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Vie, Ago

El Rol de los Bisontes en la Prevención de Incendios: Un Análisis Crítico tras el Desastre de la Sierra Oeste

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Un reciente incendio que devastó miles de hectáreas en la Sierra Oeste de Madrid dejó una sorprendente mancha verde en la finca Bisonte Park, donde siete bisontes sobrevivieron. Este incidente ha reavivado el debate sobre la efectividad de estos animales como "bomberos naturales" a través del pastoreo. Sin embargo, la evidencia es contradictoria y el problema de los incendios forestales requiere soluciones más amplias y ambiciosas.

El devastador incendio en la Sierra Oeste de Madrid arrasó aproximadamente 28.000 hectáreas, constituyendo un desastre de gran magnitud y consecuencias a largo plazo. Las imágenes satelitales revelan la extensión de la destrucción, generando sentimientos de rabia, tristeza y desesperación.

No obstante, una excepción notable se observó entre Robledo de Chavela y Colmenar del Arroyo: una zona verde. El fuego, que estuvo a punto de destruir parte del patrimonio aeroespacial y causó graves daños a familias y comunidades, ingresó en la finca de 240 hectáreas conocida como Bisonte Park, pero no consumió la totalidad del terreno. Dejó una mancha verde y, dentro de ella, siete bisontes chamuscados, pero vivos.

Algunos medios han llegado a calificar a estos animales como "los mejores bomberos de Madrid". Raúl Rodríguez, uno de los responsables de Bisonte Park, explicó la razón de esta afirmación de manera sencilla: "El bisonte pasta y mantiene su territorio limpio casi por su instinto […] hace una labor preventiva de incendio que es casi inimitable". Teóricamente, esta idea tiene fundamento. Una revisión ecológica exhaustiva sobre el tema indica que los herbívoros mixtos son más efectivos en la reducción de biomasa combustible que los de un solo tipo, siempre y cuando sus preferencias alimentarias coincidan con la vegetación del entorno. La Sociedad Española de Ciencias Forestales también considera que el pastoreo controlado es una de "las estrategias más eficaces y económicas" disponibles, y en Andalucía, por ejemplo, se han implementado programas de este tipo durante años.

Surge la pregunta de si los bisontes son realmente efectivos en la prevención de incendios. Esta cuestión es relevante, ya que la introducción del bisonte en España ha sido objeto de considerable controversia en los últimos años. El Bison bonasus no es una especie de fauna silvestre autóctona de España. Si se demostrara que es el "mejor bombero" del país, esto podría ser un argumento contundente a su favor.

Sin embargo, la evidencia al respecto es contradictoria. Para empezar, las cifras del incidente en Bisonte Park no son claras. La superficie supuestamente salvada varía según la fuente: algunas versiones hablan de 160 hectáreas quemadas de 240, otras mencionan 180 quemadas y unas 60 salvadas, y una tercera fuente reporta 50 hectáreas "prácticamente intactas". Tampoco se ha especificado qué parte de esta protección se atribuye directamente al pastoreo de los bisontes y qué parte a otros factores. Incluso el estado previo del terreno no está completamente documentado.

La importancia de esta distinción se evidencia al comparar este caso con otros. Así como Bisonte Park logró salvarse parcialmente de las llamas, en agosto de 2024, un incendio en Andújar devastó gran parte de El Encinarejo, una finca que también albergaba 19 bisontes. Fernando Morán, del European Bison Conservation Center of Spain (recientemente fallecido), declaró en su momento que "la pérdida [medioambiental] es tremenda".

En el contexto actual, con una gran parte del país afectada por incendios, es fundamental evitar la noción de que el bisonte es una solución milagrosa. Un pequeño número de bisontes no podría resolver el problema a gran escala. España ha experimentado una significativa disminución de su cabaña ganadera en la última década, perdiendo 300.000 cabras y casi dos millones de ovejas. Felipe Molina, presidente de Anggex, señaló que la ganadería extensiva ha disminuido cerca de un 30% en los últimos 20 años.

Esta reducción se produce a pesar de que las comunidades autónomas invierten en tareas de pastoreo. Solo la Comunidad de Madrid movilizó 21.374 animales y destinó 800.000 euros a su programa.

Es crucial dimensionar el problema. Si bien el abandono del campo contribuye al aumento de los incendios, no es la única explicación. Estamos entrando en la era de los macroincendios, donde factores como la temperatura nocturna, el viento y la sequía acumulada juegan un papel primordial.

El impacto del pastoreo, aunque no es despreciable, está lejos de ser la clave para resolver la situación. Para prevalecer en esta lucha, se requieren intervenciones mucho más radicales y ambiciosas, medidas que, por el momento, la sociedad no parece estar lista para asumir. En este panorama complejo, la historia de los bisontes en los incendios es una anécdota interesante, pero poco más.