En el contexto del Día Mundial del Autocuidado, expertos subrayan la importancia de leer el prospecto de los medicamentos de venta libre para asegurar su uso correcto. Esta práctica sencilla es crucial para evitar equivocaciones, entender la dosificación y prevenir interacciones adversas, contribuyendo así a la seguridad y bienestar de la salud personal.
Consultar el folleto informativo antes de ingerir cualquier fármaco, incluso los de venta libre, permite conocer la dosis apropiada, la duración del tratamiento, las contraindicaciones y las posibles interacciones con otros medicamentos. Con motivo del Día Mundial del Autocuidado, los especialistas enfatizaron que esta costumbre es una medida sencilla, pero fundamental, para prevenir errores y disminuir los riesgos para la salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover y mantener la salud, prevenir enfermedades y afrontar padecimientos o discapacidades, con o sin la ayuda de un profesional de la salud. El concepto no se limita a mantener una alimentación sana, realizar ejercicio físico o descansar adecuadamente. También implica acceder a información fidedigna que permita tomar decisiones responsables sobre la utilización de fármacos.
“Con frecuencia pensamos que el autocuidado consiste solamente en decidir cuándo descansar, alimentarnos mejor o hacer actividad física. Todo eso es importante, pero también lo es detenerse unos minutos para leer la información de un medicamento antes de usarlo”, afirmó la doctora Jimena Worcel, directora médica de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales de Venta Libre (CAPEMVeL). La experta indicó que ese pequeño acto puede mejorar los resultados del tratamiento, prevenir equivocaciones y contribuir a un uso más seguro de los productos farmacéuticos.
Información fiable frente a los consejos de internet
La lectura de las indicaciones adquiere especial relevancia ante la difusión de recomendaciones sobre salud en internet, redes sociales y aplicaciones digitales, donde la información presenta diversos niveles de rigurosidad y no siempre responde a criterios científicos o regulatorios. CAPEMVeL advirtió que la sobreabundancia de contenidos contradictorios o incorrectos puede dificultar la toma de decisiones y favorecer conductas que pongan en riesgo la salud.
En ese contexto, consultar fuentes oficiales, actualizadas y comprensibles resulta esencial para conocer la manera correcta de utilizar un medicamento. El prospecto explica para qué sirve el producto, cómo debe administrarse, cuál es la dosis recomendada, durante cuánto tiempo puede utilizarse y en qué circunstancias corresponde suspender su consumo y consultar a un profesional de la salud. Además, reúne información sobre advertencias, contraindicaciones, posibles efectos adversos e interacciones con otros medicamentos.
Factores como la edad, el embarazo, las enfermedades preexistentes y el consumo simultáneo de otros fármacos pueden modificar la forma en que debe utilizarse un producto. Por esa razón, haber consumido anteriormente un medicamento no sustituye la necesidad de revisar nuevamente sus indicaciones, debido a que las recomendaciones pueden cambiar como resultado de nuevas evidencias científicas o actualizaciones regulatorias.
Los errores más frecuentes
Worcel recordó que un producto de venta libre “es, ante todo, un medicamento” y que su seguridad depende de que sea utilizado de manera adecuada. Estos productos pueden contribuir al alivio de dolores, fiebre, acidez, resfriados, congestión nasal, molestias digestivas, pediculosis y pie de atleta, entre otras afecciones menores, siempre que se respeten las condiciones autorizadas para su uso.
Entre los cinco errores más frecuentes al consumir medicamentos de venta libre se encuentran:
- Superar la dosis máxima recomendada.
- Prolongar el tratamiento durante más tiempo del indicado.
- Utilizar simultáneamente dos productos que contienen el mismo principio activo.
- Administrar medicamentos a niños sin respetar las dosis correspondientes a su edad y peso.
- Omitir la lectura del prospecto bajo la creencia de que el medicamento ya es conocido.
Estos errores no siempre resultan evidentes para los consumidores, especialmente cuando se combinan medicamentos destinados a tratar síntomas similares.
Códigos QR facilitarán el acceso a prospectos actualizados
CAPEMVeL informó que la incorporación progresiva de códigos QR en los envases permitirá consultar desde teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos el prospecto vigente aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (ANMAT). Según la entidad, este sistema podría reducir el riesgo de acceder a versiones impresas que ya no reflejen las recomendaciones más recientes sobre un medicamento.
La implementación no eliminará de inmediato la hoja en papel, que convivirá durante un periodo con el formato digital. La finalidad principal de esta transformación, de acuerdo con la cámara, es mejorar el acceso a información confiable y actualizada. El prospecto digital también permitirá ampliar el tamaño de las letras, ajustar la visualización y utilizar lectores automáticos de texto y otras herramientas de accesibilidad disponibles en los teléfonos inteligentes.
En el futuro podrían incorporarse versiones en audio para personas no videntes o con baja visión, materiales audiovisuales sobre la administración correcta de determinados productos, recursos gráficos y traducciones a otros idiomas. “La ciencia evoluciona permanentemente y también lo hace el conocimiento sobre los medicamentos. Poder acceder a la versión más actualizada del prospecto representa una ventaja muy importante para la seguridad de quienes utilizan esos productos”, sostuvo Worcel. La especialista agregó que el objetivo es garantizar que las personas tengan a su alcance la mejor información disponible cada vez que necesiten utilizar un medicamento.
Las seis claves del autocuidado
De acuerdo con la Federación Global del Autocuidado, este concepto comprende seis acciones fundamentales:
- Mantener un estilo de vida saludable mediante la actividad física y una alimentación equilibrada.
- Evitar hábitos perjudiciales, como fumar o consumir alcohol en exceso.
- Utilizar responsablemente los medicamentos con o sin receta médica.
- Reconocer los síntomas y buscar orientación de un profesional sanitario cuando sea necesario.
- Vigilar los signos de mejoría o deterioro de la salud.
- Gestionar los síntomas de una enfermedad de manera individual, con el acompañamiento de profesionales o junto con otras personas que enfrenten la misma condición.
En el Día Mundial del Autocuidado, los especialistas recuerdan que dedicar unos minutos a leer el prospecto puede marcar la diferencia entre el uso responsable de un medicamento y una práctica que exponga innecesariamente la salud.