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Dom, Oct

Especialista sugiere integrar monitoreo de lluvias en planes antisísmicos de Santiago

Nacionales
Un experto en meteorología ha propuesto formalmente añadir el seguimiento de precipitaciones a los planes de emergencia por sismos en Santiago y la región del Cibao. Esta iniciativa busca identificar riesgos secundarios derivados de las lluvias, como deslizamientos e inundaciones, para mejorar la capacidad de respuesta de los equipos de socorro. La sugerencia enfatiza la importancia de la información climática en la gestión integral de desastres.

El responsable del Departamento de Investigación Meteorológica del Instituto Dominicano de Meteorología, Saddan Font-Frías, planteó la inclusión formal del seguimiento de las precipitaciones en los planes de emergencia sísmica. El propósito es detectar peligros secundarios y optimizar la capacidad de reacción de las entidades de auxilio en Santiago y la zona del Cibao.

El especialista explicó que, aunque los terremotos no pueden predecirse operativamente, el seguimiento constante de las condiciones climáticas ofrece datos vitales para prever amenazas que podrían complicar las labores humanitarias y de rescate después de un evento sísmico.

Durante su presentación en la mesa técnica “Santiago Alerta 2026: Protocolos Sanitarios y Gestión Antisísmica”, el representante del organismo meteorológico aclaró que las lluvias no tienen una conexión directa con el origen de los temblores. No obstante, advirtió que los elevados niveles de saturación del suelo incrementan drásticamente la vulnerabilidad a los deslizamientos en pendientes y terrenos inestables.

Asimismo, señaló que la combinación de factores geológicos específicos con la humedad puede favorecer fenómenos de licuefacción, lo que disminuye la solidez del terreno frente a los impactos mecánicos de un sismo.

A estos elementos de riesgo se añade la ocurrencia de inundaciones, ya sean urbanas o rurales, las cuales tienen el potencial de dificultar los desplazamientos de evacuación, impedir el acceso de las unidades de emergencia a las comunidades afectadas y comprometer la operatividad de los centros de acogida temporales y otros servicios esenciales posteriores al suceso.

Ante la complejidad de estos escenarios combinados, el experto urgió a incorporar la vigilancia climática en los protocolos institucionales de gestión de riesgos. Esto permitiría que la planificación territorial y antisísmica considere la coincidencia simultánea de fenómenos adversos.

Entre las acciones prioritarias destacadas en la exposición se encuentra el fortalecimiento de los vínculos de colaboración técnica entre el instituto meteorológico y las instituciones estatales de protección civil. También se mencionó el diseño de parámetros para medir la lluvia acumulada y detectar con antelación vulnerabilidades colaterales.

De igual modo, se subrayó la necesidad de proporcionar informes puntuales que sirvan como apoyo logístico en las tareas operativas de salvamento, la designación de rutas de evacuación seguras y la apertura de albergues provisionales para los ciudadanos damnificados.

La incorporación de estas variables busca reforzar los planes operativos ante la posibilidad de que un sismo de gran magnitud coincida con temporales lluviosos. Esto permitiría prever el estado de las vías de comunicación terrestres frente a posibles colapsos por desprendimientos de tierra o anegamientos.

La mesa técnica reunió a diversos actores institucionales y especialistas relacionados con la prevención, mitigación y respuesta ante desastres. Su objetivo fue consolidar los mecanismos de seguridad y resiliencia urbana en Santiago frente a la amenaza sísmica. La participación de la dependencia técnica se enfocó en resaltar la importancia de los datos atmosféricos en la estrategia integral de gestión de riesgos y la coordinación interinstitucional para situaciones críticas.