La construcción del parque eólico marino Hornsea 3 en el Mar del Norte, proyectado para ser el más grande del mundo, ha sido interrumpida por un sorprendente hallazgo arqueológico. Durante los estudios de seguridad del fondo marino, los equipos descubrieron un naufragio del siglo XVII que transportaba un cargamento de lingotes de plomo, proporcionando valiosa información sobre el comercio de la época.
Aunque China ha destacado por sus megainstalaciones renovables, otros países también persiguen ambiciosos proyectos de energía limpia. Dinamarca, por ejemplo, está en las fases iniciales de desarrollo del que sería el parque eólico marino más grande del mundo, Hornsea 3. Sin embargo, este proyecto ha tenido que esperar debido a un inesperado descubrimiento durante los trabajos de prospección: un pecio del siglo XVII cargado con lingotes de plomo.
El enorme parque eólico está siendo instalado por la empresa energética Ørsted en el Mar del Norte, frente a la costa de Yorkshire. A unos 120 kilómetros de Norfolk y a aproximadamente 40 metros de profundidad, se estaban realizando estudios de seguridad del fondo marino en busca de posibles artefactos sin explotar de la Segunda Guerra Mundial, cuando se encontraron con este naufragio.
Lo más notable del hallazgo fue la aparición de tres lingotes de plomo, cada uno de 70 kilogramos, que aún se encontraban apilados en su posición original. También se encontraron algunos restos de madera y parte del casco del barco que los transportaba. Gracias a las marcas que el fundidor dejaba en los lingotes, es posible intentar rastrear su origen, que hipotéticamente se vincula a Derbyshire.
Este descubrimiento es significativo porque evidencia claramente el comercio de plomo inglés a principios de la Edad Moderna. El pecio hallado se encuentra directamente en la ruta que conectaba Hull con los Países Bajos a través del Mar del Norte.
En ese período, como explica MSDS Marine, Inglaterra era una gran productora de plomo, especialmente en las minas de Derbyshire y el Peak District. Desde Hull y Londres, el plomo se exportaba a destinos como Ámsterdam y Róterdam. Antes de que se conocieran los efectos tóxicos del plomo, este elemento se utilizaba comúnmente para tuberías, utensilios de cocina, armamento y otros productos. Transformarlo en lingotes facilitaba su transporte como mercancía.
Una curiosidad es que la legislación de patrimonio del Reino Unido exige la realización de estudios arqueológicos antes de la construcción de este tipo de infraestructuras, lo cual ha resultado beneficioso, ya que en los parques eólicos marinos británicos se ha encontrado, por ejemplo, un ancla romana en los últimos años.
Más concretamente, los tres lingotes de plomo recuperados presentan tres marcas grabadas distintas: "IS", "EB" y "H". Estas señales son similares a las halladas en el Kennemerland, un barco de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales que se hundió en 1664 cerca de las islas Shetland. Por esta razón, en esta fase preliminar, el equipo de investigación sugiere que el barco probablemente era holandés y se dirigía de vuelta a los Países Bajos con su cargamento.
No obstante, por el momento, la mayoría son hipótesis. Se necesita una investigación más profunda para determinar el origen exacto del barco y una datación más precisa que vaya más allá del "siglo XVII". Además, tampoco se ha confirmado analíticamente el origen geológico del plomo.