Mientras los centros de datos enfrentan críticas por su consumo de energía y agua, la pequeña localidad de Quincy, Washington, narra una historia distinta. Desde la llegada de Microsoft en 2006, estos complejos tecnológicos han impulsado una transformación económica significativa, reduciendo la pobreza, aumentando los ingresos fiscales y financiando mejoras sustanciales en la infraestructura y servicios públicos del pueblo. Este ejemplo contrasta con la resistencia que se observa en otras regiones de Estados Unidos.
Los centros de datos han sido objeto de fuertes críticas debido a su elevado consumo energético y de agua, así como por la limitada creación de empleo una vez construidos. Las protestas contra su expansión en Estados Unidos son considerables; sin embargo, Quincy, una pequeña comunidad agrícola en el estado de Washington, ha experimentado una realidad muy diferente durante casi dos décadas.
La llegada inicial de Microsoft a Quincy en 2006, atraída por el bajo costo del terreno y la abundante energía hidroeléctrica, marcó el comienzo de esta transformación. Posteriormente, otras empresas como Yahoo e Intuit también se establecieron. Este desembarco tecnológico no solo rodeó el pueblo de infraestructura digital, sino que también se convirtió en un pilar fundamental para las finanzas públicas de Quincy.
Las cifras reflejan un cambio notable. La tasa de pobreza de Quincy, que era del 29,4% en 2012, descendió al 13,1% en 2023, y según CNN, se situó en un 6,2% en 2024. Aunque no todo este descenso puede atribuirse exclusivamente a los centros de datos, ya que la agricultura y la industria alimentaria siguen siendo vitales para la economía local, la coincidencia con la llegada de las empresas tecnológicas es innegable. Solo los centros de datos de Microsoft emplean actualmente a unas 400 personas, con proyecciones de alcanzar entre 700 empleados y contratistas para finales de 2026, ofreciendo salarios medios significativamente superiores a los de la región.
Uno de los mayores beneficios han sido los impuestos. Los centros de datos albergan equipos y componentes tecnológicos de alto valor, lo que eleva considerablemente el valor fiscal de la localidad sin exigir grandes inversiones en servicios públicos. En 2006, los diez mayores contribuyentes del Condado de Grant, donde se ubica Quincy, tenían un valor tasado combinado de 313 millones de dólares. Para 2025, esta cifra supera los 6.100 millones de dólares. Siete de estos diez grandes contribuyentes son centros de datos, y seis de ellos se encuentran en Quincy. En consecuencia, la recaudación fiscal ha sido sustancial: de 4,2 millones de dólares en 2006, se ha pasado a 54,2 millones de dólares, un aumento del 1.277%.
Quincy ha reinvertido estos ingresos en su propia comunidad. El pueblo cuenta ahora con un nuevo instituto, hospital, ayuntamiento y parque de bomberos. Se han modernizado los sistemas de agua y aguas residuales, y se han extendido aceras y pavimento por gran parte de la localidad. La adición más reciente es un centro acuático municipal de 15 millones de dólares. Antes de la llegada de los centros de datos, apenas un 5% de las calles tenía aceras, mientras que ahora rondan el 80%, y entre el 90% y el 95% de las calles están pavimentadas. El incremento de la base fiscal también ha permitido reducir los impuestos sobre las propiedades en un 70% respecto a 2006. Esto implica que los centros de datos asumieron una parte considerable de la carga fiscal que anteriormente se distribuía entre muchos menos contribuyentes, resultando en que, en general, los residentes de Quincy pagan menos impuestos.
Sin embargo, Quincy contaba con ventajas específicas. Microsoft no eligió esta localidad al azar. Sus investigaciones revelaron que las grandes presas del río Columbia proporcionaban energía hidroeléctrica, resolviendo así conflictos comunes asociados a estas instalaciones. El consumo de agua ha sido un desafío, ya que estos centros de datos representan aproximadamente el 10% del consumo local de agua para la refrigeración de sus sistemas. No obstante, Microsoft también buscó mitigar este problema financiando una infraestructura de reutilización de agua con una inversión de 31 millones de dólares. Aunque la infraestructura es propiedad de la localidad y es operada por ella, Microsoft asume los costes operativos.
Este caso, aunque ejemplar, no es fácilmente replicable. Los centros de datos ya consumen una parte significativa de la electricidad disponible en el Condado de Grant, y el crecimiento continuo de la industria amenaza con comprometer el suministro eléctrico de una región que antes tenía un excedente. Las exenciones fiscales pueden neutralizar las ventajas observadas en Quincy, haciendo que la creación de nuevos centros de datos con resultados igualmente positivos sea una ecuación compleja.
Los centros de datos, a pesar de su gran demanda de recursos y capital, pueden convertirse en contribuyentes excepcionales para los presupuestos locales. Quincy demostró cómo transformar estos ingresos en una amplia gama de infraestructuras y servicios públicos, aunque este modelo no siempre puede replicarse. La clave, al parecer, reside en maximizar el beneficio que la localidad retiene cuando un centro de datos comienza a operar en su territorio.
Para Microsoft, esta historia es particularmente valiosa. Quincy se presenta como el ejemplo perfecto del discurso de "la comunidad es lo primero" que la compañía busca promover para expandir su estrategia de centros de datos. Este momento es estratégico, ya que Microsoft enfrenta numerosas críticas en lugares como Caledonia, Wisconsin, donde tuvo que abandonar un proyecto de 244 acres en 2025 tras la firma de más de 2.000 personas en contra de la iniciativa. En Indiana, otro proyecto similar ha generado protestas por su impacto en el agua y la electricidad. Las protestas en Estados Unidos siguen siendo considerables, con 142 manifestaciones en 42 estados, según Reuters. Evidentemente, Quincy es una excepción, y el sentir general sigue siendo mayoritariamente contrario a estas instalaciones.