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Sáb, Ago

El 'Efecto Mateo': ¿Por qué los más ricos se vuelven aún más ricos y los menos afortunados enfrentan mayores desafíos?

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El 'efecto Mateo', un concepto sociológico con profundas raíces bíblicas, explica por qué quienes ya poseen riqueza o éxito tienden a acumular más, mientras que aquellos con menos recursos luchan por mejorar su situación. Este fenómeno, estudiado desde 1968, se manifiesta en la economía, la ciencia y la educación, revelando una tendencia al favoritismo que perpetúa las desigualdades.

Mis abuelos solían decirme, mientras me daban algunas monedas a escondidas, que "el dinero llama al dinero". Esta sabiduría popular esconde una idea respaldada por más de cincuenta años de estudio científico, a la que un sociólogo dio nombre en 1968: el "efecto Mateo". Este concepto se ha convertido en una de las explicaciones más recurrentes de por qué a las personas con menos recursos les cuesta tanto aumentar su patrimonio.

El término proviene de un pasaje del Evangelio de San Mateo (25:29), que dice: "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado". El sociólogo Robert K. Merton adoptó esta idea bíblica en 1968 para un estudio publicado en la revista Science. Merton había observado entre sus colegas científicos que los investigadores más famosos recibían más crédito que sus colegas menos conocidos, incluso cuando ambos habían contribuido de igual manera al trabajo. Bautizó el fenómeno como "efecto Mateo" por el versículo que evocaba la misma idea que mis abuelos: el dinero llama al dinero, o en este caso, el éxito llama al éxito.

En el ámbito económico, el efecto Mateo se manifiesta en la rentabilidad de los activos. El economista francés Thomas Piketty lo resumió con una fórmula sencilla: cuando el capital rinde más que la economía, quienes ya poseen patrimonio ganan más cada año sin esfuerzo adicional. Es decir, cuando los mercados bursátiles están en auge, el patrimonio de los más acaudalados crece en mayor proporción que el de aquellos que dependen de las rentas del trabajo.

Un estudio del Bank for International Settlements confirmó esto con datos de Italia. Entre 1991 y 2016, el 10% más rico obtuvo una rentabilidad de hasta 2,75 puntos porcentuales superior sobre sus activos. Esta ventaja se logró, en parte, gracias al acceso temprano a la banca digital, y se fue reduciendo a medida que la banca online se generalizó.

Este fenómeno va más allá de la riqueza. Un estudio publicado en PNAS por investigadores de la Universidad de Harvard exploró si este patrón de "tendencia al favoritismo" hacia quienes ya tienen más se replicaba en otros ámbitos, analizando el efecto Mateo en la financiación de proyectos científicos. Los investigadores de Harvard compararon a aquellos que quedaron justo por encima y por debajo del umbral de aprobación de nuevos fondos. Descubrieron que los primeros consiguieron más del doble de fondos en los ocho años siguientes. La diferencia no se debió a nuevos méritos, sino a la inercia y el prestigio de tener un proyecto ya aprobado, lo que facilitaba las solicitudes posteriores. El estudio de Harvard, por tanto, confirmó la teoría de Merton: cuando un investigador famoso colaboraba con uno desconocido, el primero se llevaba casi todo el crédito, aunque el trabajo se compartiera a partes iguales.

El patrón del efecto Mateo también se ha observado en áreas tan distantes como la educación. El psicólogo Keith Stanovich estudió a niños que leen bien desde pequeños. Sus investigaciones concluyeron que estos niños, que ya han aprendido a leer cuando sus compañeros apenas comienzan, acumulan más vocabulario, una mayor comprensión y más facilidad para seguir aprendiendo cosas nuevas. Por el contrario, aquellos que empiezan con dificultades leen menos y se quedan más rezagados con cada curso. En solo tres o cuatro años, la brecha entre ambos grupos se vuelve enorme. Los profesores lo describen como una espiral que se alimenta a sí misma, cada vez más difícil de detener. Es un escenario fácil de identificar si se traslada este mismo patrón a la actual desigualdad en la concentración de riqueza entre los más ricos y los más pobres.

Las herencias no hacen sino ampliar esta brecha, multiplicando y acelerando este patrón generación tras generación. Un análisis reciente calcula que las herencias explican alrededor de un tercio de esa brecha de riqueza en países como España, Francia o Estados Unidos. A escala global, el reparto es aún más desigual. Desde mediados de los años 90, el 1% más rico acaparó el 38% del crecimiento de la riqueza mundial, mientras que la mitad más pobre apenas capturó un 2%. La teoría del efecto Mateo, llevada a la realidad, explica el reparto desigual de la riqueza en regiones como América Latina, algo que también muestra el índice Gini en la mayoría de los países. Conocer esto no cambia el sistema, pero explica por qué a alguien de orígenes humildes le cuesta tanto alcanzar una situación económica holgada.

Para contextualizar el efecto Mateo en la concentración de riqueza, en 2016, Bill Gates era el hombre más rico del mundo según Forbes, con un patrimonio estimado de 75.000 millones de dólares. En quinta posición se encontraba Jeff Bezos con 45.200 millones de dólares. Una década más tarde, Elon Musk ostenta el título de persona más rica del mundo con un patrimonio de 708.000 millones de dólares. Esto significa que el patrimonio de la persona más rica se ha multiplicado por diez. Por su parte, la quinta mayor fortuna en 2026 es Michael Dell, con un patrimonio de 228.800 millones de dólares, lo que implica que la cuantía de este quinto puesto se ha quintuplicado. En contraste, según el Informe de riqueza mundial 2016 de Credit Suisse, la riqueza media por adulto en España en 2016 era de 116.320 dólares, mientras que el Informe Global Wealth 2025 elaborado por UBS señala que la riqueza media en 2025 era de 111.575 dólares.