En medio de la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz, un superyate con diseño futurista, propiedad del oligarca ruso Andrey Melnichenko, realizó un audaz viaje desde Dubái hasta las Maldivas. Este trayecto, a través de una de las zonas marítimas más vigiladas del mundo, se llevó a cabo a pesar de las amenazas cruzadas entre Irán y Estados Unidos y el alto riesgo para la navegación. El yate, conocido como 'A', logró sortear las restricciones, mientras su 'hermano mayor' permanece retenido en Italia.
Durante meses, el estrecho de Ormuz se ha consolidado como una de las rutas marítimas más peligrosas globalmente. Se han registrado petroleros anclados por semanas, cargueros que regresan vacíos y seguros marítimos con costos prohibitivos debido al elevado riesgo de ataques iraníes. La navegación por estas aguas se ha vuelto inviable ante las mutuas amenazas entre Irán y Estados Unidos y la presencia de minas navales.
En este ambiente de caos, un superyate con apariencia de submarino futurista partió inesperadamente de Dubái. Atravesó uno de los tramos marítimos más vigilados del planeta con aparente facilidad y se dirigió hacia las idílicas costas de las islas Maldivas. Este yate, conocido simplemente como 'A' o Motor Yacht A, debe su nombre a la inicial de su propietario, el oligarca ruso del carbón Andrey Melnichenko, y la de su esposa Aleksandra. Este navío desafió tanto el bloqueo marítimo impuesto por Irán como las restricciones de Estados Unidos.
El superyate es difícil de pasar desapercibido, con una eslora de 129 metros. Su diseñador, Philippe Starck, quien también conceptualizó el yate Venus de Steve Jobs, comentó en una entrevista para Boat Internacional que el diseño futurista del 'A' le tomó apenas unos segundos en su fase inicial. "A veces, un diseño me lleva solo 30 segundos", afirmó el diseñador.
El Motor Yacht A es una mansión flotante que combina un exterior vanguardista con un interior de lujo extremo, apto para 14 huéspedes distribuidos en siete camarotes y una tripulación de hasta 42 personas. Según detalló Robb Report, el superyate dispone de tres piscinas exteriores en la popa, una de ellas con fondo de cristal sobre su propio club náutico, un jacuzzi con asientos de masaje acuático y un helipuerto. En su interior, destaca una majestuosa escalinata revestida en plata con una barandilla valorada en 60.000 dólares. La suite principal, de más de 240 metros cuadrados, incluye televisores que se despliegan del techo, una cama giratoria y ventanales con cristal antibalas. Adicionalmente, la suite del propietario cuenta con un baño privado con bañera y ducha, también recubiertas en plata. En su totalidad, esta mansión flotante de 2.200 metros cuadrados está valorada en aproximadamente 300 millones de dólares, según el medio especializado SuperYatch Fan.
La última ubicación de su baliza AIS indicaba que el Motor Yacht A se encontraba en el puerto Rashid de Dubái el 4 de julio, información confirmada por el canal de YouTube The Yacht Report, que monitoreó sus movimientos. Según los datos recabados, el 'A' navegó bordeando la costa de Emiratos Árabes Unidos y utilizó el corredor seguro que ofrecen las aguas de Omán, en lugar del corredor iraní empleado por petroleros y cargueros, para llegar a un puerto omaní al día siguiente. Permaneció allí durante diez días. El 14 de julio, zarpó nuevamente, cruzó el bloqueo militar de Estados Unidos y se adentró en las aguas abiertas del mar Arábigo. Su destino declarado, según su señal AIS, eran las Maldivas.
La elección de Maldivas no es fortuita. Además de sus aguas cristalinas y playas de arena blanca, el país sirve de refugio para los yates de magnates rusos que buscan evitar la confiscación de sus bienes debido a las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania. El Motor Yacht A logró sortear estas dificultades, aunque su 'hermano mayor', el velero de 142 metros Sailing Yacht A, quedó retenido en el puerto de Trieste, donde sigue en disputa con el gobierno italiano y se ha convertido, casi sin querer, en una atracción turística de la ciudad.
Esta no es la primera vez que un millonario se arriesga de esta manera. Ya en abril, el Nord, propiedad del magnate Alexei Mordashov, siguió una ruta similar hasta Omán. El 'A' ha replicado esta estrategia, aprovechando la inesperada presencia de un yate de lujo para transitar discretamente por la zona más tensa del planeta, afectada por un conflicto geopolítico que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales.