Fernando Tatis Jr. tuvo una actuación memorable en el Citi Field, destacando con dos jonrones y una espectacular atrapada que le robó un grand slam a Francisco Lindor. Esta hazaña contribuyó a la victoria de los Padres de San Diego sobre los Mets de Nueva York, siendo crucial para las aspiraciones del equipo en la carrera por la postemporada. La noche de Tatis Jr. fue un claro indicio de su resurgimiento ofensivo y defensivo en un momento clave de la temporada.
Fernando Tatis Jr. transformó el Citi Field en el escenario de una de las presentaciones más impresionantes de su trayectoria, al conectar dos vuelacercas y arrebatarle un grand slam a Francisco Lindor, durante el triunfo 5-2 de los Padres de San Diego ante los Mets de Nueva York.
La maniobra defensiva ocurrió en la segunda entrada, cuando Tatis se desplazó hacia la valla del jardín derecho y, con un brinco perfectamente cronometrado, estiró su guante por encima del muro para evitar que el batazo de Lindor se convirtiera en un cuadrangular con las bases llenas. Esta captura conservó la ventaja de los Padres y previno cuatro anotaciones que podrían haber alterado el rumbo del juego.
Aunque Tatis Jr. ha tenido una campaña por debajo de las proyecciones en jonrones, OPS, SGL y otras estadísticas, ha experimentado una notable mejoría en los últimos cincuenta partidos, lo cual es fundamental para las aspiraciones de los Padres de clasificar a la postemporada.
Tatis, dos veces galardonado con el Guante de Platino, completó su exhibición ofensiva con dos batazos de vuelta completa. El primero llegó en el lanzamiento inicial del encuentro y recorrió una distancia estimada de 452 pies hacia el segundo nivel del Citi Field. Además, fue su decimoctavo cuadrangular como primer bateador de un partido, un récord para la franquicia de San Diego.
En la quinta entrada, volvió a castigar el pitcheo de Nueva York, esta vez con un jonrón de dos carreras por el jardín opuesto. Con sus dos batazos de vuelta completa, el jugador dominicano terminó de inclinar un partido en el que impactó tanto con el bate como con el guante.
La actuación adquiere mayor relevancia porque Tatis ha estado transformando su producción ofensiva después de un inicio de temporada caracterizado por una inusual falta de poder. Según datos, el jardinero comenzó la temporada sin conectar jonrones durante sus primeros 238 turnos al bate y llegó a la noche del martes con quince cuadrangulares. Este cambio se refleja especialmente en el período posterior al inicio de junio.
Registros indican que desde el 1 de junio, Tatis bateaba para .293, con sesenta y seis imparables, siete jonrones, treinta y una carreras impulsadas y treinta y siete anotadas en cincuenta y cinco partidos, antes de añadir los dos vuelacercas contra los Mets. La tendencia ya era visible desde mayo.
Los informes oficiales de los Padres mostraban que, desde el 18 de mayo, Tatis se encontraba entre los líderes de las Grandes Ligas en imparables y bases robadas, mientras que sus métricas de Statcast lo situaban en percentiles elevados en batazos fuertes, velocidad del bate, velocidad de salida y promedio esperado de bateo.
El aumento del poder también se hizo evidente en junio. El día treinta de ese mes, Tatis conectó dos jonrones contra los Cachorros de Chicago, en su decimotercer partido de su carrera con múltiples cuadrangulares. El segundo de aquella jornada le permitió superar a Phil Nevin y ubicarse entonces en el cuarto lugar de la lista histórica de jonrones de los Padres.
Frente a los Mets, sin embargo, el aspecto más extraordinario no estuvo en los batazos, sino en la combinación de ambas facetas. Tatis explicó que considera la atrapada sobre Lindor su número uno entre los robos de jonrones que ha realizado, no solamente por la dificultad de la jugada, sino por el momento en que ocurrió. Robbie Ray había llenado las bases con dos outs y los Padres estaban intentando conservar la ventaja. El batazo de Lindor podía haber producido cuatro carreras.
«Quitar un grand slam del marcador en ese momento cambia el juego», explicó Tatis. Nueva York fue parte de su infancia, cuando su padre, Fernando Tatis Sr., jugaba para los Mets. Según recordó Tatis Jr., cuando era niño practicaba atrapando pelotas contra una pared cercana al apartamento donde vivía su familia. Aquellos ejercicios infantiles terminaron convirtiéndose, años después, en una de las jugadas más espectaculares de su carrera profesional.
Los Padres también atraviesan un momento importante en la temporada. Con el triunfo, San Diego mejoró a 10-5 desde la fecha límite de cambios y se mantiene en la pelea por la postemporada. Dejó dos cuadrangulares, una atrapada que evitó un grand slam y una nueva señal de que Tatis Jr. está recuperando progresivamente el poder que lo convirtió en una de las figuras más explosivas de las Grandes Ligas. En Nueva York, donde comenzó parte de su historia familiar con el béisbol, «El Niño» protagonizó una noche que difícilmente será olvidada.