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Mié, Ago

El Enigma del Absentismo Laboral en España: ¿Qué Cuentan Realmente las Cifras?

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El 7,6% de la población activa en España no acude a su puesto de trabajo, una cifra que genera debate sobre la productividad y la interpretación del absentismo laboral. Este término engloba desde bajas médicas justificadas hasta permisos y vacaciones, lo que distorsiona la comparación con otros países europeos, donde la definición puede variar significativamente. Comprender qué se incluye en estas estadísticas es crucial para abordar el problema de manera efectiva.

Que el 7,6% de la población activa de un país no asista a su puesto de trabajo es un dato que debe generar preocupación, ya que estas ausencias resultan en una pérdida de capacidad productiva. De hecho, organizaciones empresariales y políticos han utilizado estas cifras para estigmatizar a la población activa mediante el uso de la semántica. El absentismo laboral, en su sentido genérico, implica que un trabajador no se presenta a su puesto de trabajo, pero omite el motivo de esa ausencia en el debate. Antes de asignar culpas, es conveniente plantear una pregunta sencilla: ¿Qué es, exactamente, absentismo laboral? La respuesta no es tan obvia como parece, y de ella depende gran parte de la discusión, ya que al comparar los datos de España con los del resto de Europa, se observa que "absentismo laboral" no tiene el mismo significado para Alemania, Francia o España, lo que podría hacer que estos datos sean, cuanto menos, engañosos.

Para las estadísticas oficiales, el absentismo laboral es cualquier falta del trabajador a su puesto de trabajo, sin importar si hay o no justificación. Esto incluye bajas médicas otorgadas por personal médico autorizado, permisos de nacimiento, permisos por el cuidado de los hijos, horas sindicales, permisos retribuidos por motivos climáticos, días por asuntos propios e incluso las vacaciones. Por supuesto, en las estadísticas que calculan el absentismo laboral también se incluyen las ausencias injustificadas; es decir, aquellas en las que el trabajador no ha acudido a su puesto por voluntad propia. Sin embargo, la clave está en los detalles, y no es lo mismo no ir a trabajar por estar de vacaciones que porque esa mañana no apetecía conducir una hora hasta el trabajo. Pero todo se considera absentismo laboral al mismo nivel si solo nos quedamos con ese dato del 7,6% según el estudio de Randstad.

Según los datos del último informe sobre absentismo laboral de Randstad, que coincide con las conclusiones del 'XV Informe Adecco sobre Absentismo Laboral' de Adecco Institute, de ese total del 7,6% de absentismo laboral, el 6,5% corresponde a bajas laborales justificadas por motivos médicos. El 1,1% restante corresponde a bajas que, aunque puedan estar justificadas, no se deben a motivos de incapacidad médica. Es decir, vacaciones, permisos de paternidad, días festivos u otras formas de permisos retribuidos contemplados en el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores. Aunque esa diferenciación aporta algo de perspectiva al problema, no llega a aislar qué porcentaje concreto no acude a trabajar por hacer uso de su derecho al descanso de aquellos que, simplemente, no acuden a trabajar porque hoy no les apetecía. Los sindicatos llevan tiempo quejándose de esta mezcla. "El absentismo escolar no es cuando un niño está enfermo", declaró Mònica Pérez, responsable de salud laboral de CCOO en Cataluña. Desde UGT, su compañero Òscar Riu va más allá: "Nosotros entendemos que el absentismo es no presentarse al trabajo sin justificarlo".

Cuando se compara con otros países, España se encuentra lejos de los primeros puestos. Según los últimos datos de Eurostat, el volumen de horas pactadas que los españoles no cumplen ronda el 12,3%. Esto es ligeramente superior a la media europea del 10,6%. Sin embargo, hay muchos países cuya tasa es peor: Dinamarca roza el 14,1% de horas pactadas no trabajadas, Francia el 13,8% y Alemania el 12,4%. Noruega encabeza la lista, acercándose al 17,5%. El problema es que estas cifras no son del todo comparables. Cada país decide qué cuenta como ausencia y qué no. Un estudio del IGES para DAK-Gesundheit lo ilustra con un ejemplo: Alemania lidera el ranking de días de baja pagados, con 24,9 al año, pero cae a la zona media si se mide el porcentaje de jornada semanal perdida por enfermedad, con un 6,8%. España, con ese criterio, sube al 8,6%. El motivo, según el propio estudio, reside en el registro. Alemania anota casi todas las bajas gracias a su sistema electrónico. Otros países, en cambio, registran menos bajas de corta duración de las que realmente existen.

Parte del aumento reciente de esa cifra de absentismo en España tiene una explicación legal, no solo médica (que también). El permiso de nacimiento pasó de 16 a 19 semanas tras aprobarse el Real Decreto-ley 9/2025. Más semanas de permiso significan, casi de forma automática, más horas pactadas que no se trabajan; es decir, más absentismo laboral. A esto se suma el nuevo permiso climático que da derecho a hasta 4 días pagados cuando una DANA, un incendio, una ola de calor o causas de fuerza mayor impiden llegar al trabajo. Todos estos supuestos, aunque justificados, engrosan la estadística general del absentismo laboral.

Fuera de estos ajustes normativos, existe una tendencia real que sí preocupa. Las bajas por incapacidad temporal no han dejado de subir en los últimos años. Un estudio del Ivie junto a Umivale Activa sitúa a España a la cabeza de la UE en este dato. Un 4,5% de los ocupados están de baja, frente al 2,5% de media europea. Las horas perdidas por baja médica, según CaixaBank Research, han crecido un 48% desde 2019, casi cinco veces más rápido que las horas pagadas. El profesor de la UOC Sergi Macip apunta a una causa concreta: "Desde la pandemia ha habido un incremento exponencial de las bajas por salud mental". A esto se suma el progresivo envejecimiento de las plantillas. Los afiliados de 50 a 64 años crecieron un 36,3% entre 2019 y 2025, según un informe sobre absentismo de graduados sociales. Hay otro dato que lo confirma: las bajas de más de un año casi se triplicaron, de 32.664 casos en 2019 a 100.734 a finales de 2023. Los distintos estudios coinciden en que una de las medidas para reducir la tasa de absentismo consiste en mejorar los tiempos de atención y diagnóstico del sistema sanitario para reducir el tiempo de baja de los trabajadores provocado por las listas de espera para especialistas o para cirugías. Un trabajador espera de media 121 días para ser operado en la sanidad pública española. Esa demora no solo prolonga la ausencia, también empeora el pronóstico y ralentiza la recuperación, generando un círculo que retrasa aún más la reincorporación.