Pinterest, a menudo subestimada en el panorama digital, ha alcanzado un récord de 640 millones de usuarios mensuales, con un crecimiento notable entre la Generación Z. A pesar de su éxito en captación de audiencia y un aumento del 20% en facturación anual, la plataforma enfrenta desafíos en la monetización de sus usuarios internacionales y una valoración bursátil estancada. Este análisis explora sus complejidades financieras y el impacto de la inteligencia artificial en su modelo de negocio.
Casi todas las personas han utilizado Pinterest en algún momento para buscar soluciones prácticas, desde optimizar espacios pequeños hasta encontrar ideas para tatuajes. Muchos de estos usuarios no se consideran a sí mismos como "usuarios" habituales, sino que llegan a la plataforma a través de búsquedas en Google, guardan algunas imágenes y luego olvidan su nombre. A diferencia de otras plataformas, Pinterest no suele ser tema de conversación en los círculos habituales de internet; carece de un propietario excéntrico, un algoritmo controvertido o directivos que comparezcan ante el Congreso. Es la red social que pocos recuerdan haber elegido, pero que, paradójicamente, nunca ha tenido tantos usuarios: actualmente cuenta con 640 millones de personas al mes, una cifra récord, y un número creciente de ellos son jóvenes. Factura más de 1.100 millones de dólares por trimestre y experimenta un crecimiento anual cercano al 20%. Sin embargo, su valor en bolsa ha disminuido a la mitad en los últimos doce meses. Parece que Pinterest funciona mejor que nunca, pero casi nadie, ni siquiera sus inversores, se ha percatado de ello. O quizás la situación es más compleja.
La pregunta sobre quién sigue utilizando Pinterest tiene una respuesta corta: más gente que nunca. La respuesta larga es que muchos usuarios provienen de mercados donde Pinterest no genera ingresos significativos. Solo 106 de sus 640 millones de usuarios se encuentran en Estados Unidos y Canadá, donde el crecimiento es del 4%. Europa aporta 157 millones, y el resto del mundo suma 377 millones, siendo esta la región de mayor crecimiento, con un 15%. Sin embargo, los ingresos se distribuyen de manera inversa. Norteamérica contribuye con 880 de los 1.180 millones de dólares del trimestre, lo que representa el 75% de la facturación. Cada usuario norteamericano genera 8,30 dólares por trimestre, mientras que cada usuario europeo genera 1,35 dólares, y los del resto del mundo, solo 0,23 dólares. Para Pinterest, un usuario en Estados Unidos equivale a 36 usuarios fuera de Norteamérica y Europa, y son precisamente estos últimos los que más crecen, lo que representa un desafío.
Otro cambio relevante es generacional. La plataforma, conocida por sus recetas, manualidades y tableros de boda, ahora tiene a la Generación Z como más de la mitad de sus usuarios. La incógnita era si esta audiencia sería valiosa para los anunciantes. En septiembre, la empresa informó que en Estados Unidos, un usuario de la Generación Z ya genera ingresos similares a los de un millennial. Estos usuarios siguen llegando por la misma razón por la que Pinterest no aparece en las noticias: no es una red social en el sentido tradicional. No exige publicaciones, ni seguir a nadie, ni participar en discusiones. Se utiliza para buscar ideas de cocina, decoración, moda o compras. Es más un buscador visual que una "plaza pública" digital, y la gente no acude a ella en busca de conflictos. La propia empresa afirma que la mayoría de sus usuarios buscan realizar compras, lo cual es ideal para los anunciantes: personas predispuestas a gastar, no extremistas en busca de polémica.
Los ingresos de Pinterest varían según la contabilidad. En términos ajustados, la empresa generó 311 millones de EBITDA en el último trimestre con datos publicados (de abril a junio) y prevé cerrar el año con un margen cercano al 30%. En el primer semestre, produjo 582 millones de flujo de caja libre. Sin embargo, en los resultados contables, registra pérdidas: 47 millones en el segundo trimestre y 74 millones en el primero. La diferencia se debe casi en su totalidad a la remuneración en acciones a empleados, que ascendió a 324,5 millones en el trimestre, más del 27% de los ingresos. Esto significa que genera caja con holgura, pero destina una parte considerable de sus ganancias a acciones. Esto explica el uso de su caja: este año ha recomprado más de 2.000 millones de dólares en acciones, en parte para contrarrestar la dilución de las acciones de los empleados. Esta operación contó con el respaldo de Elliott, el fondo activista, que en marzo invirtió 1.000 millones en bonos convertibles.
Lo más notable de su resultado neto es que, hasta 2023, Pinterest solo obtenía ganancias en el cuarto trimestre (gracias a la campaña navideña) y registraba pérdidas el resto del año. Solo en 2024 y 2025 logró ser rentable en casi todos los trimestres. Por ello, 2026 resulta problemático, ya que ha devuelto a la empresa a su patrón anterior. La salida a bolsa en 2019 no implicó una pérdida operativa; simplemente, Pinterest contabilizó de golpe la compensación en acciones acumulada por sus empleados. El beneficio fiscal extraordinario de 2024 es un ajuste contable: reconoció activos por impuestos diferidos que antes no podía utilizar, y no refleja un salto en el negocio.
Además, el negocio publicitario ha mostrado dos debilidades este año. La primera es su dependencia de los grandes minoristas. Los aranceles de Trump llevaron a las grandes cadenas a reducir su inversión en publicidad para proteger sus márgenes, y Pinterest depende de ellas más que sus rivales, especialmente en categorías como muebles y decoración. El trimestre siguiente fue flojo y la acción cayó un 17% en un día, alcanzando mínimos desde 2020. La segunda debilidad proviene de Europa. En 2025, los vendedores asiáticos de comercio transfronterizo, en parte expulsados de Estados Unidos, desviaron su publicidad hacia Europa, y Pinterest la captó. Este año, las nuevas restricciones europeas contra esos mismos vendedores, como Shein, Temu y Aliexpress, han reducido esa fuente de ingresos. Así, en 2025 y 2026, la cuenta de resultados de Pinterest ha sido influenciada en gran medida por decisiones tomadas a ambos lados del Atlántico, en Bruselas y en Washington, y no en sus propias oficinas. A esto se suma un problema de larga data: en tres años, Pinterest ha quintuplicado los clics que envía a los anunciantes, pero no sus ingresos; envía un tráfico por el cual no cobra el precio adecuado. Las impresiones publicitarias crecieron un 41% a finales de 2025, mientras que el precio por anuncio cayó un 19%. Casi todas las medidas y cambios implementados este año buscan solucionar esta deficiencia: campañas automatizadas con IA (junio), anuncios en la búsqueda visual (septiembre), la adquisición de tvScientific para incursionar en la televisión conectada (comprada en diciembre, lanzada en junio), y el nombramiento de James Dibbo, exdirector financiero de Amazon Ads, como nuevo director financiero (principios de octubre).
Bill Ready, CEO de Pinterest desde 2022, presenta la IA como un "claro acelerador". Según él, la IA aprende de un recurso único: años de datos sobre lo que a la gente le gusta guardar y organizar. Instagram tiene una función similar desde hace años, aunque no tan enfocada como la de Pinterest. Es justo reconocer que Pinterest ha sabido optimizar antes que la mayoría. En lugar de pagar por modelos de OpenAI o Anthropic, está reentrenando modelos abiertos, como Qwen3-VL de Alibaba, con sus propios datos, lo que le permite ahorrar más del 90% en comparación con una alternativa cerrada. Sin embargo, la IA también está afectando el producto. Tanto usuarios como artistas se han quejado durante meses de que el feed se ha llenado de imágenes generadas por IA, y de que la moderación automática etiqueta como "hechas con IA" ilustraciones dibujadas a mano hace más de diez años. Pinterest ha respondido con nuevas etiquetas y un control para ver menos contenido sintético, y sostiene que esto representa una pequeña parte de lo que se muestra al usuario. No obstante, en enero despidió a casi el 15% de su plantilla para enfocarse en la IA. Por supuesto, no ha sido la única empresa en tomar una decisión de este tipo. En resumen, la IA aprende del gusto humano mientras su catálogo se llena de imágenes que no han sido creadas por humanos y que, aparentemente, no gustan a casi nadie.
Existe una amenaza aún mayor en el horizonte. Casi todo el negocio de Pinterest se basa en el momento previo a la compra, cuando alguien sabe que quiere algo, pero aún no sabe exactamente qué. Este es uno de los terrenos que aspiran a ocupar los chatbots: si un chatbot puede proponer tres sillones específicos que se ajusten al salón y al presupuesto del usuario, los tableros donde se desplazan cientos de opciones diversas pierden su sentido. De hecho, Pinterest acaba de lanzar su propio asistente de compras para intentar evitar que gane el chatbot externo. La incógnita es si llegará antes que alguien con más usuarios y más unidades de procesamiento gráfico.
El mercado bursátil ha estado presionando a Pinterest ante estas incertidumbres. En agosto, por ejemplo, Pinterest superó las previsiones, pero aun así no pudo evitar otra caída. La acción perdió un 8% tras los resultados porque la empresa anticipó una desaceleración del crecimiento para el trimestre actual. En septiembre, cuando el CEO admitió que el negocio internacional "sufriría antes de mejorar", cayó otro 9%. En perspectiva, la situación es aún más extraña. Salió a bolsa en 2019 a 19 dólares, rozó los 90 en 2021 y hoy ronda los 23. Ingresa casi cuatro veces más que entonces, pero su valor es más o menos el mismo, de hecho, un poco menos. Cotiza como una empresa madura cuando en realidad crece a doble dígito. Nadie duda de que la gente sigue utilizando Pinterest y de que, de una forma u otra, cada vez más personas lo harán. Las principales dudas para el mercado son tres: que Pinterest logre monetizar eficazmente fuera de Estados Unidos, que es donde más crece; que deje de depender tanto de guerras arancelarias y regulaciones externas; y que la IA no erosione lo que la distingue de otras redes. Pinterest ha resuelto el problema que acaba con la mayoría de las redes sociales: que la gente regrese sin necesidad de enfadarla. Pero le queda un problema más prosaico y más difícil de vender a los inversores: cobrar lo que vale cada visita.