Un experto de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la ONU ha solicitado a los gobiernos que intercedan ante Rusia para asegurar la liberación y el regreso de sus ciudadanos, quienes fueron engañados para combatir en Ucrania. También se busca la repatriación de los restos de aquellos que perdieron la vida. El investigador enfatiza la obligación estatal de proteger a personas vulnerables de caer en reclutamientos forzados o fraudulentos, y destaca la importancia de la prevención y el apoyo familiar.
Pablo de Greiff, investigador de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha exhortado a las administraciones de aquellos países cuyos ciudadanos fueron captados bajo falsos pretextos para luchar en Ucrania, a gestionar con Rusia su exención del servicio militar, su regreso a sus naciones de origen y la devolución de los restos mortales de quienes fallecieron. Durante una entrevista exclusiva, De Greiff afirmó que los Estados tienen la obligación de hacer todo lo posible para evitar que personas en situaciones de vulnerabilidad sean incorporadas a las fuerzas armadas a través de ofertas de empleo engañosas o métodos coercitivos. «Todas las acciones posibles ante la Federación Rusa para solicitar que las personas reclutadas de esta manera sean liberadas de cualquier compromiso con la Federación Rusa, que sean devueltas a su país de origen y que sus restos, en caso de deceso, sean restituidos», manifestó el investigador al referirse a las medidas que los gobiernos deberían impulsar.
De Greiff también sugirió implementar campañas informativas para alertar a la población sobre los peligros de las ofertas de trabajo utilizadas para atraer a posibles reclutas. Consideró que estas iniciativas pueden contribuir a evitar nuevos incidentes, especialmente entre individuos que enfrentan dificultades económicas y buscan opciones de empleo en el extranjero. Además, subrayó la necesidad de establecer programas de asistencia para las familias de aquellos que terminan en el frente de batalla, desaparecen o mueren. Explicó que muchos parientes pierden la comunicación con sus seres queridos y se enteran de su destino o fallecimiento a través de redes sociales o de otras personas relacionadas con el conflicto. El investigador advirtió que las repercusiones no se limitan a la pérdida de un familiar. En algunos casos, las personas reclutadas o sus allegados contraen deudas para cubrir gastos de traslado y otros costos asociados al viaje, mientras que la ausencia de quien aportaba económicamente al hogar agrava la situación de las familias.
El investigador indicó que los países latinoamericanos enfrentan dificultades para localizar por sí mismos a sus ciudadanos en las zonas de combate y para recuperar los restos de quienes han fallecido. Según explicó, los servicios consulares carecen de personal, capacidad y autorización para llevar a cabo ciertas gestiones en el frente de guerra, por lo que la cooperación de las autoridades rusas es esencial. Ante esta situación, De Greiff consideró necesario que los países de origen mantengan diálogos con Rusia tanto en foros multilaterales, como las Naciones Unidas, como a través de gestiones diplomáticas bilaterales. También resaltó la importancia de las conversaciones entre las autoridades consulares y diplomáticas de los países afectados y sus contrapartes rusas. Estas recomendaciones surgen tras un informe de la comisión de la ONU que documentó prácticas de reclutamiento mediante engaños o coacción en 29 naciones, incluyendo República Dominicana. Previamente se habían expuesto casos de dominicanos que denunciaron haber viajado a Rusia atraídos por supuestas oportunidades laborales y terminaron vinculados al servicio militar. De Greiff concluyó que los gobiernos deben actuar tanto para prevenir nuevos casos como para procurar el retorno de las víctimas y ofrecer apoyo a sus familias, cuyas dificultades pueden extenderse incluso cuando pierden el contacto con sus parientes.