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Sáb, Jul

China Incrementa la Generación Eléctrica a Partir de Carbón y Gas en 2026

Tecnologia
Después de una década de avances en energías renovables, China ha experimentado un aumento en la generación de electricidad a partir de carbón y gas entre enero y mayo de 2026. Este viraje se atribuye a factores como el fenómeno de El Niño, tensiones geopolíticas que afectan el suministro de gas y una desaceleración en el crecimiento de las renovables, lo que plantea desafíos para sus objetivos de reducción de emisiones.

China ha sido un referente global en energías renovables durante años, logrando una significativa reducción en los precios de las placas solares y desarrollando proyectos colosales como parques eólicos marinos y vastas instalaciones fotovoltaicas en regiones como la meseta tibetana, donde también construye megacentrales hidroeléctricas. Esta fuerte apuesta por las renovables se tradujo en una disminución de la generación eléctrica con carbón por primera vez en una década. Sin embargo, en 2026, China ha recurrido nuevamente al carbón.

Entre enero y mayo de este año, la generación eléctrica a partir de carbón y gas en China aumentó un 3,4% en comparación con el año anterior, alcanzando los 2,53 billones de kWh, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística china, recogidos por Reuters. Estimaciones de S&P Global Energy y Wood Mackenzie sitúan el crecimiento de la generación termoeléctrica con carbón en China entre 1,5% y 2%. La consultora Kpler calcula un incremento del 3% en el consumo de carbón del sector eléctrico, llegando a 2.700 millones de toneladas.

Este incremento es significativo porque la maquinaria económica china continúa operando a pleno rendimiento. Varias circunstancias explican el retorno del gigante asiático al carbón: el fenómeno de El Niño ha reducido las lluvias en las presas hidroeléctricas del suroeste de China, obligando al carbón y al gas a compensar la demanda energética en esas regiones. Además, la situación geopolítica en torno al estrecho de Ormuz ha encarecido y dificultado el acceso al gas licuado, llevando a China a depender más del carbón y de acuerdos preexistentes con Rusia. Asimismo, el crecimiento de las energías renovables ha sido menor en 2025, lo que ha creado un déficit en la demanda que el carbón ha tenido que cubrir.

Este cambio es crucial, ya que China es el mayor consumidor de electricidad y el mayor emisor de dióxido de carbono del planeta. De hecho, India y China son responsables de más del 90% del aumento de las emisiones entre 2015 y 2024, según Carbon Brief. Si China incrementa el uso de carbón, el objetivo global de reducir las emisiones se ve comprometido, al igual que su promesa de alcanzar el pico de emisiones antes de 2030.

En 2020, China aceleró su transición energética hacia las renovables, alcanzando su objetivo de 1.200 GW de eólica y solar para 2030 seis años antes de lo previsto. A mediados de 2023, las renovables superaron al carbón en capacidad instalada. En 2025, la cuota del carbón en la mezcla de generación cayó al 51,4%, según el think tank Agora Energy, en parte debido a que el crecimiento de la demanda eléctrica disminuyó del 7% en 2024 al 5% en 2025.

La desaceleración en el crecimiento de las renovables en 2026 se atribuye a varios factores: ha habido menos viento (el más flojo en una década, según CREA), las placas solares en las provincias occidentales se están aprovechando menos y se han instalado menos paneles nuevos que el año anterior. Esto se debe, en parte, a la alta base de instalaciones del "boom" de 2025 y a la creciente congestión de la red y el vertido forzoso que afecta a la energía eólica, solar e incluso nuclear.

Además, la analista Qi Qin de CREA, en una entrevista para Inside Climate News, sugiere que el repunte del carbón se debe más a la puesta en marcha de demasiadas centrales nuevas desde 2024 que a las tensiones geopolíticas. Qin señala que muchas de estas centrales operan bajo contratos de suministro a medio y largo plazo que garantizan un nivel mínimo de utilización, lo que las pone en competencia directa con las renovables por una demanda eléctrica limitada; en sus palabras, es "una competencia, y las centrales de carbón tienen una ventaja institucional".

Aunque el repunte del carbón en 2026 es una realidad documentada, es importante destacar que se considera una alternativa coyuntural. Fenómenos como El Niño, la sequía, el viento débil o el bloqueo de Ormuz son temporales, lo que sugiere que esta vuelta al carbón es más un plan B que un retroceso en la estrategia energética a largo plazo de China. De hecho, el informe de mayo de 2026 de CREA subraya que, de no haber sido por el viento excepcionalmente flojo de esos meses, la creciente oferta de energía limpia probablemente habría reducido, no aumentado, la generación con carbón y gas. Sin embargo, considerando los permisos y construcciones recientes de centrales de carbón, la realidad es que, a menos que se tomen medidas políticas, el carbón seguirá teniendo un papel relevante y actuará como salvavidas en situaciones de emergencia.