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Dom, Oct

La percepción de la salud en España cae a mínimos históricos, a pesar de los avances médicos

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A pesar de los significativos avances en medicina que prolongan la vida, la percepción de la salud en España ha experimentado un notable descenso. Solo el 68,3% de la población considera su salud como buena o muy buena, el nivel más bajo en casi cuatro décadas, según datos recientes del INE y el Ministerio de Salud. Este retroceso afecta de manera desigual a diferentes grupos sociales y demográficos, planteando interrogantes sobre los factores que influyen en la valoración personal de la salud.

Los progresos médicos actuales permiten una mayor longevidad al ofrecer soluciones a enfermedades antes intratables. Sin embargo, esta realidad contrasta con los últimos datos del INE y el Ministerio de Salud, que revelan que solo el 68,3% de la población valora su salud como buena o muy buena, lo que representa una caída de 5,8 puntos respecto a 2023.

Para encontrar una cifra similar hay que remontarse a 1987, situándonos en el nivel más bajo en casi cuarenta años. Esta situación sugiere que, más allá de la capacidad para tratar enfermedades, existen diversos factores que influyen en una percepción de menor calidad de la salud.

El descenso generalizado impacta a todas las franjas de edad, pero no de forma equitativa. Los datos oficiales indican un fuerte componente de género en este retroceso. La percepción positiva en hombres disminuyó 4,4 puntos, llegando al 73,6%, mientras que en mujeres la caída fue de 7,1 puntos, situándose en un 63,1%.

En cuanto a la distribución geográfica, las comunidades donde la población percibe una salud más precaria son Galicia (61,6%), Canarias (63,8%) y Asturias (65,1%). No obstante, la disparidad más pronunciada se observa al considerar el nivel socioeconómico: el 74,4% de las mujeres de la clase social más alta declara tener buena salud, frente a solo el 55,9% de las de la clase social más baja.

Aunque estos datos pueden parecer subjetivos, ya que preguntar "cómo te sientes" podría considerarse un indicador menos científico que un análisis de sangre, un estudio de 1997 demostró que la salud autopercibida es un predictor independiente de mortalidad.

Es decir, la propia valoración de nuestra salud predice las probabilidades de fallecer con mayor precisión que muchos historiales médicos. El estudio concluyó que las personas que califican su salud como "mala" tienen prácticamente el doble de riesgo de morir en comparación con aquellas que la consideran "excelente".

Un aspecto relevante de estos datos es el aumento en la tasa de personas que declaran padecer enfermedades crónicas, que ha pasado del 57,7% al 66,2%. Un incremento tan significativo y rápido en solo 24 meses resulta peculiar, lo que sugiere que la forma en que se han recopilado los datos podría ser una explicación. En 2023, las encuestas se realizaron de manera presencial y online, mientras que en la última edición el sistema también incluyó entrevistas online.

En este contexto, se ha observado que las personas tienden a declarar una mejor salud física y mental cuando interactúan cara a cara o por teléfono con un ser humano, en comparación con cuando completan un formulario en internet. Este fenómeno, conocido en sociología como "deseabilidad social", se refiere a la tendencia a ocultar dificultades ante otros individuos, mientras se muestra una honestidad más cruda frente a una pantalla.