la receta en Nueva York, donde los estadounidenses inventarían el Sundae. En España, según la Asociación Española de Fabricantes de Helados, el consumo se popularizó en el siglo XVII, y las primeras horchaterías abrieron en el siglo XIX. Actualmente, se pueden encontrar heladerías con más de 75 años de antigüedad en toda la geografía española.

Así que la próxima vez que disfrutes de un helado, ya sea en la playa o en una terraza buscando alivio del calor, recuerda que este manjar, inventado por el ser humano, tiene una rica historia que se remonta a siglos atrás.