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Sáb, Jul

Riesgo de Salud Pública en el Suroeste Dominicano: Agua, Parásitos y Uso de Letrinas

Nacionales
A pesar de los avances en servicios sanitarios en República Dominicana, una parte significativa de la población rural, especialmente en el suroeste, sigue dependiendo de letrinas. Esta situación representa una triple amenaza para la salud pública al facilitar la propagación de enfermedades diarreicas y parasitosis, destacando la persistente brecha en el saneamiento básico y la necesidad de mejorar el acceso a instalaciones adecuadas.

Aunque la República Dominicana ha logrado progresos en el acceso a servicios de saneamiento en los últimos años, miles de familias todavía satisfacen sus necesidades fisiológicas en letrinas. Esta práctica se observa predominantemente en las áreas rurales, lo cual subraya las deficiencias continuas en infraestructura sanitaria fundamental. Las provincias del suroeste, incluyendo Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia, son las regiones con mayor prevalencia en el uso de letrinas.

En estas zonas, solo el 68.2 % de los hogares cuenta con un inodoro, mientras que un 27.1 % utiliza una letrina, la proporción más elevada a nivel nacional, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). La ausencia de un saneamiento apropiado contribuye a la difusión de enfermedades como diarrea, gastroenteritis, hepatitis A, fiebre tifoidea y diversas infecciones parasitarias intestinales, afectando principalmente a niños, personas mayores y comunidades con escaso acceso a agua potable.

Expertos en salud pública concuerdan en que la ampliación del acceso a sistemas sanitarios apropiados ha sido un factor crucial para disminuir las dolencias vinculadas a la contaminación por desechos humanos. En contraste con esta región, en la Metropolitana, donde se concentra la mayor parte de la población del país, apenas el 2.1 % de los hogares utiliza un servicio sanitario diferente al inodoro o la letrina, o carece de cualquier instalación sanitaria.

La ONE enfatiza que no es suficiente con tener un baño, sino que la calidad de la instalación es igualmente importante. Las instalaciones de saneamiento consideradas mejoradas son aquellas que separan higiénicamente los excrementos humanos del contacto con las personas. Esta categoría incluye inodoros conectados a sistemas de alcantarillado, tanques sépticos, fosas o pozos.

Por el contrario, las instalaciones no mejoradas abarcan las letrinas que descargan a drenajes abiertos, las letrinas de pozo sin losa, las fosas abiertas, las letrinas colgantes y los recipientes o cubos sin sellado, los cuales representan un riesgo considerable para la salud y el entorno.

El Informe Básico ENHOGAR-MICS 2025 de la ONE señala que el 6.7 % de los hogares del país emplea una letrina como principal servicio sanitario, mientras que la mayoría dispone de un inodoro. Aunque el porcentaje nacional parece bajo, las disparidades entre las zonas rurales y urbanas son aún notables. Los resultados demuestran que el país ha experimentado mejoras en comparación con años anteriores.

Según el Panorama Estadístico 103, publicado por la ONE en 2020 con información de la ENHOGAR 2018, el 13.5 % de la población utilizaba algún tipo de letrina como servicio sanitario. De ese total, el 12.3 % usaba letrinas con cajón y el 1.2 % letrinas sin cajón. Adicionalmente, el 2.2 % de la población no disponía de ninguna instalación sanitaria, ni siquiera una letrina.

Siete años después, la ENHOGAR-MICS 2025 muestra una reducción considerable, al situar en 6.7 % el porcentaje de hogares que todavía utilizan una letrina como principal servicio sanitario. Aunque la metodología de ambas mediciones no es idéntica (una mide población y la otra hogares), los resultados indican una tendencia de mejora en el acceso a servicios sanitarios.

La encuesta revela que el 16.7 % de los hogares rurales emplea una letrina, lo que equivale aproximadamente a uno de cada seis hogares, mientras que el 79.1 % cuenta con un inodoro como principal servicio sanitario. En las ciudades, la situación es distinta. La mayoría de las viviendas posee inodoros y sistemas de saneamiento mejorados, lo que indica una mayor cobertura de infraestructura sanitaria.

Por esta razón, organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF consideran que mejorar el saneamiento básico representa una de las inversiones más eficaces para prevenir enfermedades y elevar la calidad de vida de la población.