Dieter Schwarz, el discreto dueño del emporio Lidl y Kaufland, está impulsando una ambiciosa incursión en el sector tecnológico con Schwarz Digits. Esta iniciativa, que comenzó con infraestructura interna, ahora ofrece servicios de nube y ciberseguridad a clientes externos, enfocándose en la soberanía digital europea. Este movimiento busca posicionar a Europa como un actor relevante en la inteligencia artificial, reduciendo su dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses.
Puede que el nombre de Dieter Schwarz no sea ampliamente conocido, pero está al frente del conglomerado familiar que incluye a Lidl y Kaufland. Schwarz es extremadamente reservado con su privacidad, lo que explica su bajo perfil público. Precisamente, en el ámbito de las grandes tecnológicas como Google, Meta o Amazon, es donde el grupo Schwarz Digits, su división tecnológica, busca posicionarse. Hasta ahora, esta división ha sido responsable de la infraestructura informática de los casi 15.000 supermercados de la cadena a nivel global. Como señala Bernd Wagner, su jefe de ventas: “Si no te sientas a la mesa, acabas formando parte del menú”.
El salto del supermercado a la nube es significativo, y los Schwarz han estado preparando el terreno durante años. En 2018, comenzaron a desarrollar su propia nube interna, denominada Stackit, para gestionar de manera independiente la infraestructura crítica de sus supermercados. En 2021, adquirieron la empresa israelí de ciberseguridad XM Cyber por aproximadamente 700 millones de dólares. En 2023, el grupo anunció la creación de Schwarz Digits, integrando sus servicios de nube, ciberseguridad y comercio electrónico, y en ese momento ya contaban con 7.500 empleados. Aunque inicialmente esta infraestructura fue diseñada para uso interno, el siguiente paso ha sido abrirla a clientes externos. Se dirigen a un tipo específico de cliente: aquellos que buscan soberanía digital. Esto incluye empresas e instituciones públicas que desean procesar sus datos exclusivamente en Europa, bajo altos estándares de protección de datos y control legal. Ya cuentan con clientes importantes, como el gobierno de los Países Bajos, algunos ministerios alemanes, la teleco KPN y el Banco Central Neerlandés.
Este avance es crucial en un momento en que Europa busca fortalecer su posición en inteligencia artificial, especialmente ante la dependencia de Estados Unidos como proveedor de tecnología avanzada, sujeta a controles de exportación. El CEO de Mistral ha advertido que Europa tiene solo dos años para ponerse al día y evitar una posición de vasallaje tecnológico. Esto implica una necesidad urgente de desarrollar modelos, chips e infraestructuras como centros de datos en Europa. El plan institucional es ambicioso y considera esencial la colaboración privada. El hecho de que sea uno de los minoristas más grandes de Europa, y no una startup, aporta una ventaja significativa: capital propio a gran escala y sin depender de inversores externos, como subraya Stackit al presentarse como una empresa “sin intereses de accionistas externos, sin cambios de propiedad”.
Actualmente, tres empresas estadounidenses dominan el 70% del mercado europeo de infraestructuras en la nube, según datos de Synergy, frente a un escaso 15% de proveedores europeos. Esto indica un mercado con un enorme potencial de crecimiento para Stackit. Su contribución en Europa, y particularmente en Alemania, es muy bien recibida. En palabras del ministro alemán de Digitalización, Karsten Wildberger: “Alemania necesita capacidad de procesamiento si quiere competir en primera división en inteligencia artificial”.
Hoy, Stackit gestiona varios centros de datos en Alemania y Austria y ha establecido alianzas importantes: aloja modelos de la firma alemana de IA Aleph Alpha (en la que el Grupo Schwarz ha invertido) y colabora con un sistema llamado AuditGPT utilizado por Deutsche Bahn. Además, Google Workspace se aloja desde 2024 en centros de datos operados por Schwarz.
Su proyecto más visible en desarrollo es el centro de datos de Lübbenau, construido sobre una antigua central térmica de lignito. Con una inversión de 11.000 millones de euros y una primera fase prevista para finales de 2027, está diseñado para funcionar con energía renovable y tendrá capacidad para albergar 100.000 GPUs.
No obstante, a pesar de la indudable visión y capacidad empresarial e industrial del Grupo Schwarz, la gran apuesta del hombre más rico de Alemania es una empresa compleja. Se enfrenta a hiperescaladores como Google, Amazon o Microsoft, que poseen un músculo económico de otro nivel, décadas de ventaja en software y una experiencia tecnológica que la compañía alemana aún no tiene. Además, las grandes tecnológicas estadounidenses no están dispuestas a ceder terreno en Europa: en noviembre de 2025, Google anunció una inversión de 5.500 millones de euros en Alemania, que incluye un nuevo centro de datos en Dietzenbach. Aunque la soberanía digital es un argumento muy potente, Stackit sigue dependiendo de tecnologías de código abierto y de socios como CrowdStrike o Aleph Alpha para su catálogo de servicios, lo que la convierte más en una aspiración que en una realidad completamente autónoma por ahora.