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Mar, Jul

La ciencia detrás del cepillado dental: consejos para una higiene bucal efectiva

Tecnologia
A pesar de que casi todos se cepillan los dientes, la mayoría lo hace de manera incorrecta. Esta situación se agrava por la abundancia de consejos contradictorios de expertos. Este artículo explora la evidencia científica disponible para ofrecer pautas claras sobre cómo y cuándo cepillarse los dientes, con el objetivo de optimizar la higiene bucal y proteger la salud dental.

Un estudio de 2012 de la Universidad de Gottemburgo reveló que, aunque la mayoría de las personas se cepilla los dientes, solo una de cada diez lo hace correctamente. Aunque los datos se circunscribían a Suecia, se consideran válidos para el mundo occidental, donde se invierten considerables recursos y tiempo en una limpieza dental ineficaz. Este problema no solo recae en los ciudadanos, ya que, como señaló la BBC, se han identificado al menos 66 tipos diferentes de consejos de expertos, algunos de ellos contradictorios. Ante esta situación, surge la pregunta: ¿qué dice la evidencia científica sobre el cepillado dental?

La forma más eficaz de cepillarse los dientes se basa en entender su propósito. Habitualmente, se cree que el cepillado sirve para eliminar los restos de comida, pero hay un factor más crucial: la densa biocapa o placa dental que rodea los dientes y que no se elimina solo con enjuagues. El objetivo del cepillado es retirar manualmente esta capa pegajosa de los dientes y encías.

Existen varias técnicas para lograrlo, pero lo fundamental es que el movimiento no debe ser horizontal. En cambio, el cepillo debe moverse desde las encías hacia la parte inferior del diente, según explicó el odontólogo Juan Casado Adán. Es importante recorrer todos los dientes, uno por uno, aplicando una presión moderada y sin prisas. Además, después de cepillarse, se debe escupir el exceso de pasta, pero sin enjuagarse. Enjuagar la boca inmediatamente después del cepillado provoca que la mayor parte del flúor se pierda por el desagüe.

Los expertos recomiendan cepillarse los dientes un mínimo de dos veces al día: una antes de acostarse y otra al despertarse. Esta recomendación, que puede parecer inusual, tiene su razón de ser en el papel crucial de la saliva en la inhibición de la placa bacteriana. Durante el sueño, la producción de saliva disminuye, lo que hace que la boca sea más propicia para las bacterias. El cepillado previo a dormir ayuda a eliminar residuos que las bacterias podrían usar para su actividad y para debilitar el esmalte. De manera similar, el cepillado al despertar cumple la función clave de renovar el ambiente bucal cargado de bacterias y asistir a la saliva en su labor protectora.

En cuanto a si es necesario cepillarse después de cada comida, la realidad es que, usando cepillos de dureza media, se pueden cepillar los dientes las veces que se desee. De hecho, suele ser una buena práctica hacerlo después de comer para eliminar los residuos que las bacterias podrían aprovechar. No obstante, existen excepciones importantes: si se han consumido grandes cantidades de bebidas ácidas (como refrescos, café o alcohol), dulces, o si se ha vomitado, cepillarse inmediatamente puede ser perjudicial. Según Luis Cabezas Vallejo, enfermero pediátrico, cuando el pH de la boca es ácido, el esmalte dental se debilita, y el cepillado en ese momento puede causar daños, aunque sean imperceptibles. Juan Carlos Llodra, vicesecretario del Comité Ejecutivo del Consejo General de Colegios de Dentistas de España, explicó en ABC que en estas situaciones es preferible esperar a que la saliva neutralice los ácidos o azúcares antes de proceder al cepillado.